29 ago. 2009

Poca voluntad; mucha materia prima


¿Porqué a la hora de “reforzar” un plantel, se buscan jugadores de afuera? Todos se preguntan -nos preguntamos, mejor dicho- lo mismo. Esto hablando de categorías a nivel nacional, donde el torneo Argentino B y A son las claras muestras.
Lastimosamente para nosotros, como misioneros, los clubes –no todos- buscan incorporar jugadores extranjeros. Quizás mal asesorados. Quizás por una negativa influencia de los representantes que sólo desean hacer unos buenos pesos. Quién sabe.
Lo concreto es que el fútbol misionero ha dado sobradas muestras de que cualquier equipo de la tierra colorada bien podría nutrirse lo suficientemente con el inmenso semillero que los dirigentes no se entusiasman en conocer.
El Torneo Provincial, sin ir más lejos, es el fiel reflejo del criadero de buenos valores existentes por estos pagos. Lástima, insisto, la poca predisposición de los dirigentes locales para saber, querer y tratar de encontrarlos.
Claro que, afortunadamente, hay excepciones. Adolfo Esteche, el goleador y figura de la Asociación de Clubes de Mado Delicia, fue observado y rápidamente llevado a la entidad de Villa Sarita.
Crucero, en tanto, para no ser menos, en un abrir y cerrar de ojos incorporó a Carlos Adrián Gómez, de gran desempeño para Atlético Oberá en el Provincial, a quien sumó a la lista de buena fe para el Argentino A. Y aunque sea una cuestión de gustos, criterio y conocimiento, no caben dudas que en los otros representantes misioneros también hay, hubo y habrá jugadores que merezcan ser observados “clínicamente”.
Por otra parte, pero en el mismo sentido, el arranque de la Liga Posadeño potenció esta hipótesis respecto a los “buenos valores”.
Un equipo debutante, del que poco se conocía, como Garupá Propiedades, sorprendió positivamente con algunos juveniles provenientes de la liga amateur más grande del país. Pero el caso más alentador estuvo en la figura del diminuto Ricardo Dávalos, que viene de jugar en Merlo, que, si hay que sincerarse, tiene corta vida en el ámbito local.
Muchas veces resulta imposible poder ver todo el fútbol que se tiene sobre la mesa. Incluso para los periodistas. Sin embargo, sería un guiño para el crecimiento del fútbol que dirigentes, representantes, entrenadores y asistentes recorran las canchas para “rescatar” y darles vida a tantos chicos que bien pueden algún día llegar a la elite.
Falta voluntad. Pero sobra materia prima.

23 ago. 2009

Pasó el debut, pero hay cosas para mejorar


El cambio de categoría le dejó su huella a Crucero del Norte.
Las cuatro temporadas en el Argentino B ya quedaron en el pasado, y el inicio en el Argentino A fue más duro de lo esperado.
El exiguo como sacrificado 1-0 sobre Sportivo Belgrano de San Francisco fue el fiel reflejo de que ascender al Nacional B serán tan o más espinoso que lo que significó subir a la tercera categoría del fútbol argentino.
Para marcar paralelismos, un Argentino A sería a un Argentino B, lo que una Primera División a un Nacional B.
En las categorías "B" se corre mucho, abunda el juego friccionado y la pierna fuerte. En los torneos "A", en cambio, hay más espacios, los equipos salen a jugar y en líneas generales hay buen pie.
Crucero, que tiene un poco de las dos cosas (buen pie con Brítez, Cabrera y Soto; marca y sacrificio con Marczuk, Gamarra y los del fondo), ya debiera haber entendido el mensaje. Pero si de algo hay que tener cuidado en el Argentino A, es de los errores. Propios y ajenos. En el Argentino B una equivocación, dos, tres o cuatro pueden pasar desapercibidos, pero en el A puede costar mucho más que tres puntos.
Por eso a Crucero hay que dejarle la puerta abierta. Nada puede ser más importante que ganar cuando se hace un estreno en una competencia superior, con los nervios que eso implica y cuando enfrente hay un rival cuyo plantel está integrado en su totalidad por jugadores con pasado en la B Nacional.
Será cuestión de ir afinando detalles. De adaptarse a la categoría. De encontrar los errores y aprender de ellos. Sólo allí habrá espacio para preguntarse -y responderse- si Crucero, el abanderado de Misiones, tiene chapa como para soñar con un nuevo ascenso...

15 ago. 2009

Un ejemplo a seguir


Para ser catalogado de ídolo no alcanza con estar en la cumbre de un torneo, ganar un certamen importante, tener unos cuántos millones en la cuenta bancaria o representar a un país.
Ganarse el corazón, el amor y la simpatía de la gente requiere cosas mucho más profundas. Y a veces, no están directamente relacionadas con una actuación deportiva.
El fiel reflejo de un deportista que, sin estar en los primeros planos de los medios nacionales e internacionales, supo ser reconocido como ejemplo a seguir, es el golfista Daniel Vancsik.
El posadeño, ganador del Abierto de Italia hace un par de meses, se hizo tiempo en su apretada agenda internacional y dedicó el Día del Niño a los más chicos jugando, compartiendo y donando premios a la Escuela de Menores "Roberto De Vicenzo" del Tacurú, donde se formó deportivamente.
El Colo, que hace 10 años hasta llegó a pedir dinero para el colectivo y que siempre tuvo que recurrir a hierros prestados para formarse golfísticamente, hoy, afortunadamente, devuelve todo de la mejor manera.
La simpleza con la que se desenvuelve, la humildad con la se maneja, el entusiasmo que le pone a cada concepto que brinda y la pasión que le mete al juego no hace más que entusiasmar a aquel que recién se inicia en la materia. Son actitudes contagiosas, persuasivas. De esas que producen placer.
Por esto, considerar a Vancsik como un ídolo no es exagerar. Es reflejar lo que se percibe cuando el Colo está rodeado de los suyos, de esos que le siguen cada paso en cada torneo en cada punto del planeta. Y bien merecido lo tiene. Porque nunca se subió al tren de la soberbia, la misma que sepulta a grandes referentes del deporte. Nunca se negó a firmar un autógrafo. Regalar una sonrisa. Devolver un favor. Ayudar.
Por eso, y mucho más, el Colo es uno de los más grandes deportistas de la historia de Misiones. Nada menos...

8 ago. 2009

Los amistosos, ¿sirven?


Muchas respuestas para una sola pregunta. Y todas deben tener algo de cierto.
Está claro que para los entrenadores, tener minutos de fútbol les brinda la posibilidad de ir definiendo esquemas de juego, nombres, hombres y posiciones. Practicar sistemas diferentes y trabajar con piezas nuevas.
Sin embargo, en muchos casos, aunque no lo reconozcan, los técnicos buscan un resultado positivo cuando el rival proviene de una categoría superior.
A nivel mundial, no caben dudas (no debieran caber, cuanto menos) de que las giras que hacen los grandes equipos de Europa y América hacen viajes a los distintos rincones del mundo con el principal objetivo de recaudar, agigantar las arcas y acumular riqueza.
Pero salvando las distancias, lo que hacen Guaraní y Crucero del Norte previo al comienzo del Argentino B y A, respectivamente, está más pensando en encontrar el "equipo ideal" que será protagonista en cada competencia.
Encontrar equivalencias entre la derrota que sufrió el supuesto equipo titular de la Franja frente a La Picada, donde cayó 1 a 0, y el valioso empate en Corrientes ante Boca Unidos, conjunto de la B Nacional, días más tarde, parece complicado. En todo caso, lo que importa es analizar el engranaje colectivo del equipo. Lo concreto es que los simpatizantes franjeados no saben bien qué pensar acerca del real potencial que tendrá Guaraní, y si hay materia prima como para ilusionarse con el ascenso o, mejor no pensarlo, en pelear abajo por mantener la categoría.
Algo similar ocurre en Crucero del Norte. Que el Colectivero se mantenga invicto en materia de amistosos no es parámetro de nada. Obvio que no perder con equipos como Universal y Olimpia de Paraguay, y ganarle a Chaco For Ever, de una categoría inferior, marcha, como mínimo, que el equipo estará en la pelea. Además, y no es un dato menor, el Colectivero mantuvo el 100 por ciento de la base titular del equipo que logró el ascenso.
En cualquiera de los dos casos, los resultados debieran ser sólo un dato anecdótico, intrascendente; secundario en última instancia. Pero siempre que sirvan para analizar, examinar y experimentar nuevas alternativas, los amistosos sirven. La competencia oficial se encargará de determinar en qué medida.

1 ago. 2009

Por el bien del pibe, llegó la hora de recapacitar



Antes que nada, resulta imperioso destacar la inocencia de Javier "La Cobra" Andino, con seguridad uno de los mejores deportistas que dio Misiones en la última década.
Sin embargo, la actitud del padre, Rubén Andino, promotor de espectáculos boxísticos, poca favorece al crecimiento del pibe.
Andino padre fue a buscar a Pedro Cardozo, un santesino de 35 años, como rival de La Cobra, para la pelea que se llevó a cabo el pasado viernes en el Consejo de Deportes.
No obstante, por negligencia, incapacidad o desconocimiento, Rubén Andino lo único que pretende es que su hijo sume números en el campo rentado, aun a costa de rivales que lejos están de ofrecerle una resistencia diferente a la que se da en el campo amateur.
En la planilla de Cardozo, totalmente acéfala, figuraba un combate realizado el 22 de octubre de 2009, lo que habla a las claras de la poca seriedad del rival.
Afortunadamente, la Comisión Municipal de Box no permitió la realización del combate con Cardozo como protagonista, e inmediatamente fueron a buscar contricante: Osvaldo Díaz, un púgil nacido en Buenos Aires y criado en Misiones.
Ganó Andino, por puntos. Pero llegó la hora de que el promotor y organizador se dé cuenta de que no a cualquier precio se debe llegar a la gloria.
Por el bien del deporte misionero, en este caso del boxeo, todos queremos ver a Javier Andino en lo más alto de la cúspide. Es momento de buscar rivales de fuste, que permitan percibir el verdadero nivel y las reales condiciones de La Cobra. Que cada velada no sea sólo un "número más", sino una muestra concreta de que el deporte de los púgiles tiene materia prima como para ilusionarse.