15 sept. 2011

Se puede ganar jugando mal y perder jugando bien


A simple vista, Arsenio Ribeca es de esas personas que inspiran confianza. Que seducen. Que dan ganas de escuchar. Con quien se puede dialogar de fútbol sin llegar a la exageración y la demagogia. A simple vista. Sus números como entrenador así lo indican, quienes fueron dirigidos por él también así lo certifican. Y quienes están ahora en Guaraní dan pie a esta postura personal.
No obstante, su mensaje a la prensa post derrota en el clásico ante Crucero no deja ver tal imagen.
Convencido o no de sus propias palabras, lo cierto es que el técnico franjeado justificó la derrota en la tarea de la terna arbitral. “Parece que a Crucero no se lo puede tocar; es más fácil tocar a Guaraní”, dijo Pomelo. Y a decir verdad, Guaraní no perdió con Crucero por el desempeño de los árbitros. Podrá discutirse tal o cual fallo, si hubo o no penal en esta jugada, off side o no en aquella otra, invasión de área, tiro libre directo o indirecto, mano intencional o involuntaria, etcétera.
Al menos para quien escribe esta nota la tarea del juez salteño Gustavo Fabián lejos estuvo de ser perfecta. Así como en el gol del 1-1, Zampedri entra claramente habilitado por el segundo palo, no hay dudas de que el hombre de negro ‘compra’ una supuesta infracción sobre Troche que luego deriva en el 2-1 del Colectivero.
Pero no hay que olvidar que Guaraní empezó ganando el partido. Y que cuando se lo habían empatado, el rival se quedó con uno menos a falta de 35 minutos para el pitazo final. Y los goles de Crucero llegaron por desatenciones propias más que por decisiones del pito.
Bicho como es, Ribeca no desconoce lo que es jugar de visitante. O sea, si el árbitro expulsa a un jugador local, resulta natural (no debería serlo, claramente) que en algunas jugadas divididas termine pitando para el dueño de casa, dando lugar a la famosa ‘compensación’. El tema pasa por saber contrarrestar estas facetas del juego. Si el defensor de Guaraní no tocaba a Troche, nunca hubiera habido tiro libre; mucho menos gol. Lógicamente que tampoco se trata de dar vía libre a los delanteros de Crucero para que se sientan como en casa, pero hay cuestiones que podrían evitarse.
También, como en este caso, el rival tiene sus méritos. Y Mosevich, Tomasini, Ricardone y Matto González ya demostraron sus virtudes en el juego aéreo. Y al menos por esa vía Crucero hizo su negocio en este último clásico.
Por otra parte, el técnico dijo que la prensa relativizó los resultados y rendimientos de la Franja en algunos amistosos previos al inicio del Argentino B. Primero sería bueno no generalizar. Y en todo caso, restarle importancia a lo que los medios dicen. A lo que ‘algunos’ medios dicen.
A Ribeca le gustó lo que hicieron sus dirigidos en Santa Inés. Quedar afuera de una competencia, jugando bien, debe ser doloroso, pero también debiera ser gratificante de cara al futuro, si realmente el rendimiento conforma.
Y debo reconocer que lo de Guaraní fue digno. Le jugó de igual a igual y por momentos fue superior a un equipo de categoría superior. Quizás otra hubiera sido la historia si el palo no le ahogaba el 2-2 a Juárez en el final. Pero Ribeca debería hacer borrón y cuenta nueva, al menos en el resultado. Porque el fútbol da revancha semana a semana. Guaraní no fue superior a Sarmiento en el debut en el Argentino B. Y ganó. Y en la Copa no fue menos que Crucero. Y perdió. Y así es el fútbol. Las conjeturas en el mundo de la pelota no conocen de categorías, al menos cuando éstas no son tan marcadas, y el correr de los partidos en el Argentino B le dará la chance al reconocido entrenador de demostrar si eligió el mejor camino.
Ojalá esta derrota con Crucero no le quede marcada como hierro caliente, porque los objetivos de la Franja van un poco más allá. Y lo importante es seguir aceitando la maquinaria, ajustar errores y sacar lo bueno dentro de lo malo. Antes que buscar culpables afuera, la mejor solución puede estar en casa.

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