3 oct. 2011

Brown: la necesidad de aprender sobre la marcha


Jugar Argentino B no es lo mismo que jugar un torneo de Liga Posadeña, un Provincial y tampoco un Torneo del Interior. Requiere, ante todo, experiencia y trayectoria. Así lo reconocen en la intimidad los más grandes, y así queda en evidencia en estos primeros pasos que dio Brown en la cuarta categoría del fútbol argentino.
Con un cuerpo técnico que, sinceramente, tiene más ganas que conocimientos de la divisional, el Verdirrojo está aprendiendo y adquiriendo herramientas sobre la marcha misma de la competencia.
Hasta ahora jugó tres partidos y no ganó ninguno, pero está a la vista que se trata de un plantel que se va armando y conociendo con el correr de los minutos.
El presidente Nelson Castelli y el técnico Carlos Suirezs comenzaron a buscar referencias de jugadores desde el mismo momento en que confirmaron que jugarían el Argentino B gracias a la invitación del Consejo Federal, que debió reestructurar un torneo de por sí masivo para darle la posibilidad de subir a Sarmiento de Resistencia, el ‘club modelo’ que inevitablemente debía escalar un peldaño futbolístico.
El estreno del equipo de Villa Urquiza en el certamen nacional fue un golpe que aún deja ver hematomas. El 0-3 frente a un, vale aclararlo, limitado Textil Mandiyú, evidenció los importantes problemas de coordinación en cada línea. Y no sólo eso. Varios de los refuerzos que llegaron, como Arnaldo Miglio, Sergio Recalde, Héctor Franco, José Defilippi y Carlos Vicente, se sumaban al proyecto verdirrojo no en las mejores condiciones y con un prolongado periodo ‘fuera de las canchas’.
Pero como suele suceder en estos casos, el cuerpo técnico priorizó experiencia al 50 por ciento que juventud al 100 por ciento en cancha, y los resultados quedaron a la vista.
En la segunda presentación, el estreno oficial en casa mostró algunas mejoras. El 2-2 frente a Sportivo Patria de Formosa no fue un resultado como para ilusionarse ni mucho menos, pero quedó la sensación de un equipo que cambió radicalmente su cara de un tiempo a otro. En los primeros 45 minutos se vio un equipo flemático, dormido, descoordinado, falto de ‘timming’ y, sobre todo, carente de actitud. Pero en el segundo tiempo apareció ‘eso’ que siempre se pide desde la tribuna y con carácter rescató al menos un punto.
Además de la inactividad que arrastran varios futbolistas, el entrenador buscó variantes y confundió posiciones, parando en el medio a Defilippi por derecha y en la defensa a Villalba por izquierda, por caso, cuando sabido es lo que rinde el ex Candelaria como mediocampista central y el ex La Picada como zaguero central o lateral derecho.
Y en la práctica post empate 2-2 con los formoseños también fueron apareciendo esos cambios que enderezaron el rumbo. Pese a no estar de acuerdo con la decisión, Suirezs entendió que lo mejor era no forzar las cosas y darle tiempo al tiempo.
Así las cosas, y tras consensuarlo con el profe Allou y el nuevo ayudante Ponce, el técnico decidió darles descanso a Miglio, Villalba, Sequera, Recalde y Vicente, entre otros, para que primero se pongan bien físicamente y luego puedan pelear por un lugar en el once inicial.
El zaguero paraguayo, por ejemplo, arrastra cuatro meses de inactividad, no hizo pretemporada y llegó a Villa Urquiza en un momento en el que tenía pensando abandonar la práctica del fútbol. Defilippi, mediocampista aguerridos y sacrificados si los hay, volvió de Italia tras casi un año de parate, situación parecida a la de Recalde; Vicente no toca una pelota profesional desde hace dos años. Y eso pesa.
También tiene mucho que ver la falta de experiencia y profesionalidad. Aunque no lo reconozcan ellos, varios de los que jóvenes que jugaron el Provincial y el Torneo del Interior desconocen lo que es jugar un Argentino B. Hay que asumir otras responsabilidades, dejar de lado actitudes infantiles y mentalizarse sólo en jugar. Lamentablemente, Brown no tiene los recursos económicos que sí tiene, por ejemplo, Guaraní. En Villa Sarita los jugadores viven para y por el fútbol. Con ese sueldo viven el día a día. En Villa Urquiza, en cambio, no. Más de la mitad de los futbolistas que entrenan a la tarde, trabajan de mañana o de noche. Y eso, a la larga, también pasa factura. Claro que también por ese motivo, a la Franja se la va a exigir siempre más que al Verdirrojo.
Pero mientras transita su andar Brown va aprendiendo lo bueno y lo malo que debe cambiar. En Resistencia, por la tercera fecha, tomó recaudos defensivos y entendió que no se puede jugar igual de local y de visitante. Y entonces, el 0-0 frente a Sarmiento terminó teniendo un gustito especial.
Todavía falta mucho. Demasiado quizás. Pero es bueno aprender de los errores, saber que hay predisposición para querer cambiar las cosas y concientizarse de las limitaciones propias. Posiblemente Brown siga sin ganar por un tiempo, pero por lo menos comienzan a observarse variantes psicológicas y tácticas que deben aparecer en una categoría superior.

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