15 sept. 2011

Otro clásico en el bolsillo


Tal como lo marca la historia, Crucero volvió a ganarle a Guaraní. Deberán disfrutar en Santa Inés, como corresponde, y lamentarse en Villa Sarita.
En Garupá sin dudas que el triunfo deberá ser festejado de manera especial. No se trata sólo de un nuevo goce en el clásico, ni del pase a la cuarta fase de la Copa Argentina, y tampoco del tercer triunfo consecutivo del equipo en los últimos días. Crucero de a poco va encontrando el equipo. O en todo caso el técnico Pedro Dechat, a quien el ‘silenzio stampa’ para con la prensa que decidió poner en práctica post derrota con Libertad de Sunchales parece haberle dado la razón. Para otros, que pensamos que las virtudes de un equipo se plasman en la cancha y no en indemostrables cábalas, los argumentos de dicho crecimiento tienen su razón de ser.
Se nota, del mismo modo del que se notaban -sin ser iluminados en la materia ni mucho menos-los ‘cortocircuitos’ entre algunos jugadores en las primeras fechas, que los minutos que compartieron los futbolistas del Colectivero en los últimos tres partidos sirvieron para que cada uno conozca las virtudes y los defectos de sus compañeros. Ese Zampedri que demostraba ‘estar torcido’ a la hora de definir, ahora recibe el juego que mejor le cabe; Martínez, ese refuerzo que llegó como hombre de área, dejó en claro que le sienta muy bien pivotear en pequeñas sociedades; Motta, ese pacman que muerde, grita y putea en el medio, encontró su lugar al lado de Marczuk, y a partir de ahí empieza a ser importante para sus compañeros, sobre todo a la hora de complementarse. Y así con varios nombres más.
De todos modos, pese a estas mejorías, Crucero no fue una máquina frente a Guaraní. Ni mucho menos. En esta oportunidad ganó el clásico por el peso de sus individualidades. Una vez más, por la grandeza de Mosevich. Y esta vez, además, por una avivada de Troche y una aparición ofensiva de Tomasini en un momento caliente del partido. Pero en todos los casos, no por casualidad.
Es meritorio haber ganado un clásico, con uno menos, ante circunstancias adversas y cuando de por sí ya parecía complicado llegar a los penales.
De 23 clásicos que ya se llevan jugados en torneos nacionales, no por la Diosa fortuna Crucero ganó más de la mitad (12 victorias, ocho empates y tres derrotas). La historia en estos ‘mano a mano’ le sigue favoreciendo. Nuevamente Crucero mostró ese ‘algo más’ de lo que siempre muestra. Eso distinto que le da un plus en los clásicos. Y que en otros partidos no saca a relucir. Partidos como el que le ganó a Guaraní por la Copa Argentina, en otros momentos Crucero los pierde. En eso debiera trabajar el técnico. Por qué no seguir probando opciones (modificar el doble cinco, variar la dupla de centrales, asociar o soltar a los laterales, jugar con o sin enganche, modificar la fórmula ofensiva, etcétera), como lo ha hecho hasta ahora, si los resultados le dan la razón. Y se sabe, para Dechat, los resultados están por encima de cualquier análisis.
Tras un comienzo a los tumbos que puso en duda su continuidad como entrenador, Dechat hoy puede mostrar sonriente sus últimos números. Victoria sobre San Martín de Tucumán, triunfo en Córdoba y festejo en el clásico ante Guaraní, con lo que además significa estar a un punto de la cima en el Argentino A y en la cuarta fase de la Copa Argentina, le otorgan una base importante de sustento para lo que viene. Esto sin olvidar la particular modalidad de ‘silenzio stampa’ que por estos días impuso como marca registrada.

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