24 feb. 2012

Primer paso cumplido


El primer objetivo está cumplido. Y eso no debe pasar inadvertido. Ahora habrá que ajustar detalles, potenciar lo bueno que se hizo en los primeros 22 partidos del torneo y tratar de corregir los errores que pusieron un manto de dudas en algunos juegos.
Crucero del Norte ya tiene su lugar en la fase decisiva del torneo Argentino A, es el primer clasificado al Undecagonal final y, estadísticamente, es el mejor equipo de la tabla general con más victorias que cualquier otro.
Resulta inevitable, a esta altura de los acontecimientos, marcar un paralelismo entre esta realidad y la que le tocó vivir al Colectivero en su primera temporada en el Argentino A, hace un par de años. En aquella oportunidad, el equipo dirigido por Dechat ganó de punta a punta la fase regular, pero tropezó en el pentagonal y le dijo adiós a la chance del ascenso directo.
Esta vez las cosas pintan similares. Sin embargo, hay argumentos que fortalecen las posibilidades del equipo. Y puntos débiles también, claro está.
A favor están las variantes, en cantidad y calidad. Ante la ausencia de uno, sea en el puesto que sea, el sustituto siempre rinde en la medida de lo esperado.
Si faltan Mosevich y Romero, entre los relevos aparece un diestro o un zurdo para suplir al titular.
En el medio abundan los volantes centrales. Además de Marczuk, Cabrera y Nievas Escobar, se recuperó Franco Amaya y se sumó Luis Pérez Araya como eventuales opciones. Motta se afianzó por izquierda y Pey Brítez es fija por derecha, sin olvidar el vértigo que puede dar Juan Cabrera o la irreverencia de Maxi Batista. Y más arriba, además del dúo Márquez-Martínez, aparece Zampedri como primera variante de peligro.
Este equipo es más ambicioso que aquél post ascenso, más agresivo y decidido. Pero esto, consecuentemente, por momentos lleva a perder el orden y arriesgar más de lo necesario. Aún sigue vigente el cuestionado 4-4-2 que logró el ascenso en 2009.
Este esquema ahora cuenta con dos carrileros incisivos y un Cuqui Márquez decisivo tanto en lo individual como en lo colectivo, pero no se muestra tan sólido desde el fondo, justamente por esa idea de pensar más en el arco de enfrente.
Antes muy defensivo y ahora muy desequilibrado podrá pensar el DT colectivero; y algo de eso hay. De todos modos, en varios partidos de la presente temporada Crucero se mostró balanceado y aplomado, dominó al rival y manejó el partido como pretende. No es fácil, pero cuando se logra, florece ese equipo que con chapa de candidato que ya se ganó el respeto de todos.
Por presente y realidad, hoy Crucero es más que varios ‘grosos’ del ascenso, como San Martín de Tucumán, Talleres de Córdoba, Gimnasia y Tiro y Juventud Antoniana de Salta y Racing de Córdoba, por citar sólo a algunos.
Dio el primer paso. Junto a Douglas Haig de Pergamino, el otro que avanzó de instancia de manera anticipada en la zona Sur, espera por los restantes nueve equipos que buscarán ese soñado ascenso a la Primero B Nacional.
Y aunque aún falte el cruce con los santiagueños afuera y el choque con Antoniana en casa, las miradas ahora apuntan un poco más allá del primer objetivo, donde el horizonte sólo guarda un lugar para el que menos se equivoca.

6 feb. 2012

Aún falta para volver a la elite


Cuando arrancó el Torneo Federal, no hacía falta ser un licenciado en materia basquetbolística para entender las complicaciones que tendrían los representantes misioneros para poder afrontar dicho certamen nacional.
No en vano se bajó Tirica, campeón provincial, consciente de las posibilidades económicas que requiere tal competencia.
Tokio y Mitre hicieron un esfuerzo y decidieron participar, pero por estas horas andan pagando aquel precio que otros prefirieron no afrontar.
El caso del Japonés es el más meritorio de los dos, porque con pibes ‘made in Misiones’ está peleando por la clasificación, aunque en cada viaje deja en evidencia las dificultades para poder jugar. El equipo dirigido por Juan José Bidarra viene de perder su primer partido como local en el torneo, tras ocho triunfos al hilo, pero sólo cosechó derrotas cada vez que salió de Misiones. Así y todo, Tokio actualmente se ubica segundo en las posiciones y mantiene chances de meterse entre los cuatro primeros que seguirán jugando por el ascenso, aunque tiene un par de encuentros más disputados que los equipos de la Región Norte.
Pero demostró Tokio que depende demasiado de lo que haga Matías Caramuto, el ‘veterano’ base japonés que tiene una media de 25 puntos por juego.
Y contra Independiente de Santiago del Estero, en lo que fue su primera caída en el Templo Oriental, esta situación quedó en evidencia de principio a fin. El jugador estuvo involucrado en los incidentes del duelo frente a Talleres de Tafí Viejo, el viernes pasado, y fue suspendido provisionalmente, aunque todo indica que recibiría una dura sanción y se perdería lo que resta de la temporada.
Ante este panorama, las expectativas del equipo disminuyen considerablemente, sobre todo teniendo en cuenta que el Japonés perdió todos sus partidos cuando el base estuvo ausente.
De todas maneras, como el objetivo primordial pasa por mantener la categoría en el tercer escalón del básquet nacional, la campaña es más que meritoria más allá de los resultados que vengan de acá al final, ya que está prácticamente salvado de perder la categoría.
Está salvado porque el otro equipo posadeño, Bartolomé Mitre, compró casi todos los boletos para adueñarse de esa plaza indeseable. Con una sola victoria y 18 derrotas, el Auriazul es, al menos en los números, el peor de todos los equipos del torneo, y necesita algo más que un milagro para conservar su lugar en la competencia.
Mitre, que encima se quedó sin entrenador el último domingo tras la inverisímil caída como local ante Talleres de Tafí Viejo, perdió los siete partidos que disputó en la segunda fase, y ahora se ubica a cuatro puntos de Sarmiento de Formosa, el rival con el que pelea mano a mano por evitar la pérdida de categoría.
El conjunto formoseño reúne 24 puntos en 18 partidos (sumando los puntos de ambas fases), mientras que Mitre tiene 20 en 19 partidos. En el mejor de los casos, y a la espera de una derrota formoseña en el pendiente, el equipo que en este torneo ya dirigieron Javier Stassi y Juan José Diéguez quedará a cinco de su rival directo, por lo que Mitre debería ganar cinco encuentros y Sarmiento perder la misma cantidad sólo para igualar condiciones.
Lo llamativo es encontrar argumentos para explicar el mal momento. Porque Cristian Diesel sin dudas es un valor de nivel superior, aunque por momentos cae en la irregularidad. Es verdad que se trata de un plantel sin altura, pero tiene herramientas para lastimar desde el perímetro, con el propio base eldoradense, Gabriel Pared, Federico Magallanes, Francisco Stassi, Facundo Barreyro y hasta Juan Pablo Rojas, que se sumó al equipo para la segunda fase, al igual que Soczyuk y Kosnicki.
También se trata de un equipo made in ‘tierra colorada’, pero que claramente nunca pudo ensamblarse como ‘equipo’ sino como suma de individualidades. Nombre por nombre da la sensación de que Misiones tiene buen material, pero cuando aparece la competencia interprovincial florecen esas diferencias de nivel que impiden que Posadas tenga su lugar en la elite.
Habrá que seguir trabajando, apostando a proyectos a largo plazo y fomentando a los valores locales, pero también buscando alternativas de apoyo para recuperar ese lugar que dejó Luz y Fuerza a fines de los 90'.