26 ene. 2011

Un proyecto que va más allá del ascenso



En Guaraní hace tiempo imploran por un ascenso. Es verdad. Sin embargo, detrás de la gerenciadora Enríquez hay otro proyecto tan o quizás más importante. Tiene que ver con la captación de valores, la proyección de futuras promesas misioneras y la posibilidad de la creación de un predio que les permita a los chicos iniciar una carrera con las herramientas necesarias.
En esta buena intención a futuro, Hugo Castillo adquiere un rol fundamental. Más allá de que llegó a la entidad franjeada para dirigir al equipo que disputa el torneo Argentino B, el ex delantero del fútbol mexicano y la selección argentina decidió volver a Villa Sarita porque se sintió identificado con un proyecto que plantea, aunque suene exagerado, revolucionar la forma de inculcar enseñanza a los más jóvenes.
El ex goleador e ídolo de Deportivo Español desechó una oferta para dirigir a Defensa y Justicia junto a Jorge Almirón en 2009, aunque no dejó pasar, tras escuchar el proyecto de Roberto Enríquez, la chance de ponerse al frente del nuevo desafío.
“El proyecto es a largo plazo, no se puede tener éxito con los chicos a corto plazo; por mi experiencia, por lo que vi en estos años en materia de preparación, infraestructura y capacidad laboral, nosotros estamos en el fondo del mar”, dijo Castillo, quien sin embargo mira de frente y con confianza lo que viene.
“El proyecto apunta a tener un buen predio, con buenas canchas, como está sucediendo en San Francisco, a tener una casa club, donde los chicos del interior van a poder quedarse; la idea es que los chicos no sólo crezcan como futbolistas, sino también en la parte académica, porque es necesario que aprendan a tener responsabilidades y a convivir con ellas, que adquieran buenos hábitos de los que hoy carecen, como entrenar, no tomar, no salir, no fumar; este trabajo nunca se hizo, se necesita gente con vocación, que piense en el chico, y es lo que nosotros queremos llevar adelante”, aseguró, a la vez que reconoció que “hay que tener una estructura bien armada; esa es la única forma de que no haya que traer siempre gente de afuera”.
“Los chicos están llenos de malos hábitos, y en el deporte los malos hábitos no te llevan a ningún lado; pero no tengo dudas de que si llevamos a cabo el proyecto que nos trazamos, estos chicos van a constituir la base del futuro éxito”.
Ahora bien. La idea, de llevarse a cabo, sin dudas va a modificar y mejorar la actual forma de enseñar y educar. Pero la gran pregunta es si, de una buena vez por todas, habrá un compromiso general que involucre a todas las partes, y que las mismas dejen de lado sus intereses personales en perjuicio de los más chicos.
Económicamente Guaraní, este Guaraní gerenciado, está en condiciones de solventar gastos e invertir. Ya lo hizo en los predios de San Francisco, que ahora cuenta con muy buenas canchas.
Tiene un profesional como el propio Castillo, que se nutrió de conceptos importantes en sus más de 10 años en México, donde fue dirigido, entre otros, por Ricardo Lavolpe y Manuel Lapuente.
Enríquez mejoró el estadio, el césped y realizó giras por el interior buscando valores.
Ahora sólo necesita tiempo. El trabajo está en marcha. Ojalá que el proyecto no quede trunco ante la posibilidad de no ascender. Porque más allá de todo lo que vaya a reclamar la gente, esa que sólo vive y sobrevive por y para los resultados, hay un proyecto de fondo mucho más relevante.