1 ago. 2011

La mejor noticia: marcha atrás al proyecto del nuevo torneo


Parece que se dio cuenta el tipo, eso hay que valorarlo. O quizás lo obligaron a darse cuenta. No desde el fútbol claro, porque no existe quien sea capaz siquiera de cuestionarlo, pero sí desde el Gobierno Nacional. Pero el proyecto que había pensado Julio Grondona finalmente no se llevará a cabo. Gracias a Dios. El dueño de la pelota en Argentina confirmó que hay marcha atrás con la iniciativa de llevar adelante un torneo conjunto de 38 equipos para la temporada 2012-2013.
Luego de haber anunciado casi con bombos y platillos una reestructuración casi radical del fútbol argentino, los dirigentes de la Afa, vaya uno a saber si forzados por los políticos de turno, dejaron en nada ese proyecto que se había aprobado de manera casi unánime por todos los clubes hace dos semanas.
Los 600 millones de pesos que estaba dispuesto a aportar el Gobierno Nacional a los 600 que ya había destinado en su momento, iluminaron los ojos de prácticamente todos los dirigentes del fútbol argentino. Eliminar la B Nacional, acoplar los equipos de esa divisional a los 20 de Primera y diagramar un torneo conjunto con 38 equipos, además de suprimir los promedios, les daba la chance de ascender a 18 equipos, de evitar el descenso a otros 20 y hacer zafar de una situación complicada en los promedios nada menos que a Boca, Racing y San Lorenzo.
De un día para otro los ingresos se multiplicarían y los ascensos también. La medida beneficiaría también, por ende, a los equipos del torneo Argentino A y B, B Metropolitana, C y D, que evitarían un escalón a la hora de ascender posiciones. Imposible decirle que no a semejante propuesta.
Pero en este gran negocio que se estaba planificando los dirigentes no tuvieron en cuenta el aspecto quizás más importante: el deportivo.
Y lo empezaron a interpretar con el correr de los días, porque la gente así lo hizo saber. El 85 por ciento de los ‘futboleros’ nacionales, lugar en el que me incluyo, se mostró en contra de revolucionar el mundo de la pelota, fundamentalmente porque entendía que todo respondía a cuestiones ajenas a lo deportivo.
La necesidad de tener lo más rápido posible de nuevo a River en la A, de darles una mano a otros equipos importantes que habían descendido, como Gimnasia, Huracán y Quilmes, salvaguardar de una situación crítica a Boca, San Lorenzo y Racing, que empezarán la temporada en una situación incómoda, otorgar 16 ascensos directos, ayudar a las arcas económicas de los clubes, entre otras cuestiones, y todo esto a pocos meses de las elecciones presidenciales en la Afa, no fue bien visto por el común de la gente.
Es verdad que desde hace tiempo se vienen pensando cambios importantes en los diferentes torneos nacionales, pero esta vez fue el contexto el que no ayudó a llevarlos a la práctica.
La gente vio que lo que se aprobó entre gallos y medianoche fue casi lo mismo que un decreto de necesidad y urgencia, donde lo primordial pasaba por “ayudar” a algunos clubes, aprovechando, claro, el importante aporte que estaba dispuesto a aportar el Estado.
No suena sincera la frase (“estoy contento porque el torneo va a quedar como estaba”) que dijo Grondona ayer, al momento de confirmar que el proyecto se caía, sobre todo porque él mismo había explicado todos los beneficios, bienes y favores que traería este novedoso certamen que se quiso implementar, sin tener en cuenta, entre otras cuestiones, el tema del operativo policial que difícilmente iba a poder llevarse a cabo.
No es verdad, como dicen muchos, que el país nunca vivió una situación similar con un torneo de tantos equipos, porque ya en la década del ’30, cuando se fusionaron las dos Asociaciones argentinas, se disputó un torneo con 36 equipos, que rápidamente debió esfumarse justamente por algunos problemas en su conformación.
En este caso poco importan las causas, sí las consecuencias. Y que finalmente todo quede como está es lo mejor que le puede pasar al fútbol argentino, más allá de que los dirigentes se queden con las ganas de tener en sus manos esos $$$ con los que ya contaban.
Que quede todo como estaba también es un premio para los que hacen bien las cosas, para los que mantienen una economía controlada, los que no derrochan, los que invierten, los que piensan en las inferiores, en las finanzas, los números, los que hicieron méritos. En fin, para los que saber gobernar.
No iba a ser justo, por ejemplo, que clubes como Godoy Cruz, Lanús, Vélez y Estudiantes, que se esfuerzan para no gastar de más y evitar ahorcar sus economías, vean que el Estado entrega ‘subsidios especiales’ a clubes como River, Boca, Independiente y San Lorenzo, entre otros, que no se cansan de equivocar reiteradamente sus políticas financieras.
Y justicia también en lo deportivo, obviamente. Si descendió River, lástima. Si Boca, San Lorenzo y Racing están complicados, lástima. Si el toca al Rojo, que le toque. En fin, si tienen que sufrir, que sufran. Tal como lo hicieron en su momento y a lo largo de la historia otros cientos de equipos.
Nadie desconoce todo lo que significan Millonarios y Xeneizes para el merchandising, para la televisión y los medios, pero nada mejor que tratarlos igual que al resto para que se pueda ver un fútbol más parejo, equilibrado y justo. Como debiera ser, al fin y al cabo.

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