25 nov. 2010

Los dos mejores, cara a cara


A la final llegaron los dos mejores del torneo. Pero sólo uno se quedará con el máximo premio.
Cataratas, actual subcampeón del certamen, y El Coatí, único invicto y el mejor equipo de la fase regular, definirán el título de la Liga Provincial de básquet en una serie pautada al mejor de tres juegos.
El conjunto que ahora dirige Miguel Zandomeni, que cayó en la definición del último torneo a manos de Siglo XXI, buscará hacerse fuerte como local y quedarse con el único punto que disputará en casa, ya que el quinteto eldoradense jugará la revancha y un tercer eventual partido también como local debido a que finalizó primero en la etapa clasificatoria.
La Naranja llega a este desenlace luego de 10 victorias y dos derrotas, pero esas caídas las sufrió justamente frente a los equipos de Eldorado. En la fase regular cayó frente a El Coatí 66-60 y en semifinales perdió frente a Tirica 76-67, en ambos casos como visitante.
No obstante, Cataratas sabe que en su reducto es inexpugnable (ganó los seis que jugó), y en eso se apoyará para conseguir el primer punto de la serie.
El conjunto eldoradense, por su parte, llega a la final como máximo candidato. Ganó los 11 partidos que disputó, ganó de punta a punta la instancia clasificatoria y resolvió con autoridad sus cruces de semis frente al siempre complicado Racing.
Frente a frente estarán los dos mejores, dueños del mayor promedio de puntos a favor y con jugadores capaces de definir un juego por sí solo.
Habrá que ver si puede imponerse la jerarquía individual y los números perfectos del conjunto eldoradense, o si Cataratas, finalista de los últimos tres torneos, conserva esa mística ganadora de los últimos tiempos.
Al menos en Misiones, el básquet parece seguir una línea de lógica que otros deportes no respetan. Y al menos en este caso eso es bueno, porque la definición provincial promete una paridad total.

16 nov. 2010

El balance de la temporada tenística


Se cerró la temporada 2010 a nivel para los argentinos y la más frecuente que se va a escuchar por estos días seguramente será, ¿que balance hacemos de la temporada? Y las respuestas pueden ser variadas, buenas, malas, regular, de recambio. Lo cierto es que considero que fue una temporada muy irregular matizada por lesiones y generaciones que van diciendo adiós.
En total, 17 jugadores estuvieron al menos en el cuadro principal de un torneo ATP, dejando la suma de los partidos de todos, un record apenas negativo de 144-160.
Otro dato que marca que fue un año de transición, es que sólo un jugador, Agustín Velotti, hizo su debut al máximo nivel. Fue mediante un WC en el ATP Gstaad, obtenido gracias a la victoria en el Roland Garros Junior.
En total se lograron 3 títulos: 1 de David Nalbandian en Washington y 2 de Juan Ignacio Chela (en Houston y Bucarest). El Flaco de Ciudad Evita fue de lo mejor de la temporada para los nuestros. Mientras sus compañeros generacionales daban las hurras (Calleri, Zabaleta, Puerta) él fue muy inteligente y eligió muy bien a qué torneos ir. Como yapa se quedó con dos ATP a los 31 años, aunque quedará la duda acerca de si merecía una chance en las semis de la Davis.
También es bueno que tanto Brian Dabul y Carlos Berlocq hayan reingresado al lote de los 100 mejores. Sin dudas un premio a tanto esfuerzo y ojalá se puedan mantener. El Enano se dio el gusto de meter semis en Newport sobre césped y enfrentar ni más ni menos que a Roger Federer en el reciente US OPEN. Otro que está cerca de imitarlos es Máximo González, quien recuperándose de una lesión está teniendo un buen sprint final a nivel challenger.
Por último, con respecto a la parte positiva, no se puede dejar de lado la coronación en Dusseldorf, donde el equipo integrado por Horacio Zeballos, Juan Mónaco y Edu Schwank se quedó con el torneo por equipos que se disputa es esa ciudad, previo a Roland Garros.
La semi de Copa Davis es un hecho positivo. Aunque las internas que afloraron nuevamente al finalizar la serie en Lyon mancharon un poco la campaña, es para recalcar que el camino hacia ella tuvo dos victorias de visitante con equipos disminuidos.
La dificultad que tuvieron Zeballos, Mayer y Schwank para asentarse a nivel ATP, también influyo en que el recambio de la "vieja legión" se sienta demasiado.
El punto más negativo de este balance, es sin dudas el complicado año que tuvo Juan Martín Del Potro, quien por culpa de la lesión de muñeca ha sufrido demasiado. Luego de ganar en Nueva York el año pasado, no fueron pocos los que le auguraban un año en el que podía estar en la conversación por la lucha de la cima del tenis mundial. Sin embargo, el físico le jugó una mala pasada. Aunque intentó un tibio regreso durante la última gira asiática, decidió luego de esta dar punto final al año y apuntar todo a recuperarse para la temporada 2011. Lo importante, claro está, es que su muñeca responda bien, ya que todos sabemos que tenis tiene de sobra.
Se cierra un año más y a pesar de las pocas conquistas, creo que no debemos dejar de valorar lo conseguido. Si bien es una sorpresa que después de 11 años Argentina no tenga un representante entre los 20 primeros, debemos ser optimistas. Se vienen camadas muy buenas, y con Nalbandian y Del Potro en buena forma, se pueden esperar varios títulos, entre ellos, la deseada Copa Davis.
* por Mariano Paez

9 nov. 2010

Crucero festeja: 100 victorias y 200 partidos nacionales



Crucero está de festejos. Aunque no lo sepa, tiene motivos para celebrar de manera diferente la victoria que consiguió en Salta el último viernes, la primera como visitante en la era Labaroni.
El 1-0 sobre Central Norte, exiguo en el marcador pero sumamente justificado en el desarrollo, fue el triunfo número 100 del Colectivero en torneos nacionales.
Pasó mucho tiempo desde aquel 15 de enero del año 2005, cuando el equipo entonces dirigido por Fulgencio Alfonso venció 3-1 a Atlético Misiones en su primer partido en un torneo nacional, como era aquel Torneo del Interior.
En ese certamen que derivó en el ascenso al Argentino B, Crucero había ganado 10 partidos sobre un total de 18. Lo que vino después, y los números lo dirán, fue doblemente positivo. El conjunto de Santa Inés siempre ganó el doble de lo que perdió.
En el Argentino B, por ejemplo, que tuvo a Runque, Salinas y Dechat como entrenadores, el Colectivero ganó 61 encuentros y perdió 30. Del total de 130 partidos que disputó en la cuarta categoría del fútbol argentino vino el segundo ascenso, en este caso al Argentino A, nivel que esta temporada lo tiene por segundo año consecutivo.
Y el último viernes, nada menos que en Salta, llegó el triunfo número 29 en dicha categoría y el centésimo en campeonatos nacionales. Se trata sólo de un número, es cierto, pero que no debe pasar desapercibido para un club relativamente nuevo, en constante progreso y cada vez más ambicioso.
Y para seguir de festejos, este fin de semana, cuando reciba a Juventud Antoniana, también de Salta, Crucero estará cumpliendo su partido número 200 en torneos nacionales (18 en el TDI, 130 en el Argentino B y por ahora 51 en el Argentino A).
Pero no sólo eso dejó la primera victoria de visitante en la nueva era. Pedro Brítez, autor del 1-0 final, anotó su gol número 24 con la camiseta del Colectivero, y se transformó en el tercer máximo artillero del equipo, superando ahora a Ariel Suligoy. El oriundo de Montecarlo quedó a sólo tres goles del paraguayo David Bareiro, el indiscutido goleador del Argentino B, y a 10 de Martín Escobar Fretes, quien gritó 34 veces en estos casi seis años. El atacante y Pey, los últimos moicanos que aún permanecen con vida desde que se gestó el proceso, suman en total 58 de los 294 goles que marcó el equipo desde aquel casi olvidado 15-01-05.
El fin de semana el rival de turno del escolta de la zona 3 del Argentino A será nada menos que Juventud Antoniana, el líder, que tratará de amargar un nuevo bicentenario, en este caso de presentaciones oficiales nacionales.

4 nov. 2010

¿No será demasiado?


Inhumano. Este parece ser el mejor calificativo para graficar el momento que está atravesando actualmente el equipo de básquet de Racing. Por anuencia propia u obligaciones ajenas, la Academia juega prácticamente un partido por día con los mismos jugadores.
Algunos dicen que los futbolistas europeos son superdotados al poder disputar tres juegos a lo largo de una semana. En Argentina muchos aseguran que es un acto desalmado y hasta imposible. Pero sólo hace falta ver y analizar la realidad del básquet misionero para entender que ninguno de estos denominadores es demasiado.
El quinteto de Horacio Santa Cruz terminó de jugar hace menos de un mes el torneo de la Asociación Posadeña. Fue, junto a Cataratas, el que más minutos jugó en ese torneo, el que se consagró subcampeón. Paralelamente al desenlace de dicha competencia, se puso en marcha el torneo de la Liga Provincial, muchos más cansador debido a los viajes al interior. Y mientras afronta sus partidos de los cuartos de final después de una seguidilla de juegos en los que completó la fase regular, el pasado miércoles debutó en el Torneo Integración, que reúne a tres equipos posadeños y otros tantos de Paraguay.
Racing jugó el pasado martes con OTC en Posadas un partido pendiente de la Liga, un día después chocó con Pettirossi de Encarnación por el Integración, 24 horas más tarde volvía a enfrentar al conjunto obereño por los playoffs de la Liga y mañana viernes jugará la 3° fecha del Integración.
Parece un acto asesino, sin dudas. La Liga y la APBB sufren horrores a la hora de ponerse de acuerdo cuando deben programar un partido de Racing. Pero como pueden, quieran o no en la Cantera, los dirigentes misioneros siempre encuentran un horario disponible para que los chicos de la Academia no pierdan ritmo.
Esto, sin dudas, y más allá de la juventud que caracteriza al plantel de Cabeza Santa Cruz, va en contra del físico de los jugadores, en contra de las pretensiones del equipo y también, claro está, en perjuicio del espectáculo.
Pocos lo tienen en cuenta. Pero se trata de un acto para valorar pero también para corregir. Una cosa es mantener viva la competencia doméstica, tener la posibilidad de ver básquet cada 24 horas y coronar campeones casi mensualmente. Pero otra, muy distinta, es hacerlo a cualquier precio. Por suerte, el entrenamiento, las condiciones físicas y el espíritu deportivo de cada jugador suple por ahora estas dificultades, pero que no sorprenda si en algún momento las consecuencias a pagar son muy altas.
Es un simple llamado de atención. Los pibes siempre van a estar en “condiciones” de jugar. Por amor al deporte, por necesidad económica o por orgullo. A los entrenadores les da currículum. A los dirigentes parece no importarles demasiado. Y la gente sólo quiere ver acción. Así las cosas, da la sensación de que sólo los padres perciben esta realidad. Ojalá todos abramos los ojos.