26 ene. 2010

Bruchón, la inesperada salida


A la sorpresa que significó la salida de Dechat de Crucero, ayer se sumó otra: la de Luis Bruchón de El Brete.
Quizás más inesperada todavía, ya que hacía sólo semanas que había llegado para conducir al equipo en el Torneo del Interior, el ex entrenador de Candelaria decidió dar un paso al costado, según parece, los malos resultados.
Lo llamativo del caso es que Bruchón, que llegó a la ribera para reemplazar a Mariano De la Fuente, que trabajó unos días y después también se fue, sólo dirigió al equipo dos partidos, en los cuales El Brete cosechó dos empates (1-1), frente a Mitre, en el debut, y ante Tuyutí, el último fin de semana.
Y si dos empates, frente al campeón posadeño y máximo candidato, y Tuyutí, actual subcampeón provincial, son malos resultados, muchos otros entrenadores debieran dejar sus cargos incluso en menos tiempo.
La noticia se conoció ayer en horas del mediodía, cuando el propio técnico le comunicó la decisión a Silvio Alvarenga, presidente del club. Con Bruchón también dejó la entidad el preparador físico Sergio Lotz.
Dechat y Bruchón, como se sabe, son dos entrenadores pasionales, frontales y convencidos de una idea. Ninguno tolera, “se banca”, para decirlo en la jerga deportiva, que le impongan condiciones, que le digan cómo trabajar, a quiénes hacer jugar y a quiénes dejar afuera. Y se fueron sin quererlo. Pero esperando revancha.
José Edmundo Villarreal, que se sumó ayer para dirigir a El Brete en la Liga posadeña que comenzará este fin de semana, tendrá al menos por ahora la responsabilidad de dirigir al equipo en el certamen nacional, a la espera de lo que suceda con la llegada de otro entrenador.
Villita, reconocido ex jugador de Guaraní, ya tuvo experiencia como DT en el ámbito local, ya que dirigió a Social y Deportivo Unidos cuando éste disputaba el torneo Oficial de la división B en el año 1997.

22 ene. 2010

Siempre la misma historia


Pasó la tragedia del río Paraná. Todavía no la angustia ni la desesperación de los familiares de Leiva y Bacigaluppi, cuyos cuerpos aún no aparecen.
Sin embargo, con el resultado (accidente) puesto, ya comienzan a escucharse, de todos lados, voces que buscan culpables. Como siempre. Parece mentira, pero es evidente que no aprendemos más. Nosotros. Los posadeños. Los misioneros. Los argentinos. Bah, los seres humanos en realidad.
Siempre tomamos conciencia de algo malo que pasa una vez que pasó, como en esta oportunidad. Es entendible que los familiares de las víctimas, con todo el dolor que significa perder a seres queridos, busquen a quién echarle la culpa, a quiénes responsabilizar del trágico suceso o a quiénes indicar como artífices de la desgracia.
No obstante, si nos ponemos a pensar, siempre lloramos sobre la leche derramada.
Nadie dice que no haya responsables. No hay dudas de que prevenir es mejor que curar, y que tomar medidas pertinentes siempre puede servir a evitar catástrofes, incluso contra esa madre naturaleza que, cuando castiga, se hace sentir.
Por cuestiones menores, en 2006 falleció un boyero en una prueba del Campeonato Misionense de Aguas Abiertas. Nadie parece acordarse hoy de eso.
Que Prefectura haya estado presente en la prueba sólo con dos embarcaciones no es ninguna novedad. Que los organizadores decidan largar una fecha sin estar totalmente convencidos, tampoco. Que las autoridades gubernamentales apoyen la decisión de los organizadores sin conocer las consecuencias de lo que pueda pasar es hasta razonable, pero debiera haber conocimiento previo, indudablemente.
Quizás todos tengan parte de responsabilidad. Incluso los que actuaron como guías de los nadadores, porque, según afirman algunos especialistas, fueron ellos los que llevaron a los deportistas a la "zona mortal".
Afortunadamente, y como suele suceder en estos casos, la solidaridad invadió a todos los misioneros y el "operativo rescate" contó con una masiva colaboración.
Pero seamos realistas. Si la desgracia no sucedió antes fue pura y exclusivamente porque el destino, la naturaleza o el de arriba no quiso. Siempre esperamos que algo ocurra para tomar real dimensión de lo que estaba en juego. Y recién ahí, con el acontecimiento acaecido, comenzamos a evaluar lo que se tendría que haber hecho y lo que se pudo haber evitado. Lastimosamente somos así. y Nada indica que vayamos a cambiar.

15 ene. 2010

Montero, tucumano de nacimiento; sunchalense por adopción


Escuchar a la gente criticar a un árbitro no es ninguna novedad. Ver cómo los hinchas siempre encuentran en un juez al culpable de todas las desgracias de su equipo, tampoco. Pero el caso del tucumano Ariel Montero resulta, cuanto menos, interesante, para no buscar otro calificativo más desalmado.
Montero puede estar incluido en el grupo de los denominados "árbitros presionables", esos que, según los números y lo que se ve en cada cancha, modifican sus estados anímicos (y con ellos los deportivos, o sea, los profesionales) y favorecen a los equipos que juegan con el público a favor, en la mayoría de los casos actuando como local.
Eso al menos quedó en evidencia en la primera parte del torneo Argentino A 2009-2010, donde el hombre de negro controló 9 partidos, con cuatro victorias locales, cuatro empates y un solo triunfo visitante, justamente cuando el equipo visitante fue más "local" que el propio dueño de casa.
Pero no sólo eso. Montero, que el domingo dirigirá el partido entre Libertad de Sunchales y Crucero del Norte, por la primera fecha de la ronda Clausura del torneo Argentino A, dirigió tres veces al conjunto sunchalense en lo que va del certamen, con dos triunfos y un empate. En los tres casos Libertad fue local. Por la 4ª fecha derrotó a Crucero 2-1, por la 9º igualó con Patronato 0-0 y por la 14ª venció a Gimnasia de Entre Ríos 2-0. Como se vio, fue el mismo juez que pitó el mismo partido que el del próximo domingo pero en la ronda Apertura, cuando el Colectivero perdió el invicto en la tercera categoría del fútbol argentino.
Pero además, Montero también fue el árbitro del encuentro que Unión, lógicamente en Sunchales, superó también a Gimnasia 2-0.
Montero será tucumano de nacimiento, pero bien podría ser sunchalense por adopción.
El único partido en el que un visitante festejó con Montero como árbitro fue el que Sportivo Belgrano de San Francisco le ganó a Ben Hur en Rafaela 1-0. Más allá del conocido poco apoyo benhurense para con su equipo , los cordobeses, claro está, hicieron sentir su "mayor número de simpatizantes" esa tarde noche.
Pero hay que reconocerlo, al menos no es un antimisionero, ya que el mismo Crucero del Norte, con Montero de juez, venció a Gimnasia 3-1 en un polémico partido en el que el Lobo entrerriano, en un abrir y cerrar de ojos, se quedó con dos hombres menos en dudosas jugadas.
Este mismo Montero, que fue duramente amenazado por el presidente de All Boys en un partido de la liga de Tucumán, que fue asaltado en su ciudad y que por "dormido" se olvidó de dirigir un partido entre Alumni y Racing de Córdoba en Villa María, fue el mismo que tuvo la "fortuna" de controlar la final del Argentino A 2006-07 por el ascenso directo a la B Nacional entre Indepediente de Mendoza y Brown de Madryn (que lógicamente quedó en manos del local). Y será el mismo que, por quinta ocasión consecutiva, dirigirá a un equipo de Sunchales como local. Habrá que ver si los números confirman la hipótesis o si, como es probable, todo lo anteriormente expuesto es cuestión de coincidencias.