30 jun. 2011

Otra prueba de la mafia grondonista


Un conocido periodista porteño que cubre el Ascenso dice que tiene grabaciones que comprobarían que la "mano derecha" de Julio Grondona habría pedido los pases de tres jugadores para no perjudicar al equipo comodorense, que descendió de la B Nacional al Argentino A.
El periodista deportivo Gabriel Anello, conductor del programa “El Ascenso” que se emite por América, denunció el fin de semana en el programa "Fair Play" (Radiocracia 88,3) que tiene grabaciones que comprobarían que la Comisión e Actividades Infantiles (CAI) de Comodoro Rivadavia habría descendido por no aceptar un chantaje de parte de su representante en la AFA, muy cercano –según Anello- al titular de la casa, Julio Grondona. Según publica este martes el diario El Patagónico de Comodoro, reproduciendo parte de la nota radial, el representante de la CAI en la AFA, conocido como “Flipper”, le habría solicitado al presidente “azzurro”, Carlos Peralta, la cesión de la totalidad de los pases de Luis Gil, José Luis Alcaín y la mitad del pase de Lucas Villafáñez –jugador de Independiente de Avellaneda-, supuestamente a cambio de no ser perjudicado con los arbitrajes. Tras la denuncia de Anello, la dirigencia del club comodorense se abstuvo de referirse a la denuncia.

El domingo al mediodía, Anello cerró su programa deportivo de televisión con una fuerte acusación que envuelve al representante de la CAI en la máxima organización del fútbol argentino: “Flipper, mano derecha de Grondona le pidió a Peralta que cediera los pases de Alcaín, Gil y el 50% de Villafáñez para que la CAI se salve del descenso. En caso contrario sugirió que el equipo no siga gastando plata”, advirtió Anello en su programa.
Anello, además, sostuvo que en diciembre, la CAI se deshizo de la mayoría de los refuerzos, cuando sabía que debía luchar por la permanencia.
El periodista deportivo aseguró tener en su poder pruebas de sus dichos (audios y escritos), esperando que algún miembro de la Justicia o del Congreso tome cartas en el asunto.

(Fuente: Radiocracia, El Patagónico y Diario Jornada)

27 jun. 2011

Grondona pasa factura: a las pruebas me remito


Es fácil hablar con el diario del lunes, con un resultado puesto. Pero en este caso, cuando las pruebas avalan lo que uno piensa, tiene sentido.
El 99 por ciento de los amantes del fútbol, fundamentalmente si son del interior, inevitablemente compran los discursos que se venden en los medios nacionales cuando de formar una opinión se trata.
El momento de River, sin dudas, fue el que más páginas de diarios abarcó, más minutos de radio y televisión consumió y más caracteres ocupó en los sitios digitales.
Como poco y nada se descubre y se sabe a la distancia sobre lo que sucede realmente en la gran urbe, el ‘argentino del interior’ opina siempre desde lo que ve, escucha o lee. No es ninguna novedad, pero los medios tienen, como principal función, formar opinión. Y tampoco es novedad, pero casi todos estos medios ‘forman opiniones’ de acuerdo a sus intereses en casi todos los casos, y por convicción, en muy contadas excepciones.
Por estas cuestiones, y para no caer en ese mundo donde se convive con intereses (sean éstos políticos, económicos, etcétera), me tomé el laburo de recabar información para constatar algo que vengo sosteniendo desde hace tiempo: que Grondona hace y deshace lo que quiere con el fútbol argentino. El presidente de la Afa construye y destruye lo que desea con tanta facilidad que sorprende.
¿Qué tendrá que ver Grondona con el descenso de River?
Paso a explicar, y sin temor a ser juzgado, porque tengo pruebas más que suficientes como para hacerlo parte de la catástrofe millonaria.
Ante todo, y bien vale la pena aclararlo, debo reconocer que River no descendió exclusivamente POR Grondona, pero no tengo ninguna duda de que el titular afista fue decisivo en los resultados que obtuvo el Millonario después de aquel cuestionamiento público de Passarella solicitándole la renuncia.
Para que se entienda: River descendió por los malos resultados que obtuvo en los últimos 116 partidos que jugó en las últimas tres temporadas (seis torneos). Y el pase de factura de Don Julio sólo se vio en los últimos siete partidos. El equipo de Núñez venía tambaleando desde hace años, aguantando cada golpe para no sufrir el nocaut, pero fue el propio Grondona el que decidió bajarle el pulgar a la estadía millonaria en la máxima división del fútbol argentino.
“Grondona debe renunciar y dejarle su lugar a otro”, tiró públicamente el Káiser, temperamental como pocos, en una reunión de la Afa en la que estaban todos los dirigentes que, aunque opinen totalmente lo contrario, saben que deben asentir todo lo que dice Don Julio si quieren ‘evitar problemas’.
Eso no se hace. O si se hace, habrá que bancarse las consecuencias. Y no en vano Grondona tiene subordinado a cientos de dirigentes, en Buenos Aires y el interior, en equipos chicos y grandes. Por algo lleva más de tres décadas clavado en el sillón presidencial de la Afa. Por algo es vicepresidente de la Fifa. Por algo nadie se anima siquiera a pensar en sucederlo.
Y Passarella lo sabía, pero se animó. Por suerte. Aunque no midió las consecuencias. Al menos no pensó el momento de hacerlo. Pudo haber esperado el final del torneo, pero no se bancó el ‘robo’ de Lousteau en la derrota ante Boca y estalló. No pensó. Y es verdad, a veces conviene pensar lo que se dice. Ser frontal es contraproducente, y ni hablar en un ambiente tan apestado como el que maneja Grondona, que pese a conocer las pérdidas que significa un descenso de River, dejó en claro que su orgullo puede mucho más que cualquier cosa.
Volviendo a la problemática River, el pase de factura que diagramó el presidente afista tuvo nombre y apellido: Sergio Pezzotta.
Después de esa derrota con Boca, o mejor dicho, después de aquel desafío público de Passarella, River no ganó nunca más. Más allá de su nivel de juego (los errores de Carrizo, por caso, no llegaron de la mano de Grondona), el equipo que más títulos domésticos consiguió en 110 años de historia se vio perjudicado por errores ajenos. Hubo ‘mano negra’, para que el futbolero entienda.
En las últimas cinco fechas del torneo Clausura, Pezzotta dirigió una vez a River y otras dos veces a Olimpo y Arsenal, los rivales directos del Millonario por evitar caer en la Promoción.
Arsenal y Olimpo sumaron cuatro de esos seis puntos, mientras que River sólo sumó uno. Pero no sólo eso. El partido más relevante de la última fecha fue Quilmes-Olimpo. En ese partido, más que en el propio, estaba el futuro del Millonario, que jugaba con Lanús con la posibilidad del desempate como máximo premio. River necesitaba que Olimpo no gane para evitar la promoción. Y ese partido lo dirigió Pezzotta. Cuando el equipo bahiense ganaba 1-0, hubo un clarísimo penal (pido al que tiene dudas que lo vea) sobre Romeo que el juez, de manera increíble, decidió ignorar. Esa tarde ganó Olimpo, y como el conjunto de Jota Jota perdió con Lanús, cayó en la temida promoción.
Ahí lo esperaba Belgrano, que en el primer juego se impuso 2-0 como local. Dirigió el misionero Pitana, aunque fue el asistente Bonfá el que cobró el penal (indiscutido) de Román que derivó en el 1-0 Pirata. ¿Alguna vez tuvo tanta injerencia un línea para cobrar una pena máxima? Al menos yo no registro ningún caso, menos en un partido tan trascendente.
La revancha, para sustentar la hipótesis que sostengo, contó con el arbitraje de Pezzotta. Que hay que reconocerlo, perjudicó claramente a River. El Millonario ganaba 1-0 desde los 5 minutos y necesitaba ganar por dos de diferencia para mantener su lugar en la elite, pero el hombre de negro ignoró un claro penal de Pérez sobre Caruso (también pido que lo vean) y en el cierre de la primera parte no expulsó a Lollo, quien estando amonestado cortó con falta una clara contra local.
También vale la pena aclararlo, cobró otro penal a favor del Millo que Pavone desaprovechó.
Casualmente (si así prefiere pensarlo el lector), o no, Pezzotta dirigió la final de la Copa Libertadores un par de días antes y será el juez argentino en la próxima Copa América que se celebrará en nuestro país. Lindos premios para cualquier árbitro internacional. Hermoso reconocimiento de un jefe para el ‘buen’ empleado.
Lógicamente resulta difícil exponer pruebas, pero atando cabos a veces pueden encontrarse las respuestas a esas preguntas que siempre giran en la cabeza. Y que no hacen más que certificar el peso específico que tiene Don Julio a la hora de hacer y deshacer en el fútbol argentino.

23 jun. 2011

Difícil de imaginar


Si uno se pone a pensar, va a coincidir. Pero es imposible imaginar a River en la B Nacional, sinceramente. No porque el Millonario no pueda jugar con equipos de menos historia, ni porque el nivel de sus jugadores sea superior a los de esa categoría. Hay motivos, y no son pocos, los que ayudan a potenciar esta idea.
Con 110 años de historia en sus espaldas, River fue uno de los fundadores del profesionalismo. De sus inferiores nacieron, se formaron y crecieron los mejores jugadores de la historia del fútbol argentino. La selección siempre se nutrió mayoritariamente de futbolistas de esa entidad. River ganó más torneos domésticos que cualquier otro equipo. Tiene recursos, potencial y posibilidades que la mayoría no tiene. Cuenta con una de las mejores inferiores del país, con un estadio mundialista y un sinfín de auspiciantes que aportan económicamente. Así y todo, el 0-2 ante Belgrano de Córdoba en el choque de ida de la promoción, lo dejó nocaut y al borde del precipicio.
En cualquier país normal del mundo, descender es sólo una posibilidad de juego, tanto como ganar, empatar o perder. Pero en Argentina, país de fanáticos si los hay, irse a la B no tiene comparación con nada. Duele más que perder un trabajo, que sufrir un asalto y hasta ser violado, al menos para aquellos que se sienten muy identificados con la pelota, que es la inmensa mayoría.
En Argentina se viene la Copa América, suceso trascendental si los hay, se vienen las elecciones presidenciales, que pueden marcar historia, y el 90 por ciento de la gente sólo habla de River. Y aunque parezca llamativo, los hinchas del Millonario deben ser, casi con seguridad, los que menos quieren opinar del momento más triste de la vida deportiva del equipo.
Los de Boca disfrutan (algunos, no pocos, desean que mantenga la categoría para no perder el color del clásico), los de los otros equipos también gozan del momento ajeno, y quizás hasta en Afa haya alguna cuota de satisfacción por parte de Grondona, quien sufrió una dura embestida hace casi dos meses por parte de Daniel Passarella, titular millonario.
A River todavía le queda una última esperanza. Necesita ganar por dos goles (tiene ventaja deportiva) para mantener su lugar en la elite. Pero uno ve los números de la actual temporada y el desafío no parece sencillo. El equipo de Jota Jota no ganó un solo partido por dos goles de diferencia, y deberá hacerlo inevitablemente en su estadio el próximo domingo a las 15.
River, tricampeón argentino, campeón de América y del mundo en su momento, jugará el partido más importante de su historia, nada menos.
Lo que para muchos equipos es una costumbre (Huracán, Gimnasia, Rafaela, Unión, Chacarita, etcétera), lejos está de serlo para River, uno de los tres equipos (Boca e Independiente son los otros) que jamás bajaron de categoría. Y eso es lo que más preocupa al hincha millonario.
Pero más allá de lo deportivo, está lo otro.
El partido del domingo no sólo define mantener un historial intacto, y hasta el orgullo, sino que también puede definir si el club sobrevive financieramente o empieza el camino a la quiebra.
Y es que el llamado club millonario actualmente está ahogado en deudas. Si baja a segunda división perdería los valiosos ingresos por derechos de televisión que lo mantienen a flote.
El último balance del club revela que tuvo pérdidas por 20 millones de dólares, y una deuda total de 55 millones de la misma moneda. Un panorama nada halagador. Sobre todo si se le añade que los ingresos anuales del equipo son casi iguales a su deuda.
Ingresos que al bajar de división se reducirían dramáticamente.
Hoy por hoy, River recibe unos 10 millones por el acuerdo actual de derechos de televisión que firmó la Asociación del Fútbol Argentino con el gobierno del país, en el programa Fútbol Para Todos (que significa la transmisión gratuita de todos los partidos del campeonato).
Pero en caso de descender, el ingreso por televisión se ubicaría por debajo de un millón.
En la máxima categoría del fútbol argentino, Boca y River, al ser lo equipos con más seguidores en todo el país, reciben una mayor tajada de la torta de lo que paga la TV. Pero en segunda división, todos reciben lo mismo. Y además, ninguno tiene entradas de visitante, lo que reduce aún más el ingreso que podría tener el club.
Por todo esto, imaginar a River en la B es difícil, sin que esto signifique poco probable.
En lo personal siento como una injusticia que algunos pibes menores de 20 años, como Lamela, Cirigliano, Mauro Díaz, Funes Mori,y otros que merecen vivir otro presente, como Carrizo y Almeyda, tengan que vivir este momento, pero pésimas administraciones anteriores contribuyeron a este inimaginable presente que está a un paso de quedar en la historia.

18 jun. 2011

De Villa Cabello al Mundial sub 17


Sin dudas vivió un día muy particular ayer el posadeño Martín Benítez. Festejó su cumpleaños número 17 lejos de sus seres queridos, de su tierra y sus amigos. Pero no se puede quejar, porque hoy por hoy la vida le sonríe, y le da la posibilidad de trascender los límites y comenzar a escribir su propia historia en el fútbol mundial.
El misionero se encuentra en México, más precisamente en la ciudad de Monterrey, donde esta tarde se pondrá en marcha el Mundial sub 17 que lo tendrá como protagonista con la camiseta de la selección argentina.
El joven atacante, actualmente en las inferiores de Independiente, es uno de los 21 integrantes de la lista que confeccionó el técnico Oscar Garré para ir en busca del único título que aún no consiguió la Albiceleste a nivel mundial.
"No puedo creer estar jugando en la selección, y menos un Mundial", señaló el futbolista formado en La Picada segundos antes de emprender un largo viaje al país azteca.
"Por el esfuerzo que hizo mi familia, creo que esta convocatoria significa para ellos algo hermoso; yo todavía no caigo, pero con el pasar de los días seguro que me voy a sorprender aún más", se sinceró.
Martín, quien vive en la pensión del Rojo, es sobrino del reconocido entrenador misionero Leopoldo 'Chumpy' Benítez, quien lo llevó a probar suerte a la gran urbe.
"Todo comenzó cuando hubo una prueba de jugadores en La Picada para Boca, me vieron y me dijeron que me iban a llamar, pero pasaron varios meses y nunca recibí ese llamado", se lamentó Tincho. "Después de cuatro meses de espera, y gracias a la buena relación de su tío con Francisco 'Pancho' Sá (técnico de las divisiones menores del equipo de Avellaneda), me fui a probar a Independiente, y después de unos días en el Rojo me llamó la gente de Boca, pero ya tenía todo arreglado", reconoció.
A la muy corta edad de los 14 años el misionero sabía que sus condiciones eran por fin valoradas en Buenos Aires. A partir de ahí mismo comenzó una vertiginosa carrera que lo llevó a vivir un sueño nunca imaginable.
Aunque en La Picada siempre jugó de delantero, en la 8ª del Rojo primero lo probaron como volante por derecha. Y rindió. Pero luego de una lesión en una práctica que lo marginó de las canchas durante tres meses, el técnico decidió verlo en su puesto natural. Y en un par de prácticas se convenció de que un joven con su potencia, su dinamismo, su olfato goleador y su velocidad no podía jugar si no cerca del área rival.
Ya en séptima división arrancó como delantero titular, y su fortaleza física y sus goles impactaron a Humberto Grondona, coordinador de las selecciones juveniles de la Afa, quien mucho tuvo que ver en su primera citación nacional.
La desilusión, a causa de problemas físicos, de no haber formado parte del plantel que viajó a Japón a principios del año pasado para una gira amistosa lejos estuvo de bajonearlo, porque a las pocas semanas, ya recuperado, recibió una nueva citación y pudo realizar su primer viaje con la selección argentina, que disputó partidos amistosos en Santa Fe y Córdoba.
Y así como trascendió a nivel nacional, también escaló un peldaño en Independiente. "Este año me subieron a la reserva", destacó, aunque reconoció que en el club "jugué muy poco debido al intenso calendario de la selección".
Su primer gran desafío fue el Sudamericano sub 17 que se disputó en Ecuador. Allí, en una fecha no tan festejada por el pueblo argentino como lo fue el 24 de marzo, el posadeño marcó su primer gol oficial con la camiseta argentina. A los 26’ del segundo tiempo, el delantero selló el triunfo 2-0 frente al anfitrión, resultado que clasificó a la Albiceleste a la siguiente instancia del certamen.
Cuatro días más tarde, en este caso aprovechando su chance desde el banco, Martín se convertía en el héroe de la victoria 1-0 sobre Paraguay en el inicio del Hexagonal final.
Argentina se quedó con las ganas de llegar a los próximos Juegos Olímpicos, pero sin dudas que aquellos goles fueron decisivos para tener un lugar en el Mundial que arranca hoy y en los próximos Juegos Panamericanos.
"Argentina tiene que apostar a salir campeón, sabemos que si ganamos el título podemos quedar en la historia", destacó el posadeño, consciente de que a partir de hoy encarará su mayor reto como futbolista. "Ahora tenemos nuestra oportunidad y ojalá la podamos aprovechar", añadió. "Sabemos que Brasil es favorito, que Uruguay tiene un gran equipo y que los africanos siempre son protagonistas, pero nosotros vamos a tratar de quedar en la historia". Esperanza le sobra, condiciones también.


EL TROFEO QUE FALTA EN LAS VITRINAS

La selección argentina, sin el once todavía confirmado, debutará hoy, desde las 15 hora local (17 hora argentina) en el estadio Universitario de Monterrey frente a Francia por la primera fecha del grupo B.
El martes, en el mismo escenario, el equipo de Garré chocará con Jamaica (20 hora argentina), mientras que cerrará la fase regular el próximo viernes frente a Japón (17).
Los dos mejores de cada una de las seis zonas en las que se divide el torneo avanzarán a los octavos de final, al igual que los cuatro mejores terceros.
Sólo en caso de ser segundo en su grupo, Argentina podría chocar en el primer cruce de playoffs con Brasil.
En Nigeria 2009, Argentina llegó hasta los octavos de final, donde quedó eliminada al perder 3-2 con Colombia.
Como hechos destacados, este Mundial contará con las primeras participaciones a nivel internacional de las selecciones de Ruanda y Uzbekistán y los debuts de Panamá y Dinamarca, mientras que no será parte del torneo Suiza, el último campeón.

GRUPO B-Sede Monterrey

1ª fecha-18-06-11
17, Argentina-Francia
20, Japón-Jamaica

2ª fecha-21-06-11
17, Japón-Francia
20, Argentina-Jamaica

3ª fecha-24-06-11
17, Argentina-Japón
17, Francia-Jamaica

13 jun. 2011

Lo mejor del Clausura está por venir



Aún no terminó el torneo Clausura y ya se consagró Vélez, se despidió anticipadamente Palermo, Asad tuvo el peor estreno en San Lorenzo y algunos equipos aún pelean por ingresar a la Copa Sudamericana.
Sin embargo, el partido Quilmes-Olimpo, por la 19° y última fecha del campeonato, será el epicentro de una jornada que será emotiva de principio a fin, ya que ese encuentro definirá qué equipo desciende directamente a la B Nacional, cuál acompaña a Gimnasia o Huracán en la Promoción y hasta el mismísimo futuro de River, que vivirá una semana con la soga al cuello debido a su poco feliz pasado y presente.
¿Qué puede pasar en la última fecha?
De todo. Todavía no se sabe qué equipos descenderán directamente, cuáles promocionarán o cuáles acompañarán a Independiente, Vélez, Estudiantes, Lanús y Godoy Cruz a la próxima Sudamericana.
Quilmes es el más complicado pensando en evitar la promoción. Pero como es el que mejor resultados consiguió en los últimos partidos de todos los equipos que pelean abajo, tiene motivos para no perder esperanza. No depende de sí mismo, porque ni siquiera ganándole a Olimpo le cierran sus propios números. Necesita, además de sumar los tres puntos, que Gimnasia y Huracán no le ganen a Boca e Independiente, respectivamente, lo que no parece muy descabellado.
Entre el Lobo y el Globo, el único que depende de su propio resultado es Huracán, que si gana en Avellaneda evitará bajar directamente y deberá jugar una promoción casi con seguridad con San Martín de San Juan para mantener la categoría.
En La Plata, Gimnasia necesita ganarle a Boca y que el Rojo sume al menos un punto ante su gente, además de hacer fuerza para que el Cervecero no le gane al equipo bahiense.
Si Gimnasia gana, al igual que Quilmes, y el equipo de Parque Patricios empata con Independiente, cerveceros y globos jugarán la próxima temporada en la Primera B Nacional.
Quilmes incluso se puede salvar si le gana a Olimpo, Huracán pierde y Gimnasia empata.
Pero entonces aparecen las primas suspicacias. El DT de Independiente es el Turco Mohamed, reconocido fana del Globo que en las últimas horas dijo que "prefiero irme del país antes de ver a Huracán en la B".
Y en La Plata, Palermo se despedirá del fútbol con la camiseta de Boca justo frente al comprometidísimo Gimnasia de quizás su mejor amigo en el fútbol, Guillermo Barros Schelotto, emblema y símbolo tripero.
Pero hay más. Sin posibilidades del descenso directo, Olimpo, River y Tigre no podrán relajarse si no quieren llegar a caer en la tan temida Promoción. Con Quilmes, Gimnasia y Huracán como dueños inamovibles de los últimos tres lugares de los promedios, aún falta conocer al 16° comprometido.
Para asegurarse como mínimo un desempate con el Millonario, a Olimpo no le queda otra que ganarle a Quilmes de visitante, tarea complicada si las hay, aunque no imposible. Si suma los tres puntos en disputa, necesita que River o Tigre, al menos uno de los dos, no gane su partido.
El Millo, para zafar directamente, deberá ganarle al subcampeón Lanús en el Monumental y esperar una mano de Quilmes, aunque también podrá respirar si Olimpo no le gana al Cervecero, más allá de cómo termine ante el Granate.
Tigre, que parecía salvado, sabe que depende de sí mismo. Con una victoria ante Argentinos en La Paternal se salva sí o sí. Si empata, lo peor que le puede pasar es jugar un desempate con River y Olimpo. Y si pierde, estará atento a que no gane al menos uno de sus dos rivales directos.
Quién diría, pero lo más apasionante del Clausura aún está por venir.