23 jun. 2011

Difícil de imaginar


Si uno se pone a pensar, va a coincidir. Pero es imposible imaginar a River en la B Nacional, sinceramente. No porque el Millonario no pueda jugar con equipos de menos historia, ni porque el nivel de sus jugadores sea superior a los de esa categoría. Hay motivos, y no son pocos, los que ayudan a potenciar esta idea.
Con 110 años de historia en sus espaldas, River fue uno de los fundadores del profesionalismo. De sus inferiores nacieron, se formaron y crecieron los mejores jugadores de la historia del fútbol argentino. La selección siempre se nutrió mayoritariamente de futbolistas de esa entidad. River ganó más torneos domésticos que cualquier otro equipo. Tiene recursos, potencial y posibilidades que la mayoría no tiene. Cuenta con una de las mejores inferiores del país, con un estadio mundialista y un sinfín de auspiciantes que aportan económicamente. Así y todo, el 0-2 ante Belgrano de Córdoba en el choque de ida de la promoción, lo dejó nocaut y al borde del precipicio.
En cualquier país normal del mundo, descender es sólo una posibilidad de juego, tanto como ganar, empatar o perder. Pero en Argentina, país de fanáticos si los hay, irse a la B no tiene comparación con nada. Duele más que perder un trabajo, que sufrir un asalto y hasta ser violado, al menos para aquellos que se sienten muy identificados con la pelota, que es la inmensa mayoría.
En Argentina se viene la Copa América, suceso trascendental si los hay, se vienen las elecciones presidenciales, que pueden marcar historia, y el 90 por ciento de la gente sólo habla de River. Y aunque parezca llamativo, los hinchas del Millonario deben ser, casi con seguridad, los que menos quieren opinar del momento más triste de la vida deportiva del equipo.
Los de Boca disfrutan (algunos, no pocos, desean que mantenga la categoría para no perder el color del clásico), los de los otros equipos también gozan del momento ajeno, y quizás hasta en Afa haya alguna cuota de satisfacción por parte de Grondona, quien sufrió una dura embestida hace casi dos meses por parte de Daniel Passarella, titular millonario.
A River todavía le queda una última esperanza. Necesita ganar por dos goles (tiene ventaja deportiva) para mantener su lugar en la elite. Pero uno ve los números de la actual temporada y el desafío no parece sencillo. El equipo de Jota Jota no ganó un solo partido por dos goles de diferencia, y deberá hacerlo inevitablemente en su estadio el próximo domingo a las 15.
River, tricampeón argentino, campeón de América y del mundo en su momento, jugará el partido más importante de su historia, nada menos.
Lo que para muchos equipos es una costumbre (Huracán, Gimnasia, Rafaela, Unión, Chacarita, etcétera), lejos está de serlo para River, uno de los tres equipos (Boca e Independiente son los otros) que jamás bajaron de categoría. Y eso es lo que más preocupa al hincha millonario.
Pero más allá de lo deportivo, está lo otro.
El partido del domingo no sólo define mantener un historial intacto, y hasta el orgullo, sino que también puede definir si el club sobrevive financieramente o empieza el camino a la quiebra.
Y es que el llamado club millonario actualmente está ahogado en deudas. Si baja a segunda división perdería los valiosos ingresos por derechos de televisión que lo mantienen a flote.
El último balance del club revela que tuvo pérdidas por 20 millones de dólares, y una deuda total de 55 millones de la misma moneda. Un panorama nada halagador. Sobre todo si se le añade que los ingresos anuales del equipo son casi iguales a su deuda.
Ingresos que al bajar de división se reducirían dramáticamente.
Hoy por hoy, River recibe unos 10 millones por el acuerdo actual de derechos de televisión que firmó la Asociación del Fútbol Argentino con el gobierno del país, en el programa Fútbol Para Todos (que significa la transmisión gratuita de todos los partidos del campeonato).
Pero en caso de descender, el ingreso por televisión se ubicaría por debajo de un millón.
En la máxima categoría del fútbol argentino, Boca y River, al ser lo equipos con más seguidores en todo el país, reciben una mayor tajada de la torta de lo que paga la TV. Pero en segunda división, todos reciben lo mismo. Y además, ninguno tiene entradas de visitante, lo que reduce aún más el ingreso que podría tener el club.
Por todo esto, imaginar a River en la B es difícil, sin que esto signifique poco probable.
En lo personal siento como una injusticia que algunos pibes menores de 20 años, como Lamela, Cirigliano, Mauro Díaz, Funes Mori,y otros que merecen vivir otro presente, como Carrizo y Almeyda, tengan que vivir este momento, pero pésimas administraciones anteriores contribuyeron a este inimaginable presente que está a un paso de quedar en la historia.

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