22 dic. 2011

La única verdad es la realidad


Cuando la cosa viene malparida, generalmente mal termina.
Arsenio Ribeca se fue de Guaraní nomás, cansado de tanto ir y venir, podrido de promesas incumplidas y saturado de versos que siempre tenían como finalidad tranquilizar las aguas.
Y la verdad, está bien. Perfecto. Seguir así sería acostumbrarse a sufrir. A dejarse manosear y perder autoridad, personalidad y soberanía sobre lo que se hace o quiere hacer.
Está a la vista que el técnico rosarino no quería dejar de dirigir a Guaraní en este entusiasta proyecto que tenía como objetivo final el ascenso al Argentino A. Pomelo había llegado para eso. No había prometido un ascenso pero sí laburo, disciplina y buena predisposición. Y en base a esos atributos se ganó el apoyo de la gente. Pero también cosechó desprecio, si cabe la palabra.
Qué difícil resulta en este país, y sobre todo en el deporte, y más aún en el mundo de la redonda, recibir apoyo unánime. Ni el mejor dirigente, ni el más dedicado entrenador, o el mejor del mundo, como lo es Messi, pudo ni podrá lograrlo.
Algunos se esfuerzan, a veces de manera inverosímil, en encontrar una aguja en el pajar. Y sólo por eso cuestionan. Por cuestionar. Otros, en cambio, y esto es peor, lo hacen direccionados por ciertos intereses, como parece tenerlos Osvaldo Gutiérrez, el coordinador de Guaraní que responde al gerenciador Roberto Enríquez.
El malestar, primero, la bronca, más tarde, y por qué no, el odio, por último, que enfrentó a Ribeca y Gutiérrez desde hace un par de meses a esta parte erosionó, y hay que decirlo claramente, en el momento más inoportuno posible.
Y eso es lo que más cuesta entender. Cuando el equipo franjeado mejor hacía las cosas, ganaba, gustaba y goleaba, lideraba su grupo y era sensación en el Argentino B, comenzaron a florecer las discordias. Las quejas de Ribeca en un primer momento apuntaban a las pequeñas cuestiones, como la falta de un ventilador para los jugadores, un televisor, la ropa adecuada, mejores transportes, comidas y mayor intimidad para el grupo.
Después se sumó el drama con el médico y un colaborador, afines a Gutiérrez pero pocos funcionales a los intereses del entrenador.
En el medio de la compleja y cada vez más tirante trama, los dirigentes, que siempre veían el vaso por la mitad; nunca lleno, nunca vacío. Ni esto, ni aquello. Como queriendo escapar de una situación que sin dudas les pertenece. Más allá de su relación directa y hasta subordinada para con la gerenciadora, uno siempre espera decisiones dirigenciales, equivocadas o no, pero necesarias ante este tipo de circunstancias.
Y como cuando alguien calla, otorga, la odisea vivió varios capítulos más de los esperados. Sin dudas que Ribeca aportó a la causa con su indecisión, dejándose manosear y confiando ingenuamente, cual caperusita roja y el lobo, en las salvadoras palabras de algunos que dicen (no más que eso) tomar decisiones.
Para algunos, Ribeca tuvo huevos para enfrentar a Gutiérrez. Para otros, les faltó un par en determinados momentos.
Lo concreto es que el gran ganador de esta disputa resultó ser el propio coordinador, que en las mismísimas sombras de Villa Sarita sigue controlando y manejando los destinos del club. Y no los futbolísticos, justamente. Esos por los que se desviven cientos de hinchas franjeados.
Ribeca no murió, pero sin dudas pasó a mejor vida. Lejos de los psicólogos, terapeutas y de las pastillas que calman nervios, traumas y dolores.
Es una lástima por las personas que sí apoyaron a Ribeca, que verdaderamente defienden los intereses (sean éstos deportivos, financieros, sociales) del club, y que se habían entusiasmado con un ascenso que se aleja cada vez más.
Cuando la gente que debe tomar decisiones no lo hace, bueno sería que la empiecen a tomar otros. Otros que se animen a llevarlas a la práctica. Y que no se queden simplemente en palabras porque, se sabe, a las palabras se las lleva al viento…

9 dic. 2011

Misio, el sueño del pibe


El pibe es un orgullo, qué dudas pueden existir. Con sólo 17 años logró más que miles de pibes en el profesionalismo.
Martín Benítez, un delantero posadeño que recién está dando sus primeros pasos en el fútbol grande de Buenos Aires, de a poco comienza a escribir su historia en la Primera de Independiente.
Nacido en la tierra colorada y formado futbolísticamente en La Picada, “Misio”, como lo llaman en su lugar de residencia, es actualmente la gran esperanza del Rojo.
Salvando las distancias, su presente tiene algunas similitudes con la aparición del Kun Agüero, quien con sólo 15 años disfrutó las mieles del éxito y la fama cuando en ese entonces Oscar Ruggeri (quizás lo único bueno que hizo como DT de Independiente) lo mandó a la cancha en un partido frente a San Lorenzo.
Anoche fue justamente frente al Cuervo donde Benítez tuvo otra noche soñada. Es que el misionero, que saltó desde el banco, estuvo en el lugar indicado y en el momento preciso cuando Ferreyra mandó el centro al corazón del área y sólo tuvo que direccionar su frentazo para que el equipo de Ramón Díaz gane 1-0 un partido fundamental para las aspiraciones del Rojo de clasificar nada menos que a la Copa Libertadores de América, símbolo por excelencia en la historia roja.
Misio, que el fin de semana pasado convirtió su primer gol en su primer partido como titular (marcó el 1-1 ante Newell’s), ya tiene dos goles en un par de partidos, y los hinchas del Rojo ya se ilusionan con que se trate de la aparición del nuevo ídolo.
El reconocido técnico y ex jugador Leopoldo “Chumpi” Benítez, tío del pibe en cuestión, hace años viene hablando del nuevo crack misionero, y razón no le faltaba cuando avisaba que “el pibe tiene unas condiciones bárbaras”.
Ramón Díaz, experto en eso de “descubrir diamantes en bruto” (Saviola, Cavenaghi y Maxi López son claros ejemplos), quiere que Tincho se transforme en su as de espadas, aunque él mismo reconoce que “se trata de un chico recién, que tiene muchas cosas por aprender todavía”.
Por lo pronto, el pibe que este año también vistió la camiseta de la selección argentina sub 17 en el Sudamericano de Ecuador y en el Mundial de México, mantiene ilusionada a la mitad de Avellaneda con el ingreso al torneo madre del club.
"Este triunfo se lo dedico a todo Misiones", dijo ayer, post victoria sobre el Cuervo, el pibe, en una clara muestra de que, además de talento, capacidad y ganas, se apoya en la humildad para mantener los pies sobre la tierra y no caer en esa inevitable tentación que conduce sin escalas al fracaso.
Son sus primeros pasos, pero en Misiones tenemos que festejar el presente del goleador de las inferiores del Rojo. Así como él, otros tantos pibes incluso más chicos buscan trascender las fronteras en la elite del fútbol argentino.
En Primera División siempre hubo y, seguramente habrá, abanderados misioneros, pero mientras tanto hay que saber disfrutar a los que se hacen su camino, más allá de los colores de ocasión.
Llegar cuesta más de lo que cualquiera pueda imaginarse. Primero fue un acierto de Chumpi, más tarde fue Pancho Sá el que se entusiasmó con el pibe y ahora fue el ojo clínico de Ramón Díaz el que lo llevó a la cúspide.
Por estas horas su familia seguramente estará nadando en un mar de lágrimas de emoción, sabiendo que se cumplió "el sueño del pibe".

6 dic. 2011

"Si me quedo o me voy"


Veo el presente de Guaraní y, de manera casi natural, se me viene a la cabeza el tema "Si me quedo o me voy", de los Fabulosos Cadillacs. Y la letra a la que se refiere la música tiene que ver con la indecisión. Esa palabra es la que hoy por hoy moldea cada paso en la vida de Arsenio Ribeca.
La ciclotimia es una marca registrada en varias personas, y en el caso del entrenador de Guaraní parece potenciada.
Hace una semana todo indicaba que, pese a sus interminables cruces con Osvaldo Gutiérrez, coordinador del fútbol franjeado, finalmente se quedaba en Villa Sarita. Horas más tarde, cansado de la falta de respuesta de una comisión directiva que desconoce lo que es jugarse por algo, confirmó públicamente que se alejaba del club y que su decisión no tenía marcha atrás. El fin de semana, cuando Guaraní empató con For Ever en Villa Sarita, su cara reflejaba lo que habían dicho sus palabras. Pero ayer, al parecer persuadido por los consejos de personas de corazón franjeado, aflojó un cambio y estaría pensando en quedarse.
La verdad, más allá de lo que resuelva finalmente, hubo muchas idas y vueltas en la cuestión. Y lo que haga el técnico de Guaraní estará de alguna manera salpicado por su poca convicción.
El tema no debiera ser tan complicado. Ribeca no parece necesitar prensa para trascender fronteras. Tampoco hacerse el misterioso, si es que en su interior ya sabe lo que quiere. Y creer que no sabe lo que hará resulta, cuanto menos, llamativo.
Los que están cansados de este ‘puterío’ (porque de eso se trata), afirman que Ribeca está buscando excusas para irse. Que se dio cuenta que no tiene un plantel tan competitivo como pensaba en la previa y que para evitar un fracaso más vale pegar el portazo a tiempo y quedar bien parado. Otros también sugieren que aprovecha la ocasión de ensuciar a Gutiérrez porque le surgió una posibilidad de dirigir en una categoría superior, por lo que tendría una salida muy elegante. Rumores, es cierto, pero que podrían tomarse en cuenta.
La mayoría, en cambio, aquellos que apoyan al técnico y despotrican constantemente contra Gutiérrez, entienden las actitudes del técnico. Saben que es lógico que quiera emigrar, pero buscan alternativas para convencerlo de que se quede, porque confían en que es el hombre que puede depositar a la Franja en el Argentino A.
Acá es cuestión de hacerse respetar, no dejarse manosear y ser claro y contundente con lo que se pretende. Y poner y ponerse un límite.
Si Ribeca desea contar con su propio cuerpo médico y no con el que le impone Gutiérrez, cosa totalmente entendible, y no lo consigue, no debiera ceder. Tampoco debiera esperar que tome una determinación al respecto la comisión directiva, porque probablemente antes finalice la temporada. A veces no todo debe ser blanco o negro, pero en esta interminable como improductiva disputa no existen los grises. Está el apoyo o no está. Ribeca sabe que muchos de los que toman decisiones especulan con los resultados, y teniendo en cuenta los últimos, el crédito no está demasiado abierto.
El problema es que la tercera pata de esta polémica relación no termina de tomar postura. La dirigencia prefiere ‘dormir’ el tema, restarle relevancia y no involucrarse demasiado. Y por eso sólo se escuchan acusaciones cruzadas de Gutiérrez y Ribeca en los diferentes programas radiales. Lo preocupante es que Gutiérrez no tiene ni un ápice de orgullo, porque no se entiende cómo una persona insultada de manera masiva, cuestionada por todos y apoyada sólo por el as de espadas del proyecto, se traga todo lo que escucha y sigue su vida con total normalidad. Sin dudas lo hace porque atrás de todo, los beneficios (¿económicos quizás?) son ampliamente mayores que los perjuicios.
Enríquez, gerenciador del club, tampoco está demasiado interesado en aportar herramientas que disminuyan las tensiones. Su ‘silenzio stampa’ no hace más que sumar nafta al fuego. Como máximo inversionista que es, bien podría cortar de raíz el tema. Y aunque todo el mundo sabe que Gutiérrez es su mano derecha, estaría bueno que al menos salga a decir lo que piensa. Podrá decir, el dueño de una de las mayores constructoras de la provincia, que las decisiones están en manos de los dirigentes, cosa verídica, pero teniendo en cuenta el escaso grado de ‘involucramiento’ dirigencial, por qué no tratar de aclarar.
Ribeca, a su vez, tampoco está exento de responsabilidades. O de culpas, para sincerar el tema. A esta altura ya se dejó manosear demasiado. Nadie duda de su frontalidad para decir las cosas, pero sí de su poder de decisión para llevarlas a cabo. Pero justamente por ello se armó este ‘puterío’, porque la indecisión es un sello que marca a todos y cada uno de los involucrados. Mientras al menos una persona no decida plantarse, la novela tendrá varios capítulos más. Que los hinchas, amantes o no de las novelas, deberán seguir mirando. A la espera de un final feliz que no ofrece certezas.

15 nov. 2011

Guaraní: una piedra en el camino


Ver el presente de Guaraní entusiasma. El presente deportivo, claro. El equipo no sólo gana; también golea. Demostró ser muy superior a sus rivales de la región y no en vano es el cómodo líder de la zona 6 del torneo Argentino B.
Arsenio Ribeca también demostró ser el técnico indicado para un equipo que, por historia y antecedentes, merece estar en categorías superiores.
Puede gustar o no su metodología de trabajo, puede llenar los ojos de fútbol o aburrir su particular estilo de juego, pero en este mundo donde los resultados están por encima de cualquier otra cuestión, ha dejado en claro que conoce muy bien la fórmula.
Cuando llegó a Posadas y fue a ver su primer partido en cancha de La Picada, por la Liga Posadeña, dijo: "No puedo prometer otra cosa que trabajo y disciplina". A diferencia de otros entrenadores, ya dejó entrever particularidades propias de alguien que sabe que el pez por la boca muere, y que prometer buenos resultados es una bomba de tiempo que siempre termina explotando en propias manos.
Es verdad que es fácil hablar con el diario del lunes, pero los números, en la mayoría de los casos, hablan por sí solos. Con seis triunfos, un empate y otra derrota, la Franja es el equipo de mejor porcentaje en el Argentino B. Y eso que el técnico nunca pudo, por lesiones, inhabilitaciones y suspensiones, armar el ‘equipo ideal’, ese que cree puede conseguir el ansiado ascenso que todo Villa Sarita y buena parte de Posadas anhela.
Por suerte, mucha gente reconoce el laburo de Ribeca. Sobre todo aquellos que dejan de lado intereses personales y ponen el beneficio del equipo por sobre todas las cosas.
No obstante, Osvaldo Gutiérrez, ese personaje con el cartelito de coordinador general de fútbol que tanto está de moda por estos días en el país, no parece estar muy contento con el presente del equipo. O en todo caso, con el trabajo del cuerpo técnico.
Cuestionado por la mayor parte de la gente, mirado de reojo por los jugadores, insultado por los más fanáticos y sólo valorado por el gerenciador Enriquez, el ex jugador de Atlanta, Vélez, Gimnasia, Deportivo Cali y el Boca del Toto Lorenzo parece no estar dispuesto a perder protagonismo en perjuicio de los buenos resultados.
Que ‘Nene’ pone piedras en el camino no es ninguna novedad a esta altura de los acontecimientos. Pero la paciencia de Ribeca parece tener fecha de vencimiento. Aunque no lo diga abiertamente, las actitudes de Gutiérrez lo están desgastando cada vez más. Y si el ex DT de Central Córdoba de Santiago del Estero aún decide permanecer en Villa Sarita, es por la contención del círculo que lo rodea. O por las ganas de pescar una pieza importante en el río Paraná, quizás, pero cuesta creer que sea por cuestiones monetarias, ya que no necesita el sueldo de Guaraní para poder vivir.
Pero hay que ver hasta cuándo absorbe ese malestar diario el técnico rosarino.
Y acá entra en escena, o debería hacerlo, la otra pata de la cuestión: la dirigencia. César Decamilli y compañía deberían tomar un camino. Es difícil llevarse bien con Dios y con el Diablo, sobre todo cuando estos se desempeñan en el mismo escenario y persiguen los mismos objetivos pero por distintos caminos.
Esta dirigencia, cuestionada por algunos y valorada por otros, no puede seguir en la intrascendencia. Parece entendible que se quiera permanecer cerca de Gutiérrez –y por ende del gerenciador Enríquez-, por todo lo que esa relación pueda aportar. Pero también es importante apoyar un proyecto serio, útil y deseado, como el que se está forjando alrededor de Pomelo.
En definitiva, sería una pena que el conjunto franjeado deje pasar esta oportunidad por problemas internos totalmente infantiles e inentendibles.
Todos saben dónde está la piedra. O se la deja y sigue obstruyendo el paso, o se la saca del camino y se mejora el andar. Todavía hay tiempo…

25 oct. 2011

Las claves de un equipo 'candidato'


Mejor, imposible. Sobre el cierre de la primera ronda del torneo Argentino A, Crucero del Norte se ubica no sólo en lo más alto de las posiciones de su grupo sino que por el momento es el mejor equipo del certamen.
En la tercera categoría del fútbol argentino, el Colectivero ha ido de menor a mayor. Después del pálido empate como local ante Tiro Federal en el debut y la derrota en Sunchales frente a Libertad, el equipo de Santa Inés logró una sólida formación colectiva, aparecieron algunas individualidades y también los resultados. Cinco triunfos y dos empates (17 sobre 21 puntos) de manera consecutiva lo elevaron al primer puesto de la zona Norte, con un punto de ventaja sobre Libertad y tres sobre Tiro, justamente los dos primeros rivales que lograron sacarle puntos.
A tres fechas del cierre de la primera ronda, Crucero demostró tener esas condiciones que necesita cualquier equipo para aspirar a cosas importantes. En este equipo, además de lograr afianzar el sistema defensivo (pilar fundamental que derivó en el ascenso hace un par de años), se observa un orden y una determinación que antes sólo aparecían en contadas ocasiones. Hoy por hoy Crucero puede estar perdiendo pero sabe cómo manejar sus nervios, no cae en la impotencia, no se repite en inútiles errores y mantiene la calma, lo que sin dudas le permite pensar dos veces antes de ejecutar. Y esta faceta quedó en evidencia sobre todo en los últimos juegos, cuando se presentaron situaciones adversas que, en otro momento, no habrían podido revertirse.
Sin ir más lejos, los últimos tres partidos sirven para graficar mejor esta cuestión.
En la 8° fecha el Colectivero recibía en el Andrés Guacurarí a Gimnasia y Tiro, el único invicto del grupo. Y no le tembló el pulso a la hora de exponer credenciales. Le faltó el respeto a su rival deportivamente hablando y entendió que ‘esos’ partidos se ganan con algo más que buen fútbol. El tiki tiki del que claramente no es admirador Pedro Dechat alcanza para persuadir al hincha común, al que no prioriza el resultado, como sí lo hace el entrenador. Para salir airoso de ‘esos’ partidos se necesita personalidad, temple, espíritu de lucha, disposición, decisión. Huevos, como le gusta decir al tribunero de ley.
Contra los salteños apareció, y por eso el 1-0 terminó siendo corto, más allá de los tres puntos. Y ese impulso tuvo continuidad en Sunchales nada menos, la eterna ciudad santafesina que nunca recibió bien al equipo misionero. Nueve derrotas en nueve visitas a la cuna láctea del país auguraban un nuevo dolor de cabeza. Eso en la previa. Porque durante los 90 minutos los jugadores entendieron que había llegado la hora de cambiar la historia, que las estadísticas están hechas para romperse y que para volver a sacar chapa es necesario romper esas barreras que siempre ponían un freno importante a los objetivos planteados. Fue 2-0 con autoridad. Como para seguir demostrando que lo hecho una semana antes no había sido una mera cuestión de fortuna.
El tercer desafío no parecía difícil antes del pitazo inicial, porque Alumni de Villa María llegaba a Misiones en su peor momento. Último en las posiciones, con sólo dos puntos, sin victorias, con la valla más vencida del torneo y la peor diferencia de gol del torneo.
Pero cuando Mosevich vio la roja antes de los 20’ de juego, con el marcador 0-0 y las obligaciones de ganar para terminar la fecha como único líder, se hizo necesario apelar a algo ‘extra’ para que los tres puntos queden en casa. En la mayoría de los casos, ‘firmar’ el empate no hubiera sido un mal negocio para ninguno de los dos. La verdad, porque en ocasiones es bueno no perder en circunstancias adversas, mantenerse en los puestos de arriba y seguir sumando.
Pero resignar unidades en casa hubiera sido dar un paso hacia atrás tras el triunfazo en Sunchales. Y así lo entendió Crucero, que no escatimó voluntades al momento de ir al frente e incluso en inferioridad numérica dejó en claro sus mayor ambición ofensiva, que tuvo su premio minutos después con la conquista del Cuqui Márquez.
Este equipo se parece mucho al que logró el ascenso. Y no solamente porque las resultados acompañan. En el torneo anterior, Crucero tuvo un porcentaje de un gol en contra por encuentro (jugó 38 partidos, recibió 38 goles y convirtió 38). En esta temporada 2011-2012, el Colectivero no sobresale por su contundencia ofensiva, está claro, pero recuperó la solidez defensiva desde la cual empieza a manejar los partidos. Gaona y Abadie sólo recibieron cinco goles en nueve partidos (un gol cada dos partidos), y la defensa ofrece, al menos con menos vacilaciones que antes, mayores garantías ante cada agresión rival.
Dechat tendrá su mérito, lógicamente. Pero también algunos de sus jugadores, que ahora se toman las cosas con otra actitud (ganadora).
Después de probar de manera reiterada con varios delanteros, el técnico se la jugó por Leandro Martínez. Y el lungo atacante no será el Marco Van Basten de la categoría, pero tiene otras condiciones funcionales que hacen lucir a sus compañeros. Aguanta de espaldas, sabe pelear en un hábitat donde generalmente se imponen los zagueros y tiene un muy buen juego aéreo. Y asiste, lo que no es un dato menor para jugadores que por naturaleza son egoístas.
Pablo Motta, el pibe con cara de malo que muerde más que piraña hambrienta, contagió ese espíritu de lucha que incomoda a cualquier rival que pase cerca, y con su constante ida y vuelta ha generado espacios que bien saben capitalizar los atacantes. El cordobés, sin ser el más dotado técnicamente del plantel, conoce como pocos cómo se debe jugar en esta categoría, y al menos en el Andrés Guacurarí potencia su rendimiento ante cada aplauso que llega de las tribunas.
Más allá de los delanteros que tenga a disposición, Dechat sabe, al menos en su interior y quizás contra su propia o ajena voluntad, que el Cuqui Márquez no puede ser una opción desde el banco. Y que en todo caso, cuando esté para volver Del Bono se le presentará un hermoso problema, sin olvidar que en el banco espera un desesperado Hugo Troche.
Pero lo mejor está en la recuperación de Franco Cabrera y Pedro Brítez. Polaquito, al que algunos increíblemente cuestionan y no valoran en su justa medida, dejó en claro una vez más, por si aún hacía falta, que es el comodín del equipo. Quizás por su bajo perfil no tiene el reconocimiento que merece, pero los entendidos en la materia saben que es un futbolista clave a la hora de hacer ese trabajito ‘sucio’ que poco se ve y mucho aporta.
Y Pey demostró que la técnica sigue intacta pese a las lesiones. La vigencia del Negro, sobre todo su pegada y juego a un toque, le dan pimienta a un esquema al que no le falta verticalidad, pero que con él en cancha gana en claridad.
Este Crucero está en condiciones de pelear. Aunque meta una racha sin victorias, mientras perdure esa decisión de ir al frente, de no soltar el cuchillo en cada dividida y de facturar cuando se presenta la chance, el Colectivero sabe que le puede ganar a cualquiera. Si no que lo digan los salteños de Gimnasia, los imbatibles de Sunchales o los gigantes San Martín de Tucumán y Talleres de Córdoba.

19 oct. 2011

Imperdible cámara oculta que desenmascara al peor mafioso del país

Lo mejor aparece en la última parte, cuando Don Julio reconoce que "si tiene que matar a alguien, lo mata"...
Este video va dedicado especialmente a todos los que, intereses de por medio, aún defienden o apoyan la forma de gobernar de este dirigente que, sin dudas, sacó a relucir la peor cara del fútbol...
A veces es imposible no desearle la muerte a cierta gente...


3 oct. 2011

Brown: la necesidad de aprender sobre la marcha


Jugar Argentino B no es lo mismo que jugar un torneo de Liga Posadeña, un Provincial y tampoco un Torneo del Interior. Requiere, ante todo, experiencia y trayectoria. Así lo reconocen en la intimidad los más grandes, y así queda en evidencia en estos primeros pasos que dio Brown en la cuarta categoría del fútbol argentino.
Con un cuerpo técnico que, sinceramente, tiene más ganas que conocimientos de la divisional, el Verdirrojo está aprendiendo y adquiriendo herramientas sobre la marcha misma de la competencia.
Hasta ahora jugó tres partidos y no ganó ninguno, pero está a la vista que se trata de un plantel que se va armando y conociendo con el correr de los minutos.
El presidente Nelson Castelli y el técnico Carlos Suirezs comenzaron a buscar referencias de jugadores desde el mismo momento en que confirmaron que jugarían el Argentino B gracias a la invitación del Consejo Federal, que debió reestructurar un torneo de por sí masivo para darle la posibilidad de subir a Sarmiento de Resistencia, el ‘club modelo’ que inevitablemente debía escalar un peldaño futbolístico.
El estreno del equipo de Villa Urquiza en el certamen nacional fue un golpe que aún deja ver hematomas. El 0-3 frente a un, vale aclararlo, limitado Textil Mandiyú, evidenció los importantes problemas de coordinación en cada línea. Y no sólo eso. Varios de los refuerzos que llegaron, como Arnaldo Miglio, Sergio Recalde, Héctor Franco, José Defilippi y Carlos Vicente, se sumaban al proyecto verdirrojo no en las mejores condiciones y con un prolongado periodo ‘fuera de las canchas’.
Pero como suele suceder en estos casos, el cuerpo técnico priorizó experiencia al 50 por ciento que juventud al 100 por ciento en cancha, y los resultados quedaron a la vista.
En la segunda presentación, el estreno oficial en casa mostró algunas mejoras. El 2-2 frente a Sportivo Patria de Formosa no fue un resultado como para ilusionarse ni mucho menos, pero quedó la sensación de un equipo que cambió radicalmente su cara de un tiempo a otro. En los primeros 45 minutos se vio un equipo flemático, dormido, descoordinado, falto de ‘timming’ y, sobre todo, carente de actitud. Pero en el segundo tiempo apareció ‘eso’ que siempre se pide desde la tribuna y con carácter rescató al menos un punto.
Además de la inactividad que arrastran varios futbolistas, el entrenador buscó variantes y confundió posiciones, parando en el medio a Defilippi por derecha y en la defensa a Villalba por izquierda, por caso, cuando sabido es lo que rinde el ex Candelaria como mediocampista central y el ex La Picada como zaguero central o lateral derecho.
Y en la práctica post empate 2-2 con los formoseños también fueron apareciendo esos cambios que enderezaron el rumbo. Pese a no estar de acuerdo con la decisión, Suirezs entendió que lo mejor era no forzar las cosas y darle tiempo al tiempo.
Así las cosas, y tras consensuarlo con el profe Allou y el nuevo ayudante Ponce, el técnico decidió darles descanso a Miglio, Villalba, Sequera, Recalde y Vicente, entre otros, para que primero se pongan bien físicamente y luego puedan pelear por un lugar en el once inicial.
El zaguero paraguayo, por ejemplo, arrastra cuatro meses de inactividad, no hizo pretemporada y llegó a Villa Urquiza en un momento en el que tenía pensando abandonar la práctica del fútbol. Defilippi, mediocampista aguerridos y sacrificados si los hay, volvió de Italia tras casi un año de parate, situación parecida a la de Recalde; Vicente no toca una pelota profesional desde hace dos años. Y eso pesa.
También tiene mucho que ver la falta de experiencia y profesionalidad. Aunque no lo reconozcan ellos, varios de los que jóvenes que jugaron el Provincial y el Torneo del Interior desconocen lo que es jugar un Argentino B. Hay que asumir otras responsabilidades, dejar de lado actitudes infantiles y mentalizarse sólo en jugar. Lamentablemente, Brown no tiene los recursos económicos que sí tiene, por ejemplo, Guaraní. En Villa Sarita los jugadores viven para y por el fútbol. Con ese sueldo viven el día a día. En Villa Urquiza, en cambio, no. Más de la mitad de los futbolistas que entrenan a la tarde, trabajan de mañana o de noche. Y eso, a la larga, también pasa factura. Claro que también por ese motivo, a la Franja se la va a exigir siempre más que al Verdirrojo.
Pero mientras transita su andar Brown va aprendiendo lo bueno y lo malo que debe cambiar. En Resistencia, por la tercera fecha, tomó recaudos defensivos y entendió que no se puede jugar igual de local y de visitante. Y entonces, el 0-0 frente a Sarmiento terminó teniendo un gustito especial.
Todavía falta mucho. Demasiado quizás. Pero es bueno aprender de los errores, saber que hay predisposición para querer cambiar las cosas y concientizarse de las limitaciones propias. Posiblemente Brown siga sin ganar por un tiempo, pero por lo menos comienzan a observarse variantes psicológicas y tácticas que deben aparecer en una categoría superior.

29 sept. 2011

¿Se aproxima el final de las 20 Horas?


La suspensión de las 20 Horas de Pesca, por segundo año consecutivo, dejó tela para cortar en el mundillo de los pescadores.
Luego de que Prefectura Naval Argentina no haya garantizado las condiciones para llevar adelante el tradicional concurso, que debía realizarse hace un par de semanas en las aguas del río Paraná, los dirigentes del Club Pirá Pytá, apoyados en el sentimiento de los pescadores, rápidamente consensuaron la necesidad de buscar alternativas para que la competencia siga su curso normal.
Teniendo en cuenta los cuantiosos gastos que le implica a cada participante ser parte del evento que se lleva a cabo una vez al año, los directivos del Club Pirá Pytá no tardaron en pensar otras variantes para la pesca embarcada "no muera", como afirmó Walter Gonçalves, integrante de la Comisión Organizadora de las 20 Horas y miembro de la Subcomisión de Pesca del club.
En 2010, la tradicional competencia, que reúne a exponentes de la región, Paraguay, Chile, Brasil y hasta de España y Estados Unidos, debió suspenderse luego de la muerte de un pescador; y este año, Prefectura se apoyó en los pronósticos y no dio el visto bueno para la realización del concurso.
Aunque el domingo amaneció tranquilo, sin lluvias ni viento, y los pescadores aseguraron que el río estaba en condiciones para la práctica de la disciplina, la Fuerza Naval ya había tomado la decisión el sábado con el argumento de que es mejor prevenir que luego lamentar desgracias, tal como sucedió también con la recordada Tragedia del Paraná, en enero del año pasado, que dejó ocho víctimas fatales.
"Nuestra idea es que el concurso se siga llevando adelante en los próximos años, no podemos dejar que muera las 20 Horas de Pesca", destacó el propio Gonçalves, quien en la misma sintonía reconoció que "tenemos que buscar otros espacios, lugares más tranquilos, donde el viento no constituya el problema que constituye hoy".
Para varios de los fanáticos pescadores, para quienes las 20 Horas forman parte del ADN, la suspensión de la competencia sería como un golpe de nocaut. Y también para los dirigentes del Pirá Pytá, que desde la década del ‘50 redoblan esfuerzos para convocar a los mejores pescadores de la zona.
La actual cancha para los pescadores tiene una extensión de 6 kilómetros y medio. Sin embargo, para Gonçálves no resulta imposible buscar otras opciones con recorridos tan grandes. "El arroyo Itaembé (aguas abajo de Nemesio Parma), por ejemplo, tiene una extensión de 7 kilómetros, y las aguas son mucho más tranquilas; habría que ver si la EBY (Entidad Binacional Yacyretá) nos puede ceder un espacio más tranquilo para que podamos seguir disfrutando de las 20 Horas".
A todo esto, el prefecto Bruno Parrotta, jefe de la Prefectura de Posadas, dio su versión sobre la suspensión de las 20 Horas. "La única condición que pedíamos es que a la hora de la largada estén dadas las condiciones hidrometeorológicas favorables, y no estaban".
"El pronóstico indicaba tormentas fuertes; el río estaba bien, pero el clima no nos permitía dar lugar a la largada", aseguró Parrotta.
"Se consensuó con la gente del Club Pirá Pytá y con los organizadores; yo no tenía problemas con que la prueba se largue a la hora que se sea, pero a las 14 no estaban dadas las condiciones", señaló.
"Con el diario del lunes se puede decir que no iba a pasar nada, pero no puedo adivinar y nos guiamos por lo que decía el Servicio Meteorológico Nacional", agregó.
"Con el pronóstico adverso no podíamos largar la prueba; no tiene sentido mandar 80 embarcaciones al río y después ver qué pasa", explicó.
En este sentido, Prefectura decidió no arriesgar y evitar contratiempos.


Teibler reconoció que analizan opciones
El presidente del club Pirá Pytá, Carlos Teibler, también reconoció que se están pensando alternativas para mantener el sentimiento pesquero.
"El río ahora es mucho más ancho, está más descubierto y los vientos son más fuertes, y sabemos que en estas condiciones vamos a tener complicaciones para seguir realizando el concurso en la cancha en la que lo hacíamos hasta este momento; pensamos en cambiar la fecha o hacerla de día", adelantó.
"Los vientos más fuertes se suelen dar en el cambio de invierno a primavera, y quizás lo más conveniente sea cambiar la fecha y que le competencia tenga lugar en marzo o abril, que hay menos viento", explicó el dirigente. "Hacerla de día también puede ser una posibilidad, porque más allá de los vientos, hacerla a la luz del día ofrece mayores garantías", reconoció.

Está claro que la pasión por mantener con vida la competencia ha empezado a movilizar a varios. Las 20 Horas ha demostrado, con el correr de los años, que cada vez gana más adeptos. Traspasó las fronteras y sin dudas constituye un verdadero ritual, parte de la vida misma, para los más fanáticos. El operativo para salvaguardar su esencia ya se puso en marcha.

15 sept. 2011

Se puede ganar jugando mal y perder jugando bien


A simple vista, Arsenio Ribeca es de esas personas que inspiran confianza. Que seducen. Que dan ganas de escuchar. Con quien se puede dialogar de fútbol sin llegar a la exageración y la demagogia. A simple vista. Sus números como entrenador así lo indican, quienes fueron dirigidos por él también así lo certifican. Y quienes están ahora en Guaraní dan pie a esta postura personal.
No obstante, su mensaje a la prensa post derrota en el clásico ante Crucero no deja ver tal imagen.
Convencido o no de sus propias palabras, lo cierto es que el técnico franjeado justificó la derrota en la tarea de la terna arbitral. “Parece que a Crucero no se lo puede tocar; es más fácil tocar a Guaraní”, dijo Pomelo. Y a decir verdad, Guaraní no perdió con Crucero por el desempeño de los árbitros. Podrá discutirse tal o cual fallo, si hubo o no penal en esta jugada, off side o no en aquella otra, invasión de área, tiro libre directo o indirecto, mano intencional o involuntaria, etcétera.
Al menos para quien escribe esta nota la tarea del juez salteño Gustavo Fabián lejos estuvo de ser perfecta. Así como en el gol del 1-1, Zampedri entra claramente habilitado por el segundo palo, no hay dudas de que el hombre de negro ‘compra’ una supuesta infracción sobre Troche que luego deriva en el 2-1 del Colectivero.
Pero no hay que olvidar que Guaraní empezó ganando el partido. Y que cuando se lo habían empatado, el rival se quedó con uno menos a falta de 35 minutos para el pitazo final. Y los goles de Crucero llegaron por desatenciones propias más que por decisiones del pito.
Bicho como es, Ribeca no desconoce lo que es jugar de visitante. O sea, si el árbitro expulsa a un jugador local, resulta natural (no debería serlo, claramente) que en algunas jugadas divididas termine pitando para el dueño de casa, dando lugar a la famosa ‘compensación’. El tema pasa por saber contrarrestar estas facetas del juego. Si el defensor de Guaraní no tocaba a Troche, nunca hubiera habido tiro libre; mucho menos gol. Lógicamente que tampoco se trata de dar vía libre a los delanteros de Crucero para que se sientan como en casa, pero hay cuestiones que podrían evitarse.
También, como en este caso, el rival tiene sus méritos. Y Mosevich, Tomasini, Ricardone y Matto González ya demostraron sus virtudes en el juego aéreo. Y al menos por esa vía Crucero hizo su negocio en este último clásico.
Por otra parte, el técnico dijo que la prensa relativizó los resultados y rendimientos de la Franja en algunos amistosos previos al inicio del Argentino B. Primero sería bueno no generalizar. Y en todo caso, restarle importancia a lo que los medios dicen. A lo que ‘algunos’ medios dicen.
A Ribeca le gustó lo que hicieron sus dirigidos en Santa Inés. Quedar afuera de una competencia, jugando bien, debe ser doloroso, pero también debiera ser gratificante de cara al futuro, si realmente el rendimiento conforma.
Y debo reconocer que lo de Guaraní fue digno. Le jugó de igual a igual y por momentos fue superior a un equipo de categoría superior. Quizás otra hubiera sido la historia si el palo no le ahogaba el 2-2 a Juárez en el final. Pero Ribeca debería hacer borrón y cuenta nueva, al menos en el resultado. Porque el fútbol da revancha semana a semana. Guaraní no fue superior a Sarmiento en el debut en el Argentino B. Y ganó. Y en la Copa no fue menos que Crucero. Y perdió. Y así es el fútbol. Las conjeturas en el mundo de la pelota no conocen de categorías, al menos cuando éstas no son tan marcadas, y el correr de los partidos en el Argentino B le dará la chance al reconocido entrenador de demostrar si eligió el mejor camino.
Ojalá esta derrota con Crucero no le quede marcada como hierro caliente, porque los objetivos de la Franja van un poco más allá. Y lo importante es seguir aceitando la maquinaria, ajustar errores y sacar lo bueno dentro de lo malo. Antes que buscar culpables afuera, la mejor solución puede estar en casa.

Otro clásico en el bolsillo


Tal como lo marca la historia, Crucero volvió a ganarle a Guaraní. Deberán disfrutar en Santa Inés, como corresponde, y lamentarse en Villa Sarita.
En Garupá sin dudas que el triunfo deberá ser festejado de manera especial. No se trata sólo de un nuevo goce en el clásico, ni del pase a la cuarta fase de la Copa Argentina, y tampoco del tercer triunfo consecutivo del equipo en los últimos días. Crucero de a poco va encontrando el equipo. O en todo caso el técnico Pedro Dechat, a quien el ‘silenzio stampa’ para con la prensa que decidió poner en práctica post derrota con Libertad de Sunchales parece haberle dado la razón. Para otros, que pensamos que las virtudes de un equipo se plasman en la cancha y no en indemostrables cábalas, los argumentos de dicho crecimiento tienen su razón de ser.
Se nota, del mismo modo del que se notaban -sin ser iluminados en la materia ni mucho menos-los ‘cortocircuitos’ entre algunos jugadores en las primeras fechas, que los minutos que compartieron los futbolistas del Colectivero en los últimos tres partidos sirvieron para que cada uno conozca las virtudes y los defectos de sus compañeros. Ese Zampedri que demostraba ‘estar torcido’ a la hora de definir, ahora recibe el juego que mejor le cabe; Martínez, ese refuerzo que llegó como hombre de área, dejó en claro que le sienta muy bien pivotear en pequeñas sociedades; Motta, ese pacman que muerde, grita y putea en el medio, encontró su lugar al lado de Marczuk, y a partir de ahí empieza a ser importante para sus compañeros, sobre todo a la hora de complementarse. Y así con varios nombres más.
De todos modos, pese a estas mejorías, Crucero no fue una máquina frente a Guaraní. Ni mucho menos. En esta oportunidad ganó el clásico por el peso de sus individualidades. Una vez más, por la grandeza de Mosevich. Y esta vez, además, por una avivada de Troche y una aparición ofensiva de Tomasini en un momento caliente del partido. Pero en todos los casos, no por casualidad.
Es meritorio haber ganado un clásico, con uno menos, ante circunstancias adversas y cuando de por sí ya parecía complicado llegar a los penales.
De 23 clásicos que ya se llevan jugados en torneos nacionales, no por la Diosa fortuna Crucero ganó más de la mitad (12 victorias, ocho empates y tres derrotas). La historia en estos ‘mano a mano’ le sigue favoreciendo. Nuevamente Crucero mostró ese ‘algo más’ de lo que siempre muestra. Eso distinto que le da un plus en los clásicos. Y que en otros partidos no saca a relucir. Partidos como el que le ganó a Guaraní por la Copa Argentina, en otros momentos Crucero los pierde. En eso debiera trabajar el técnico. Por qué no seguir probando opciones (modificar el doble cinco, variar la dupla de centrales, asociar o soltar a los laterales, jugar con o sin enganche, modificar la fórmula ofensiva, etcétera), como lo ha hecho hasta ahora, si los resultados le dan la razón. Y se sabe, para Dechat, los resultados están por encima de cualquier análisis.
Tras un comienzo a los tumbos que puso en duda su continuidad como entrenador, Dechat hoy puede mostrar sonriente sus últimos números. Victoria sobre San Martín de Tucumán, triunfo en Córdoba y festejo en el clásico ante Guaraní, con lo que además significa estar a un punto de la cima en el Argentino A y en la cuarta fase de la Copa Argentina, le otorgan una base importante de sustento para lo que viene. Esto sin olvidar la particular modalidad de ‘silenzio stampa’ que por estos días impuso como marca registrada.

4 sept. 2011

Un triángulo con final infeliz


Cuando chocan de frente un camión y un colectivo, imposible que no haya un accidente. Que después, con el tiempo, las partes involucradas se recuperen y vuelvan a transitar juntos sus caminos es otra cosa, pero nadie ni nada quitará esa mancha que dejó ese accidente.
El delantero de Crucero del Norte, Fernando Márquez, y el titular de la entidad colectivera, Julio Koropeski, tuvieron un duro cruce en las últimas horas que derivó en la desafectación del futbolista del plantel principal que está disputando el torneo Argentino A.
Más allá de conocer las causas que derivaron en semejante determinación, que prefiero preservar, lo único que puedo afirmar es que la medida adoptada no llegó en el mejor momento. Ni para el goleador, ni para el presidente y, peor aún, para el bienestar del propio club.
Primero para el delantero, que dejará de entrenar con el plantel principal y afrontará un prolongado periodo fuera de las canchas. Y segundo para el propio máximo dirigente del club, que se ganó un problema importante que seguramente derivará en algunos más que llegarán del ámbito legal.
Pero lo peor es lo que sufrirá el plantel, que más allá de los resultados que consiga en las próximas jornadas, quedará golpeado ante la ausencia de un 'compañero' que no pasará desapercibida.
La carrera del Cuqui Márquez en Santa Inés parece haber llegado a su fin en Sunchales, cuando el técnico Pedro Dechat decidió reemplazarlo promediando el segundo tiempo en el partido frente a Libertad. A Koropeski hubo una gota que le rebasó el vaso, y por eso tomó la decisión de separar al jugador por "indisciplina".
El jugador, máximo goleador del Colectivero en el Argentino A, recibió la comunicación de que iba a ser dado de baja antes de la última práctica del Colectivero previa al encuentro frente a San Martín de Tucumán, por la 3° fecha del torneo.
Como la relación entre el futbolista y el entrenador tampoco venía bien barajada desde hacía tiempo, cuando Márquez y Dechat se vieron cara a cara antes de esa última práctica el aire de Santa Inés se tornó espeso, denso, lleno de partículas invisibles de tensión que no tardaron en quedar expuestas. Los gritos, insultos mediantes, atraparon en un par de segundos las miradas y los oídos de varios (jugadores, integrantes del cuerpo técnico, empleados del club, socios) en el mismo momento en que los equipos 'caseros' de Crucero y Guaraní se veían las caras en el verde césped por la Liga Posadeña. Ahí llegaría el quiebre (¿definitivo?) de la relación entre director técnico y dirigido, mientras que más tarde llegaría el 'aval' dirigencial a favor de la decisión del entrenador.
Más allá de las causas que determinaron el enojo de cada parte, y las consecuencias que se forjaron mediante ellas, no caben dudas de que es un herida más que sufre este plantel colectivero que comenzó rengueando este sinuoso y espinoso camino en el torneo Argentino A, al menos desde los números.
Y aunque como suele suceder en estos casos el tiempo seguramente le dará la razón, o no, a cada parte, está claro que hoy por hoy nadie se beneficia con esta medida. Y, vale aclararlo, tampoco cierta parte de la prensa, como pretenden hacer entender algunos 'chupaculos mala leche'.

22 ago. 2011

Un comienzo con claros y oscuros


La jerarquía de los refuerzos, el nuevo esquema pensado por Dechat, la respuesta del público, el nivel de un rival que venía del Nacional B. Se había generado una expectativa importante en la previa del debut de Crucero del Norte en el torneo Argentino A.
Y los primeros 90 minutos del Colectivero en su tercera temporada en la tercera categoría del fútbol argentino no terminaron por conformar en líneas generales, ya que se vieron pequeñas nuevas cosas y algunos de los errores que se venían cometiendo en partidos anteriores.
Si hay que desmenuzar el análisis, la balanza no termina por inclinarse hacia u otro lado.
Teniendo en cuenta que el público misionero no se caracteriza por acompañar a los equipos misioneros, excepto que se trate de un encuentro definitorio, vale destacar que un hubo un número significativo de ‘futboleros’. Quizás por la ilusión que genera todo debut, o quizás porque enfrente estaba un equipo que hace un par de meses jugaba en el Nacional B, no fue tan común ver en Santa Inés por lo menos a 1500 personas que desafiaron al frío.
Adentro de la cancha, en tanto, no se vio un Crucero avasallante, aunque tampoco a un equipo sin ideas, desdibujado y confundido. O sea, se vio algo en formación.
De los seis futbolistas que hicieron su estreno, tres de ellos ya habían jugado en Santa Inés. Gabriel Tomasini, Gabriel Mosevich y Gonzalo Del Bono cumplieron en menor o mayor medida, pero todos pueden dar un poco más. El central sobresalió en el juego aéreo defensivo; el lateral le dio vida nuevamente al sector derecho de la cancha, que se había desactivado con la llegada de Peirone, mientras que el atacante rafaelino peleó mucho pero lastimó poco, aunque tuvo la más clara con un cabezazo al travesaño.
Pero lo más importante pasaba por ver cómo iba a funcionar ese 4-3-1-2 que tenía en mente el técnico. Muchos entrenadores prefieren ‘morir con la suya’ antes que ir contra su voluntad y modificar un sistema de juego. Sinceramente, me parece que cambiar no significa resignar nada. Sobre todo si se quiere cambiar para buscar algo mejor. Y si Dechat pensó en modificar la forma de jugar del Colectivero, seguramente se habrá convencido de que tiene jugadores como para hacerlo. En ese sentido, aplaudo la decisión más allá de los resultados que vengan después. Porque se puede perder, pero hay maneras y maneras. De hecho, Dechat logró un ascenso con el tradicional 4-4-2, que no gustaba, pero era sumamente pragmático. Y teniendo en cuenta que los resultados mandan, nadie pudo cuestionar su forma de pensar el fútbol. Como tampoco debiera cuestionarse ahora. Son gustos, con los que se puede coincidir o no, pero que hay que respetar, porque el fútbol no tiene fórmulas; mucho menos los resultados.
Pero volviendo al más ‘abierto’ 4-3-1-2, quedó claro que aún falta mecánica, aceitar el engranaje y buscar los mejores intérpretes para llevarlo a cabo.
Soto es un jugador distinto, sin dudas. En cuestión de milésimas puede dejar mano a mano a cualquier delantero. Juega con la cabeza, y siempre hace una lectura previa antes de ejecutar. Pero pierde en las divididas, pierde en velocidad y le cuesta despegarse cuando le asignan una marca personal. Así, el paraguayo claramente debe contar con un socio en la zona de gestación.
Y Del Bono y Leandro Martínez no tienen características parecidas, aunque al rafaelino le gusta retroceder metros para tener contacto con la pelota.
Dechat, a diferencia de torneos anteriores, tiene motivos como para estar más tranquilo que antes, porque ahora tiene recambio en cantidad y calidad. No es lo mismo, con el respeto que merecen esos nombres, mirar el banco de suplentes y tener como opciones a Monesterolo y Guillermo Álvarez que a Martín Martínez, Troche y el Cuqui Márquez, que ya saben lo que es ganar partidos ‘solos’.
El 4-3-1-2, además, obligará a correr aún más a Carlos Marczuk o quienquiera que sea el mediocampista central, ya que no es lo mismo recorrer en soledad la cancha transversalmente que compartir esa tarea con el doble cinco, tal como se estaba acostumbrado. Y esto más allá de que ambos carrileros prioricen la marca por sobre la creación, porque el desgaste termina pasando factura, tarde o temprano.
En cuanto a los ‘nuevos’, lo mejor lo ofreció el cordobés Pablo Motta, que se mostró como un típico volante polifuncional al que le gusta raspar y sumarse al juego, tal como lo hace Polaquito Cabrera cada vez que le toca jugar.
Rolando Ricardone, histórico lateral derecho o en su defecto marcador central, bailó con la más fea al ubicarse por izquierda, aunque respondió con criterio en cada corte. Es verdad que no lo exigieron demasiado (no es lo mismo ser local o visitante en ese puesto), pero mostró su característica rudeza y empujó al equipo cuando ganaba Tiro Federal, lo que habla de un futbolista ‘líder’, de esos que le gustan a cualquier entrenador.
El más flojo fue Leandro Martínez, uno de los seis atacantes del equipo. Pero flojo no por lo que ofreció, sino por lo que no le dejaron mostrar. Casi no tuvo contacto con la pelota, no tuvo peso fuera del área y ni siquiera tuvo una chance como para juzgarlo. Sin embargo, se destacó por su juego aéreo al momento de defender pelotas ajenas.
Por otra parte, no hay que dejar de lado el rival. Tiro Federal no tiene la historia de Talleres de Córdoba ni la de San Martín de Tucumán, pero es el único que viene de jugar en la B Nacional. Y los once que jugaron en Santa Inés tuvieron acción en esa categoría hace pocos meses. Incluso, Luciano De Bruno, que ingresó desde el banco, tiene una dilatada trayectoria en Primera y B Nacional.
Ni bien terminó el partido el 1-1 tenía más gusto a derrota que a otra cosa, sobre todo porque Crucero fue superior, fue más agresivo y originó las situaciones más claras. Aunque hay que reconocer que otra hubiera sido la historia si Armani no definía tan mal frente a Gaona lo que era el 2-0 o si el línea acertaba y no convalidaba el empate parcial de Mosevich.
Pero como seis de los cinco partidos de la zona Norte finalizaron iguales, es bueno saber que tras la primera fecha todo quedó prácticamente como estaba.
Aún falta para saber quiénes llevarán la insignia de candidatos, pero todo indica que la paridad estará a la orden del día.

13 ago. 2011

Mejor repartir para todos


Me acuerdo cómo aplaudí interiormente cuando el año pasado conocí la noticia de que el gobierno provincial aportaba 500 mil pesos para que OTC pueda afrontar su tercera temporada en el Torneo Nacional de Ascenso.
Lo más importante que tiene Misiones colectivamente en materia deportiva mantenía su lugar en la segunda categoría del básquet argentino gracias al aporte estatal, algo que se venía pidiendo a gritos desde hace años.
Sabido es que solamente con el apoyo económico de algunos empresarios o comerciantes amigos no alcanza para que un club pueda afrontar un certamen nacional. Sea en el deporte que sea, cualquier entidad deportiva que debe trasponer los límites de la provincia en un torneo relativamente largo necesita arriba de los 250 mil pesos sólo para poder participar. Lógicamente, el presupuesto asciende a medida que los objetivos deportivos son más ambiciosos.
En las últimas horas, el actual mandatario provincial dio luz verde a otros 500 mil pesos para la campaña del Celeste en el TNA, por lo que los dirigentes del equipo obereño podrán formar un plantel considerablemente competitivo, con importantes chances de ascender al círculo mayor del básquet argentino.
La noticia es buena. Muy buena. Genial, para ser bien claros.
El amante del básquet recordará, como lo hago yo, las grandes satisfacciones que nos brindó Luz y Fuerza allá por 1996, cuando jugaba la Liga Nacional en el Polideportivo El Zaimán contra los ‘grossos’ del país, como Atenas de Córdoba, Quilmes y Peñarol de Mar del Plata, Independiente de General Pico y Olimpia de Venado Tuerto, quien se quedaría con el título.
De la mano de Rubén Magnano, quien llegó a Misiones tras ser asistente en la selección juvenil argentina, el equipo eléctrico fue sensación en esa campaña, ganó sus primeros partidos como visitante y en su estreno como local se ganó a todo el público misionero. Matías Caramuto y Raúl Tarnowyk (jóvenes promesas entonces, veteranos vigentes hoy) se dieron el gusto de jugar una Liga Nacional junto a, ¡¡cómo olvidarlos!!, Jerome Mincy, Fernando Posetto, Miguel Zandomeni, Mario Milanesio, Herb “Paco” Blut y Marcos Nóbile, entre otros.
Bueno, pero más allá de que los recuerdos me hagan perder el hilo conductor, el tema tiene que ver con otra cosa. Ojalá que OTC ascienda, y no tengo dudas de que si realmente los dirigentes saben administrar e invertir el apoyo gubernamental así será, pero que bueno sería que no muera todo en la Capital del Monte.
En muchos lugares del interior de Misiones se quejan con frecuencia de que Dios atiende en Posadas. Dios es el Gobierno. Y con esta doble medida de la Renovación queda claro que no es tan así. O que si es así, las sucursales a veces manejan más y mejor el dinero que el Banco Central.
Esto viene a colación porque en las últimas horas los dirigentes de Mitre dieron un ultimátum. ‘Si no conseguimos apoyo del gobierno lastimosamente nos vamos a bajar del Torneo Federal’, dijo el presidente Mariano Soczyuk. El Auriazul tuvo que definir en un Repechaje su lugar en la tercera categoría del básquet argentino, pero sus conductores se tomarán hasta el lunes para definir cómo sigue esta historia. Claro, el domingo son las elecciones. Pequeño detalle. Quizás por este mismo motivo apareció un maletín con alrededor de 100 mil verdes en Oberá.
Y aunque sean más relevantes las consecuencias que las causas que visten esta realidad, sería oportuno que los gobernantes de turno no se olviden de que en Posadas también hay necesitados. Y Mitre es uno de ellos. En Jujuy y La Rioja no necesitan 500 mil pesos para afrontar el Torneo Federal. Con menos de la mitad, uno de los dos representantes misioneros en la ex Liga B bien podría dejar en alto el prestigio del baloncesto colorado.
La torta, bien repartida, dejaría más conforme a todos.

9 ago. 2011

Producir sentido desde la mala leche



El verdadero periodismo parece estar en caída libre. El libertinaje periodístico con el que se manejan algunos realmente da pena. No es noticia que algunos periodistas se sientan realizados al obrar de mala leche, pero existen casos donde se traspasan los límites.
Como periodista y comunicador que soy, me pareció totalmente miserable la noticia que emitió el periodista Martín Liberman en la señal de Fox Sports en las últimas horas. En realidad, de noticia no tuvo nada. Pero para que el lector empiece a comprender de lo que le hablo, primero resulta necesario ver y escuchar el video en cuestión (http://www.foxsportsla.com/futbol/Messi-fumando-Polemica-dudas-intriga...-20110808-0070.html).
Para los que quieran creer, que crean, como reza una conocida frase. Pero para los que vamos un poco más allá, y queremos dejar en evidencia actitudes desleales, nada mejor que tomar este ejemplo.
Hay periodistas y periodistas, claramente. Y hay medios y medios, obviamente. Y en este sentido, cuando un periodista mala leche (entiéndase desleal, malicioso, perverso) encuentra su lugar en un medio decidido a romper códigos sólo por el hecho de ‘vender’ más, se forma un cóctel explosivo que muestra lo peor de una profesión a esta altura entendiblemente bastardeada.
Sabido es, para los que más o menos seguimos sus pasos, que el Colorado Liberman no se destaca por sus prodigiosas y extraordinarias cualidades periodísticas, pero ahora quedó en evidencia que hasta puede penar como presentador de noticias.
En cuanto a la información, más relacionada al ámbito de la farándula que del deporte si vamos al caso, claramente hay mala intención. El periodista acusa directamente a Lionel Messi de ‘estar fumando’. Y a decir verdad, observando en otras imágenes de primer plano, se nota que se trata de una golosina y no de un cigarrillo. Y en el caso de que realmente fuese un cigarrillo, nada indica que esté encendido, y mucho menos que el crack del Barcelona esté inhalando el humo.
Más allá de la siniestra actitud del periodista, lo peor del caso es que la cadena internacional Fox Sports se prenda en la desgracia, reflejando el escaso respeto que se tienen a cuestiones íntimas.
La familia Messi seguro tomará cartas en el asunto y buscará en la justicia castigar al medio televisivo. Pero Fox igual sabe, que aunque el daño ya está hecho, sacó réditos al momento de dar a conocer una infamia vestida de ‘noticia’.
Pero cuando escasea la producción de noticias, cuando se quieren tirar ‘bombas’ sin pólvora, como en este caso, pasan cosas como estas. Hablar mal del mejor jugador del mundo, con fotografías exageradamente rebuscadas y sin ningún tipo de pruebas sólidas que reivindiquen lo que se dice, pasa a ser un recurso periodístico sin razón de ser.
Cómo no entender a Messi después. Cómo no poder darle la razón cuando vemos que en su propio país lo tirar a matar. Lo defenestran, lo ensucian, lo hacen hacerse odiar. Algunos, me animo a decir la gran minoría, por suerte podemos discernir entre lo que realmente es y aquello que nos quieren mostrar. Pero los crédulos, los ingenuos, los que no terminan de valorar al crack rosarino, terminan comprando este discurso, potenciando así su bronca interna.
Quería sólo dejar en evidencia cómo, a partir de una inocente fotografía, se puede producir sentido. Desde la mala leche, lógicamente.

1 ago. 2011

La mejor noticia: marcha atrás al proyecto del nuevo torneo


Parece que se dio cuenta el tipo, eso hay que valorarlo. O quizás lo obligaron a darse cuenta. No desde el fútbol claro, porque no existe quien sea capaz siquiera de cuestionarlo, pero sí desde el Gobierno Nacional. Pero el proyecto que había pensado Julio Grondona finalmente no se llevará a cabo. Gracias a Dios. El dueño de la pelota en Argentina confirmó que hay marcha atrás con la iniciativa de llevar adelante un torneo conjunto de 38 equipos para la temporada 2012-2013.
Luego de haber anunciado casi con bombos y platillos una reestructuración casi radical del fútbol argentino, los dirigentes de la Afa, vaya uno a saber si forzados por los políticos de turno, dejaron en nada ese proyecto que se había aprobado de manera casi unánime por todos los clubes hace dos semanas.
Los 600 millones de pesos que estaba dispuesto a aportar el Gobierno Nacional a los 600 que ya había destinado en su momento, iluminaron los ojos de prácticamente todos los dirigentes del fútbol argentino. Eliminar la B Nacional, acoplar los equipos de esa divisional a los 20 de Primera y diagramar un torneo conjunto con 38 equipos, además de suprimir los promedios, les daba la chance de ascender a 18 equipos, de evitar el descenso a otros 20 y hacer zafar de una situación complicada en los promedios nada menos que a Boca, Racing y San Lorenzo.
De un día para otro los ingresos se multiplicarían y los ascensos también. La medida beneficiaría también, por ende, a los equipos del torneo Argentino A y B, B Metropolitana, C y D, que evitarían un escalón a la hora de ascender posiciones. Imposible decirle que no a semejante propuesta.
Pero en este gran negocio que se estaba planificando los dirigentes no tuvieron en cuenta el aspecto quizás más importante: el deportivo.
Y lo empezaron a interpretar con el correr de los días, porque la gente así lo hizo saber. El 85 por ciento de los ‘futboleros’ nacionales, lugar en el que me incluyo, se mostró en contra de revolucionar el mundo de la pelota, fundamentalmente porque entendía que todo respondía a cuestiones ajenas a lo deportivo.
La necesidad de tener lo más rápido posible de nuevo a River en la A, de darles una mano a otros equipos importantes que habían descendido, como Gimnasia, Huracán y Quilmes, salvaguardar de una situación crítica a Boca, San Lorenzo y Racing, que empezarán la temporada en una situación incómoda, otorgar 16 ascensos directos, ayudar a las arcas económicas de los clubes, entre otras cuestiones, y todo esto a pocos meses de las elecciones presidenciales en la Afa, no fue bien visto por el común de la gente.
Es verdad que desde hace tiempo se vienen pensando cambios importantes en los diferentes torneos nacionales, pero esta vez fue el contexto el que no ayudó a llevarlos a la práctica.
La gente vio que lo que se aprobó entre gallos y medianoche fue casi lo mismo que un decreto de necesidad y urgencia, donde lo primordial pasaba por “ayudar” a algunos clubes, aprovechando, claro, el importante aporte que estaba dispuesto a aportar el Estado.
No suena sincera la frase (“estoy contento porque el torneo va a quedar como estaba”) que dijo Grondona ayer, al momento de confirmar que el proyecto se caía, sobre todo porque él mismo había explicado todos los beneficios, bienes y favores que traería este novedoso certamen que se quiso implementar, sin tener en cuenta, entre otras cuestiones, el tema del operativo policial que difícilmente iba a poder llevarse a cabo.
No es verdad, como dicen muchos, que el país nunca vivió una situación similar con un torneo de tantos equipos, porque ya en la década del ’30, cuando se fusionaron las dos Asociaciones argentinas, se disputó un torneo con 36 equipos, que rápidamente debió esfumarse justamente por algunos problemas en su conformación.
En este caso poco importan las causas, sí las consecuencias. Y que finalmente todo quede como está es lo mejor que le puede pasar al fútbol argentino, más allá de que los dirigentes se queden con las ganas de tener en sus manos esos $$$ con los que ya contaban.
Que quede todo como estaba también es un premio para los que hacen bien las cosas, para los que mantienen una economía controlada, los que no derrochan, los que invierten, los que piensan en las inferiores, en las finanzas, los números, los que hicieron méritos. En fin, para los que saber gobernar.
No iba a ser justo, por ejemplo, que clubes como Godoy Cruz, Lanús, Vélez y Estudiantes, que se esfuerzan para no gastar de más y evitar ahorcar sus economías, vean que el Estado entrega ‘subsidios especiales’ a clubes como River, Boca, Independiente y San Lorenzo, entre otros, que no se cansan de equivocar reiteradamente sus políticas financieras.
Y justicia también en lo deportivo, obviamente. Si descendió River, lástima. Si Boca, San Lorenzo y Racing están complicados, lástima. Si el toca al Rojo, que le toque. En fin, si tienen que sufrir, que sufran. Tal como lo hicieron en su momento y a lo largo de la historia otros cientos de equipos.
Nadie desconoce todo lo que significan Millonarios y Xeneizes para el merchandising, para la televisión y los medios, pero nada mejor que tratarlos igual que al resto para que se pueda ver un fútbol más parejo, equilibrado y justo. Como debiera ser, al fin y al cabo.

26 jul. 2011

Nuevo torneo: para salvar a los grandes y quedar bien


Qué bronca. Realmente causa calentura ver cómo se cocina, y de qué forma, todo lo que pasa con la pelota en la Asociación del Fútbol Argentino.
Ahora el punto tiene que ver con la confirmación de que a partir del año que viene dejará de existir la B Nacional y que se conformará un torneo conjunto con 40 equipos, los 20 de la Primera División y los 20 que llegarán de lo que dejará de llamarse Nacional B.
Me pongo a analizar en qué medida se beneficiará y perjudicará a cada uno de los 40 equipos que jugarán en sola categoría a partir de la próxima temporada y la verdad que en el fondo entiendo porqué ninguno de los 40 clubes votó en contra de la iniciativa que tuvo un consentimiento casi unánime, si no fuera porque los delegados de Vélez, Newell’s, Racing y All Boys se abstuvieron de votar (Olimpo se ausentó) en la reunión de Comité Ejecutivo.
A ver, empecemos por los principales equipos de la máxima categoría. Hoy por hoy, Boca (arranca la tabla de promedios con 101 puntos), Racing (100) y San Lorenzo (99) arrancarían la temporada en una situación, cuanto menos, incómoda. Y teniendo en cuenta lo que le pasó a River, esa incomodidad termina por potenciarse, porque nadie parece estar ‘salvado de antemano’. Así las cosas, suena lógico que los ‘peso pesados’ en la Afa estén de acuerdo con modificar el formato de disputa y, sobre todo, la desaparición de los promedios, supuestamente creados en su momento para beneficiar justamente a los ‘grandes’.
Por otra parte, los recientemente ascendidos Atlético Rafaela, Unión de Santa Fe, Belgrano de Córdoba y San Martín de San Juan, igual que Olimpo de Bahía Blanca, Tigre de Victoria y Arsenal de Sarandí, verían con agrado jugar en Primera sin la soga al cuello y sufriendo semana a semana para ver si evitan, se mantienen o salen de la zona roja de abajo. Entonces, en este caso tampoco habría motivos para quejarse, sino todo lo contrario.
En cuanto a los equipos de la B, que juegan con el objetivo de ascender, no les disgustaría para nada que de un día para otro sean 20 ascensos directos en vez de uno solo. Los únicos complicados serían aquellos equipos que vienen del torneo Argentino A y la Primera B Metropolitana, que serían los más comprometidos con el tema del descenso, ya que los últimos dos de esta última edición de la B bajarán un escalón.
Pero más allá de entender como lógica la postura de los clubes mencionados, el quid de la cuestión tiene que ver con River. El Millonario descendió por primera vez en la historia tras 110 años de gloria en la máxima categoría, y el cambio de formato se da justo (pura casualidad) en este momento.
Y si a algún club beneficia esta medida, sin dudas es al equipo que más títulos ganó en el profesionalismo.
En este sentido, River volverá a jugar en la elite independientemente de cómo le vaya esta temporada en la B, lo que sin dudas permitirá reflotar los negocios que se iban a perder en caso de que el Millonario continúa en la segunda división.
Esta nueva modificación beneficiará igualmente a los equipos del Argentino A y la B Metropolitana, que ahora pasarán a jugar directamente por el ascenso al círculo mayor del fútbol argentino. También favorecerá a los del Argentino B y la B, C y D Metropolitana, ya que habrá un obstáculo menos de sortear.
Crucero, por caso, en caso de ascender, podría jugar la próxima temporada con Boca, River, Independiente, Racing, etcétera. Y eso está bueno, indudablemente.
Lo que no está bueno es ver tanto manejo discrecional. Negociar tanto con el fútbol. Dicen (quieren hacer creer , mejor dicho) que la idea del nuevo torneo masivo jamás fue pensada por Grondona, y que fueron dos dirigentes sin voz ni voto que se lo comentaron al paso en un café. Dicen (otra vez) que Don Julio primero se mostró desinteresado y que, después, con más tiempo y la cabeza fría, se entusiasmó con el novedoso proyecto.
Dicen, ya que estamos, que la venganza es el placer de los dioses. Y Grondona, como ser superior que se cree, vaya si disfrutó haber mandado al descenso a River luego de que Passarella saliera públicamente a pedir su renuncia. A Don Julio eso no le gustó. Y actuó en consecuencia. Pero una vez disfrutado el trago de la venganza, había que buscar la forma de volver a poner a River en la A. Los negocios, y vaya si Grondona sabe del tema (la Afa es uno de los entes más recaudadores del país), están por sobre cualquier cosa. Y esa idea que salió de la nada (dice qué) era el plan perfecto para seguir atado al gran negocio de los millones. Porque mal que le pese a cualquiera, tener a River en la B no es lo mismo que tenerlo en la A.
¿Qué deben pensar clubes como Vélez, Lanús, Estudiantes y Godoy Cruz, por ejemplo, que manejan criteriosamente sus economías para no caer crisis, cuando la Afa siempre tiene una solución para los más endeudados?
Que el fútbol es un negocio, chocolate por la noticia. Pero que sea un negociado tan grande, evidente, masivo, inclusivo y millonario, donde los intereses ya parecen indisimulables, da asco. Pena. Lástima. Bronca. Pero una sensación ácida, molesta, que genera ganas de alejarse del fútbol.
Causa impotencia porque los dirigentes, que son menos del 0,1% de los ‘futboleros’ que hay en el país, juegan con la pasión que involucra a un 90% de fanáticos, mientras que parte del restante 9,9%, que entiende de fútbol en mayor medida, muestra su desazón ante semejante violación al sentimiento.
A Grondona por ahora lo ayudan las arcas del Estado. Puede revolucionar todo lo que quiera porque tiene sustento, porque apoyo no le falta. Ni dirigencial ni económico.
Los equipos de la B Nacional no sólo van a escalar un peldaño, sino que van a recibir más guita. ¡¡Cómo no van a votar a favor del cambio!!
La mejor síntesis del cambio la dio, una vez finalizado el cónclave, el presidente de Lanús: Nicolás Russo: "El tema es claro, los que más plata ponen en el fútbol quieren un cambio de torneo". Simple.
Gracias a la buena gestión de la presidenta hay superávit. Grondona lo sabe, y aprovecha al máximo su buena relación con el Gobierno para sacar rédito.
De los 600 millones de pesos que destina el Estado en conceptos de televisación, ahora la Afa va a recibir entre 1200 y 1500 millones, que Grondona repartirá a gusto y placer entre cada uno de los 40 clubes que irán en busca de la teta.
Deportivamente no cuestiono la idea del nuevo torneo, porque está bueno cambiar cada tanto. Un torneo de 40 equipos, divididos en cinco zonas de ocho, con los grandes como cabeza de serie, con cuatro equipos del interior y cuatro de Buenos Aires en cada grupo, con clásicos interzonales, manteniendo los cupos para ingresar a las Copas, evitando los promedios, suena interesante.
El tema es cuándo decidieron implementarlo. Justo cuando River se fue a la B. Justo cuando Boca, Racing y San Lorenzo aparecen complicados con los promedios. Justo cuando los cinco grandes están inmiscuidos en las peores crisis de su historia. Justo cuando la A se quedaba sin clásicos y por ende sin ingresos ‘extras’.
Por suerte, y porque el tiempo pasa para todos, a Grondona le queda poco tiempo. En la Afa.

23 jul. 2011

Ser o creerse, esa es la cuestión


Es verdad que en Argentina hay 40 millones de entrenadores. Todos sabemos, todos opinamos, todos analizamos, todos argumentamos, refutamos, interpretamos, aclaramos, explicamos y deducimos lo que pasa. El fútbol da para todo y para todos, indudablemente.
No quiero caer en la crítica fácil, despiadada, violenta, de aquellos que presumen saber más que otros. Presumimos para ser más francos. Pero la Copa América, como en su momento el Mundial, las anteriores Eliminatorias, y anteriores Copas América, y anteriores Mundiales, dejó a la vista de todos que Argentina es un país de directores técnicos. De sabiondos y sabelotodo.
Y de un día para otro, el Checho Batista se convirtió en el centro del círculo hacia donde se dirigen todas las flechas.
Es cierto que a muchos de nosotros el actual técnico de la selección argentina nunca nos gustó, porque a la hora de ver el CV realmente no había hecho demasiados méritos. Ni en All Boys, ni en Vella Vista de Uruguay, en Argentinos, en Talleres de Córdoba, en Chicago ni en Godoy Cruz pudo sumar más del 50 por ciento de los puntos que disputó. Tampoco trascendió en Japón, aunque como sostén importante hay que adjudicarle la medalla dorada en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, título que muchos le confieren más a la jerarquía técnica de los jugadores que a la mano del técnico.
Nadie lo quiere ver más a Batista en el banco de la selección. Y para alegría de algunos, de algunos cuantos diría yo, de uno de cada 10 argentinos para ser más honestos, el Checho seguramente dejará de ser el DT argentino a partir del próximo lunes, si no antes.
Más allá de estar a favor o en contra de la continuidad de un proyecto que sinceramente no entusiasma a nadie, sorprende ver lo extremadamente resultadista que es el argentino futbolero.
Argentina nunca jugó bien en la Copa América, “su” Copa América, aquella que todo el país esperaba incluso más que las Eliminatorias y hasta que el Mundial que viene, porque consagrarse en Brasil parece más una utopía que una posibilidad.
Pero si Tevez no erraba el penal en la definición, o si Muslera no tenía la soberbia actuación que tuvo, o si el uruguayo Pérez se iba a las duchas antes de tiempo, como correspondía, la Albiceleste seguramente hubiera llegado a la final, porque no me imagino una derrota ante Perú en semis.
En este caso, la eliminación sirvió para entender que Batista no era el camino. E insisto, para confirmar cómo el argentino se deja llevar por los resultados, en este caso negativos, que sumados a los que se vienen registrando desde hace 25 años ya no dejan lugar a inequívocos.
El problema que tenemos en Argentina es el que venimos padeciendo desde hace décadas. Somos los mejores, creemos que lo somos, estamos convencidos de que lo somos y queremos convencer a otros de que lo somos. Pero no lo somos. Argentina es un país de egocentristas por naturaleza. Y en todos los ámbitos de la vida. Cuesta, y a la vez cuesta entender el porqué cuesta tanto, reconocer los errores, caer en la autocrítica, asumir roles, mirar hacia adentro y no echar culpas, delegar responsabilidades.
En la Afa le echan la culpa a la prensa, la prensa al cuerpo técnico, éste a la mala suerte o la poca fortuna. Los jugadores cuestionan el mal estado de la cancha, la gente se la agarra con Messi, Messi se calla y entonces otorga. Y así estamos. Girando en un mundo vicioso, donde nosotros mismos formamos parte de ese veneno que nos está llevando a la muerte.
Yo, si se me permite y siguiendo el juego, me la agarraría con Julio Grondona, porque estoy convencido de que todo nace desde arriba. Pero no haría más que cerrar ese círculo dominado por el “sálvese quien pueda”.
Los periodistas debiéramos reconocer que aportamos, y en una medida generosa de dosis, a esta confusión generalizada. Hoy por hoy, los chicos, y con seguridad los grandes también, conocen más a Messi que a San Martín, Belgrano, Sarmiento, Rosas. Nosotros alimentamos con nuestras voces y nuestras plumas (entiéndase teclado) el fervor que adquiere ese ídolo vestido de ángel, de salvador, de fenómeno mundial. Y no hacemos más que engañarnos. Y engañar. Y ese engaño se va contagiando, va multiplicando efectos hasta cegarnos. Y hablamos, seguimos hablando siempre de lo mismo, mientras vemos, no sin un grado importante de preocupación, cómo selecciones que técnicamente estaban a años luz, de a poco empiezan a marcarnos el camino, como Venezuela, Perú y Chile.
Así y todo, sigo convencido de que Argentina tiene más, mucho más, en calidad y cantidad, que estas selecciones. ¿Pero no estaré equivocado? ¿Yo y otros tantos que piensen igual?
Entonces me pongo a pensar. ¿Alcanza con tener a los mejores del mundo? ¿No será mejor –no me pregunten cómo- empezar de cero, del más bajo nivel, y empezar a trabajar desde las bases?
Puedo volver a darme el gusto y pedir la cabeza de Grondona (aún no puedo creer, si es cierto que finalmente se concreta, que tenga decidido llevarse a José María Aguilar a la FIFA), y confiar en un sincero cambio radical, donde más allá de los resultados (porque Argentina bien pudo haber sido campeona con este paupérrimo equipo), se piense en otro modelo. Que nos incluya a todos, pero de otra manera. Donde aparezca la crítica constructiva, esa que cuesta escuchar y a la vez entender.
Por ahora somos muy viciosos y el humo nos contamina a todos. ¿Alguien está dispuesto a dejar de fumar?

15 jul. 2011

Cosas malas que parecen buenas


Ciertamente, la invitación que recibió Brown para jugar el torneo Argentino B es un hecho que debiera alegrar a todos y cada uno de los misioneros. No tengo dudas de que Posadas, más que el barrio Villa Urquiza en sí, celebra el hecho de que ahora sean dos los representantes de la tierra colorada en la cuarta categoría del fútbol argentino.
Sin embargo, me preocupa saber que entre los invitados esté Sarmiento de Resistencia. Y no porque el equipo de Jorge Capitanich no haya hecho méritos deportivos en el Torneo del Interior, sino por cuestiones extradeportivas.
Todo el mundo sabe, o debiera saber, las graves consecuencias que dejaron los sucesos que protagonizaron en Posadas los simpatizantes del equipo chaqueño hace menos de tres meses, cuando Sarmiento quedó eliminado de los cuartos de final del último Torneo del Interior, clasificatoria justamente para el Argentino B.
En aquella ocasión, y mientras se consumaba la clasificación del conjunto posadeño (ganaba 2-0 y había perdido por la mínima en la ida), los hinchas, por ser contemplativos con la denominación, del representante chaqueño se enfrentaron violentamente con los futbolistas de Brown, primero y los policías, después, dejando un saldo de varios uniformados heridos, además de romper vidrieras y autos en las cercanías del estadio.
24 horas después de aquellos acontecimientos que fueron noticia nacional, el presidente de Sarmiento y actual gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, emitió un comunicado solicitando la renuncia de todo el cuerpo técnico y la comisión directiva, como así también pidiendo duras sanciones para con los jugadores involucrados en la riña.
Antes de quedar eliminados a manos del Verdirrojo, la misma hinchada sarmientista produjo incidentes al término del partido de ida que jugó en la capital correntina ante Ferroviario, arrojando proyectiles y objetos contundentes contra la policía, casas y negocios particulares ubicados próximos a la cancha del barrio San Benito, lo que provocó la demora por parte de la fuerza de seguridad de numerosos fanáticos chaqueños en inmediaciones al puente General Manuel Belgrano.
Y aunque no tengo dudas de que el Consejo Federal (para no decir Grondona) decidió ampliar el Argentino B de 48 a 56 equipos más para engordar sus ingresos que para “darle una mano” a los clubes del interior, me parece bien que otras entidades también puedan ser parte de un certamen al que llegar resulta casi una misión imposible.
El problema, me parece, surge cuando se invitan a clubes como Sarmiento, que lejos están de hacerle un bien al fútbol argentino. Y con invitaciones como estas, queda claro que a la Afa poco le interesa erradicar la violencia, porque se trata más de un premio que de un castigo, más allá de que Sarmiento reúna todas las condiciones de infraestructura que se requieran para disputar un Argentino B.
Salvando las distancias, es casi lo mismo que sucedió con River, que tras el histórico descenso a la B Nacional, no recibió ningún tipo de castigo luego de los gravísimos incidentes dentro y fuera del estadio Monumental, con apriete a la terna arbitral, enfrentamientos con la policía y destrozos millonarios en la propia sede del club incluidos.
Equipos más chicos (y no me vengan a decir que no hay diferencias entre unos y otros), como Nueva Chicago, Almirante Brown y Excursionistas, por nombrar los más recientes y conocidos, recibieron durísimas sanciones por hechos de igual envergadura. Pero bueno, la vara que mide a unos y otros nunca es la misma, como así tampoco la justicia que los juzga.
Sin dudas que con estas actitudes lo único que se logra es amparar a los violentos. El “dale, total no pasa nada”, que a esta altura parece ya una marca registrada.
Uno sabe la excelente relación que mantiene Capitanich con la presidente, y tampoco desconoce el lazo que une al Gobierno Nacional con el círculo de Grondona, pero me pregunto, ¿no sería pertinente, antes de realizar invitaciones, tener en cuenta cómo se maneja cada club, y de esa manera evitar aquello que después siempre termina en desastre? Digo, porque es verdad eso de que prevenir es mejor que curar. Menos cuando está a la vista que nadie tiene el remedio para tamaña enfermedad.

7 jul. 2011

Beneficios y perjuicios en el Argentino B


¿Quiénes juegan el torneo Argentino B? ¿Los equipos que quieren, pueden o deben hacerlo? ¿Quién decide el formato de disputa?
Para muchos estará bien, para otros, me incluyo, no.
El tema es que desde el Consejo Federal tendrían decidido modificar las zonas y la cantidad de equipos por grupo para la próxima temporada.
No es novedad que ante situaciones de ascensos y descensos haya que modificar el escenario, y hacer algún corrimiento, pero lo que tendrían pensado es, cuanto menos, discutible.
En la última temporada, los 48 equipos fueron divididos en zonas parejas, y todos los equipos más o menos fueron ubicados por cercanía geográfica. Hasta ahí bien.
Pero ahora parece que los 48 equipos serán divididos de acuerdo a los intereses de los del sur y los de Buenos Aires. Se sabe que conformar a todos de jugar con este o aquel equipo, o viajar a esta o aquella ciudad, es casi una misión imposible.
La problemática nació porque los cinco representantes sureños (Boca de Río Gallegos, Huracán de Comodoro Rivadavia, Deportivo Madryn de Puerto Madryn, Cruz del Sur de Bariloche y Deportivo Roca de General Roca) volvieron a cuestionar el hecho de compartir zona con los equipos del sur del Gran Buenos Aires por los enormes gastos que generan los viajes.
Pero lo peor fue la actitud de Liniers, Villa Mitre y Bella Vista, los tres equipos de Bahía Blanca que amenazaron con no jugar si no había un replanteo en cuanto a la conformación de los grupos.
El Consejo Federal, en este caso, decidió no complicarse. Les hizo un favor a los bahienses y también a los del sur, que finalmente serían reagrupados en una sola zona, de cinco equipos.
Como la idea tampoco era tener problemas con los equipos de la región cuyo, los ocho cuyanos realizarán viajes cortos y jugarán todos en el mismo grupo. Los otros 35 equipos irán a parar a zonas de siete equipos cada uno. Y listo.
Ahora me hago la pregunta: si un equipo se queja de los viajes, de los costos que implica cada traslado, ¿tiene sentido que juegue el Argentino B? ¿No es más conveniente dejarle el lugar a otros que pagarían por estar en el mismo lugar?
Hay que reconocer que no tiene nada de malo organizar las zonas de esta manera si ayudan a evitar gastos, si colaboran con la economía de los clubes. Pero esto, a su vez, hace menos equitativo el torneo desde lo futbolístico, porque esos equipos que fueron beneficiados después seguramente tendrán algún tipo de ventaja en los cruces de playoffs, porque llegarán con muchas menos horas de viaje y cansancio, hecho que indudablemente a la larga se va a sentir.
Incluso aquellos equipos del sur que clasifiquen a la segunda instancia del certamen estarán más descansados que sus eventuales rivales. Guaraní, por caso, jugaría 18 partidos (este año serían tres rondas y no cuatro, como el anterior torneo, para las zonas de más de seis equipos) en la fase regular, es decir, 1620 minutos, mientras que el representante patagónico jugaría 16 partidos (para equiparar las cosas estos clubes disputarían cuatro ruedas), es decir, 1440 minutos. Insisto, esto sumado a los menores recorridos de cada viaje.
Serán detalles menores para algunos, mayores para otros, y por qué no, decisivos para otros. Que a su debido tiempo bien pueden ser utilizados como excusas, aunque poco le caliente esto al Consejo, que sabe que lo primordial es conformar a la mayoría, que no se baje ninguno y que la recaudación continúa su curso normal.

30 jun. 2011

Otra prueba de la mafia grondonista


Un conocido periodista porteño que cubre el Ascenso dice que tiene grabaciones que comprobarían que la "mano derecha" de Julio Grondona habría pedido los pases de tres jugadores para no perjudicar al equipo comodorense, que descendió de la B Nacional al Argentino A.
El periodista deportivo Gabriel Anello, conductor del programa “El Ascenso” que se emite por América, denunció el fin de semana en el programa "Fair Play" (Radiocracia 88,3) que tiene grabaciones que comprobarían que la Comisión e Actividades Infantiles (CAI) de Comodoro Rivadavia habría descendido por no aceptar un chantaje de parte de su representante en la AFA, muy cercano –según Anello- al titular de la casa, Julio Grondona. Según publica este martes el diario El Patagónico de Comodoro, reproduciendo parte de la nota radial, el representante de la CAI en la AFA, conocido como “Flipper”, le habría solicitado al presidente “azzurro”, Carlos Peralta, la cesión de la totalidad de los pases de Luis Gil, José Luis Alcaín y la mitad del pase de Lucas Villafáñez –jugador de Independiente de Avellaneda-, supuestamente a cambio de no ser perjudicado con los arbitrajes. Tras la denuncia de Anello, la dirigencia del club comodorense se abstuvo de referirse a la denuncia.

El domingo al mediodía, Anello cerró su programa deportivo de televisión con una fuerte acusación que envuelve al representante de la CAI en la máxima organización del fútbol argentino: “Flipper, mano derecha de Grondona le pidió a Peralta que cediera los pases de Alcaín, Gil y el 50% de Villafáñez para que la CAI se salve del descenso. En caso contrario sugirió que el equipo no siga gastando plata”, advirtió Anello en su programa.
Anello, además, sostuvo que en diciembre, la CAI se deshizo de la mayoría de los refuerzos, cuando sabía que debía luchar por la permanencia.
El periodista deportivo aseguró tener en su poder pruebas de sus dichos (audios y escritos), esperando que algún miembro de la Justicia o del Congreso tome cartas en el asunto.

(Fuente: Radiocracia, El Patagónico y Diario Jornada)

27 jun. 2011

Grondona pasa factura: a las pruebas me remito


Es fácil hablar con el diario del lunes, con un resultado puesto. Pero en este caso, cuando las pruebas avalan lo que uno piensa, tiene sentido.
El 99 por ciento de los amantes del fútbol, fundamentalmente si son del interior, inevitablemente compran los discursos que se venden en los medios nacionales cuando de formar una opinión se trata.
El momento de River, sin dudas, fue el que más páginas de diarios abarcó, más minutos de radio y televisión consumió y más caracteres ocupó en los sitios digitales.
Como poco y nada se descubre y se sabe a la distancia sobre lo que sucede realmente en la gran urbe, el ‘argentino del interior’ opina siempre desde lo que ve, escucha o lee. No es ninguna novedad, pero los medios tienen, como principal función, formar opinión. Y tampoco es novedad, pero casi todos estos medios ‘forman opiniones’ de acuerdo a sus intereses en casi todos los casos, y por convicción, en muy contadas excepciones.
Por estas cuestiones, y para no caer en ese mundo donde se convive con intereses (sean éstos políticos, económicos, etcétera), me tomé el laburo de recabar información para constatar algo que vengo sosteniendo desde hace tiempo: que Grondona hace y deshace lo que quiere con el fútbol argentino. El presidente de la Afa construye y destruye lo que desea con tanta facilidad que sorprende.
¿Qué tendrá que ver Grondona con el descenso de River?
Paso a explicar, y sin temor a ser juzgado, porque tengo pruebas más que suficientes como para hacerlo parte de la catástrofe millonaria.
Ante todo, y bien vale la pena aclararlo, debo reconocer que River no descendió exclusivamente POR Grondona, pero no tengo ninguna duda de que el titular afista fue decisivo en los resultados que obtuvo el Millonario después de aquel cuestionamiento público de Passarella solicitándole la renuncia.
Para que se entienda: River descendió por los malos resultados que obtuvo en los últimos 116 partidos que jugó en las últimas tres temporadas (seis torneos). Y el pase de factura de Don Julio sólo se vio en los últimos siete partidos. El equipo de Núñez venía tambaleando desde hace años, aguantando cada golpe para no sufrir el nocaut, pero fue el propio Grondona el que decidió bajarle el pulgar a la estadía millonaria en la máxima división del fútbol argentino.
“Grondona debe renunciar y dejarle su lugar a otro”, tiró públicamente el Káiser, temperamental como pocos, en una reunión de la Afa en la que estaban todos los dirigentes que, aunque opinen totalmente lo contrario, saben que deben asentir todo lo que dice Don Julio si quieren ‘evitar problemas’.
Eso no se hace. O si se hace, habrá que bancarse las consecuencias. Y no en vano Grondona tiene subordinado a cientos de dirigentes, en Buenos Aires y el interior, en equipos chicos y grandes. Por algo lleva más de tres décadas clavado en el sillón presidencial de la Afa. Por algo es vicepresidente de la Fifa. Por algo nadie se anima siquiera a pensar en sucederlo.
Y Passarella lo sabía, pero se animó. Por suerte. Aunque no midió las consecuencias. Al menos no pensó el momento de hacerlo. Pudo haber esperado el final del torneo, pero no se bancó el ‘robo’ de Lousteau en la derrota ante Boca y estalló. No pensó. Y es verdad, a veces conviene pensar lo que se dice. Ser frontal es contraproducente, y ni hablar en un ambiente tan apestado como el que maneja Grondona, que pese a conocer las pérdidas que significa un descenso de River, dejó en claro que su orgullo puede mucho más que cualquier cosa.
Volviendo a la problemática River, el pase de factura que diagramó el presidente afista tuvo nombre y apellido: Sergio Pezzotta.
Después de esa derrota con Boca, o mejor dicho, después de aquel desafío público de Passarella, River no ganó nunca más. Más allá de su nivel de juego (los errores de Carrizo, por caso, no llegaron de la mano de Grondona), el equipo que más títulos domésticos consiguió en 110 años de historia se vio perjudicado por errores ajenos. Hubo ‘mano negra’, para que el futbolero entienda.
En las últimas cinco fechas del torneo Clausura, Pezzotta dirigió una vez a River y otras dos veces a Olimpo y Arsenal, los rivales directos del Millonario por evitar caer en la Promoción.
Arsenal y Olimpo sumaron cuatro de esos seis puntos, mientras que River sólo sumó uno. Pero no sólo eso. El partido más relevante de la última fecha fue Quilmes-Olimpo. En ese partido, más que en el propio, estaba el futuro del Millonario, que jugaba con Lanús con la posibilidad del desempate como máximo premio. River necesitaba que Olimpo no gane para evitar la promoción. Y ese partido lo dirigió Pezzotta. Cuando el equipo bahiense ganaba 1-0, hubo un clarísimo penal (pido al que tiene dudas que lo vea) sobre Romeo que el juez, de manera increíble, decidió ignorar. Esa tarde ganó Olimpo, y como el conjunto de Jota Jota perdió con Lanús, cayó en la temida promoción.
Ahí lo esperaba Belgrano, que en el primer juego se impuso 2-0 como local. Dirigió el misionero Pitana, aunque fue el asistente Bonfá el que cobró el penal (indiscutido) de Román que derivó en el 1-0 Pirata. ¿Alguna vez tuvo tanta injerencia un línea para cobrar una pena máxima? Al menos yo no registro ningún caso, menos en un partido tan trascendente.
La revancha, para sustentar la hipótesis que sostengo, contó con el arbitraje de Pezzotta. Que hay que reconocerlo, perjudicó claramente a River. El Millonario ganaba 1-0 desde los 5 minutos y necesitaba ganar por dos de diferencia para mantener su lugar en la elite, pero el hombre de negro ignoró un claro penal de Pérez sobre Caruso (también pido que lo vean) y en el cierre de la primera parte no expulsó a Lollo, quien estando amonestado cortó con falta una clara contra local.
También vale la pena aclararlo, cobró otro penal a favor del Millo que Pavone desaprovechó.
Casualmente (si así prefiere pensarlo el lector), o no, Pezzotta dirigió la final de la Copa Libertadores un par de días antes y será el juez argentino en la próxima Copa América que se celebrará en nuestro país. Lindos premios para cualquier árbitro internacional. Hermoso reconocimiento de un jefe para el ‘buen’ empleado.
Lógicamente resulta difícil exponer pruebas, pero atando cabos a veces pueden encontrarse las respuestas a esas preguntas que siempre giran en la cabeza. Y que no hacen más que certificar el peso específico que tiene Don Julio a la hora de hacer y deshacer en el fútbol argentino.