26 mar. 2010

Siempre se pide más


Parece raro. Pero el amante del deporte es así. Quiérase o no. Fanático. En Oberá, en Posadas y seguramente en otras varias localidades de la provincia, se escucharon varias voces criticar a OTC por la derrota frente a San Nicolás Belgrano en el primer juego de la serie de playoffs de la Reclasificación del TNA.
El agónico triple a un segundo del final que le permitió a la visita ganar el primer chico 81-80 modificó todo el panorama de la serie, no caben dudas. Ahora San Nicolás sabe que tendrá la posibilidad de definir la serie como local. Es cierto, después de ganar ocho partidos de manera consecutiva, asegurarse con varias fechas de anticipación el “1” de la tabla general y tener ventaja deportiva en esta serie no sirve para nada tras la inesperada derrota del miércoles.
Sin embargo, no debiera la gente amante del básquet olvidar que el gran, primordial, fundamental y único objetivo que se propuso el Celeste era mantener la categoría. Hace un año, OTC se salvaba de bajar a la Liga Nacional B tras ganar el quinto y último punto de la serie en Paraná frente a Echagüe.
Es verdad también que los triunfos –máxime cuando vienen en grandes dosis- hacen olvidar viejos objetivos, pero no estaría de mal hacer memoria y saber que lo que ahora está disputando el equipo de Álvaro Castiñeira es un premio a la gran campaña realizada en el TNA 2.
Resulta complicado no soñar con subir a la Liga Nacional e introducir, tal como sucedió hace 13 años con Luz y Fuerza, al básquet misionero en la elite nacional. Es un sueño de todos. A quién no le gustaría.
Pero la realidad indica que hoy por hoy ser parte del TNA requiere una inversión quizás tan importante como la que tuvo Luz y Fuerza hace 15 años. Y que por ahora el nivel del básquet misionero (aunque el 80% del plantel esté integrado por valores “foráneos”) no está a la altura del máximo peldaño de la naranja nacional.
Podrá sortear o no con éxito OTC la serie frente a San Nicolás, pero sería bueno recordar lo que se sufrió el año pasado para mantener la plaza. Que esta vez, por suerte, está asegurada.

16 mar. 2010

Hartfield: "No me resigno a dejar el tenis"


Hace tiempo que no se habla demasiado de su vida. Pero él, en la intimidad en la que se maneja, trata de llevar este difícil momento de la mejor manera.
Diego Hartfield, uno de los mejores tenistas que dio y aún da la tierra colorada, actualmente vive el día a día. Sufre no poder estar en los courts, no poder hacer lo que más le gusta, pero gracias a ese fuego sagrado que lo llevó a los primeros planos del deporte mundial, sueña con volver a jugar.
"Planeé muchas cosas y fracasé, no sé qué voy a hacer, no miro el futuro, trato de llevar todo esto día a día". Así expresa, vive y siente este momento el obereño, quien después de sufrir una severa tendinitis a principios del año pasado nunca más agarró profesionalmente una raqueta.
"Me hice una ecografía nuevamente en el tendón rotuliano y me aconsejaron realizarme un nuevo tratamiento", dijo el Gato, quien afirmó sentir dolor "cada vez que me exijo, siempre surgen nuevas complicaciones; estoy limitado".
Hartfield, que no juega en el circuito profesional desde febrero del año pasado, no esconde sus decepciones por no poder ser parte del calendario ATP, aunque confía en una recuperación satisfactoria para disputar Futures, algún Challenger, quizás un ATP y, por qué no, un Grand Slam.
"Hace un año y medio que estoy desocupado; por ahora estoy dándole movilidad a la rodilla, si no siento dolores en los próximos días comenzaré a trotar, pero siempre con cuidado; tengo incertidumbre por no saber cómo va a responder la rodilla", dijo el Gato. "Puedo moverme, pero cuando hago movimientos que requieren algún tipo de reacción importante siento un dolor puntiagudo que no me permite seguir", agregó.
Pero la resignación no es una palabra que figure en el diccionario que maneja Diego. Y así como sacó fuerzas internas impensadas para complicar a Roger Federer en la primera ronda de un Grand Slam robándose varias tapas de los diarios más importantes del planeta, sabe que hoy está ante un desafío igual o quizás de mayor trascendencia.
"No estoy resignado ni mucho menos, tengo muchas ganas de jugar", aseguró convencido el misionero, quien actualmente se encuentra en el puesto 1481 del ranking mundial, aunque el ranking protegido, que le permite ser invitado a diferentes torneos, lo tiene ubicado en el puesto 190.
Consultado sobre si en algún momento se le cruzó por la cabeza abandonar la práctica del tenis, Hartfield fue tan sincero como optimista. "Se te cruzan muchas cosas por la cabeza cuando te pasa algo así, pero lo importante es tener la cabeza fría y no tomar una decisión apresurada; yo quiero volver a jugar", insistió.
"Por el momento planeo mi vida semana a semana, y con excepción de la Copa Davis trato de no mirar tenis", reconoció quien tiene un récord de 88 victorias y 68 derrotas en torneos Challengers.
Acerca de cómo transcurrieron sus días desde que sufrió la lesión hasta la actualidad, señaló que "primero disfruté los días sin hacer actividad porque fueron días de descanso, que me sirvieron para reponerme, pero después comencé a aburrirme, los días se hacen cada vez más largos y no sé qué hacer".
Por último, y pese a las ganas de volver a estar cerca de su familia en su Oberá natal, dijo que "no puedo hacer la recuperación en Misiones porque acá ya tengo mi equipo de trabajo, varios años que vivo acá (en Buenos Aires), tengo mis amigos y una vida formada".
La Davis, una chance concreta
Más allá de su presente poco fortuito, Hartfield también dejó conceptos relacionados a las posibilidades argentinas de conquistar por primera vez la Ensaladera de Plata.
"Dependemos mucho de lo que hagan Del Potro y Nalbandian, con ellos dos recuperados plenamente Argentina indudablemente va a ser candidato a ganar la Copa Davis", aseguró el obereño, para quien Argentina logró un triunfo clave en tierras suecas. "Se ganó una serie muy difícil en el arranque, pero hay que esperar, todavía falta mucho, vamos a ver qué pasa en julio frente a Rusia como visitante".
Sobre si Argentina vive uno de sus mejores momentos tenísticos, afirmó: "Estamos en un momento muy bueno, pero creo que el mejor fue a partir del 2000, cuando figuraban Guillermo Coria, Guillermo Cañas y Gastón Gaudio".

15 mar. 2010

Un gesto para igualar... y recordar


El último sábado, la cancha de Brown fue testigo no sólo de un partido increible que levantó Brown para clasificar a la segunda fase del Torneo del Interior, sino de un gran gesto deportivo que tuvo Vicov del que poco se habló.
El encuentro, correspondiente a la revancha de la primera fase, que tuvo como ganador al conjunto de Eldorado por 5-2, estaba estipulado para que arranque a las 17. Y en este sentido el reglamento es tan claro como contundente. La terna puede y debe esperar hasta 15 minutos si sucede alguna irregularidad que haga demorar el inicio, sea de la circunstancia que sea.
Una vez transcurridos esos 15 minutos, el juez del partido puede dar cumplimiento al reglamento y suspender el juego, dejando entonces en manos del Tribunal de Penas los pasos a seguir. Y según lo que dicen varios antecedentes, en estos casos generalmente el ente punitivo suele ser poco benévolo con el equipo anfitrión, responsable absoluto del suceso.
¿Por qué el partido no arrancó a las 17, como estaba establecido? Simplemente porque no habían llegado los efectivos policiales, infaltables para que arranque la acción.
A las 17.30, media hora después del horario estipulado, llegó la fuerza de seguridad. Y entonces, con buen criterio, el juez habló con el capitán de Vicov para que éste exponga el punto de vista de los visitantes, que estaban en todo su derecho de negarse a salir a la cancha y llevar la definición a los escritorios, donde seguramente tenían todas las cartas a favor.
No obstante, los integrantes del equipo tricampeón de la Liga de Eldorado, previo diálogo con el cuerpo técnico y dirigentes, decidieron resolver las cuestiones dentro del campo de juego, arriesgando de esa manera la posibilidad de quedar eliminados.
Y si bien es cierto que la ventaja era más que tranquilizadora para salir a jugar la revancha, Vicov perdió 3-0 y debió resolver la serie en los penales. Allí cayó 5-4 y le dijo adiós a la posibilidad de pelear el ascenso. Quedó eliminado y sumó una nueva frustración a nivel nacional.
Pero es importante que se diga: si Brown aún vive en el TDI, es pura y exclusivamente gracias al gesto de Vicov...

8 mar. 2010

Subibaja que preocupa


Ya no caben dudas: el fútbol es la dinámica de lo impensado. Y no en vano los equipos más regulares son los que logran objetivos.
El caso de Crucero del Norte en este caso es ejemplificador. Mucho de lo que le pasó en el Apertura del Argentino A el año pasado le está sucediendo ahora en el Clausura.
El 6-3 en contra sufrido el último sábado en Córdoba a manos de Racing dejó en evidencia la irregularidad del conjunto misionero.
Hace menos de un mes, el equipo que dirige Daniel Raschle se floreó frente a Unión de Sunchales, último finalista del Apertura, y el rendimiento superlativo que mostró el Colectivero esa noche entusiasmó a más de uno. Es verdad, Crucero desplegó un fútbol de alto vuelo, a todas luces y a pura contundencia.
Sin embargo, después vino la inmerecida victoria en San Francisco y el pobre empate en casa ante Libertad de Sunchales. Eso, más la confirmación de que Unión lejos está en este Clausura de ser el mismo del Apertura, plantearon varios interrogantes en el seno del plantel de Santa Inés.
Y si algo faltaba para agregarle más caldo de cultivo a la situación, se dio con la goleada 6-3 sufrida en Córdoba. Ese resultado, el peor en la historia del Colectivero, sembró un manto de dudas que sólo será revertido con un gran resultado a favor.
Así las cosas, ni el 4-0 fue un resultado como para soñar con el ascenso ni el 3-6 uno que eche por tierra todo lo anterior.
Si algo caracterizó a Crucero, siempre, fue su solidez defensiva, la tranquilidad de saber que, ante cualquier rival y en cualquier escenario, la defensa era la base de un buen resultado.
Y esto no va en perjuicio de Raschle ni a favor de Dechat, el ex técnico, sino que habla a las claras de un cambio a la hora de hacer jugar.
Es justamente esta irregularidad –ser una máquina, a veces; un desastre, otras- la que impide saber para qué está el equipo. Y más allá de los resultados, está a la vista que el rendimiento que muestra en el Clausura es inferior al que evidenció en el Apertura.
Se pueden sentir las ausencias, jugar mal y perder. Pero hay formas y formas de perder.
Lo bueno es que, como se sabe, el fútbol da revancha semanalmente. Y que visitar al puntero Talleres en el mundialista Chateau Carreras ante más de 20 mil personas puede ser el punto de inflexión para encaminar –o no- el rumbo en el Argentino A.