4 may. 2009

Pittana: prueba superada en La Bombonera


No habrá cumplido el sueño de su vida, quizás, pero haber dirigido en La Bombonera a Boca por primera vez habrá sido un lindo como esperado desafío para el árbitro misionero Néstor Pittana.
“Ahora sólo me falta dirigir a River”. Pícaro, honesto y verborrágico. Así se muestra el juez a pocas horas de haber dirigido en una de las cancha más históricas del fútbol argentino, latinoamericano y mundial.
El hombre de negro, nacido en Corpus hace 33 años, reconoce que “disfruté el partido, disfruté las paredes que tiraban de los jugadores y la precisión que se ve en esta categoría”, y a la vez agrega: “Individual y grupalmente, los futbolistas de Primera tienen una técnica muy buena”.
Pittana, quien con Boca-Banfield dirigió su 23º partido en la máxima categoría, y el sexto en lo que va del año (dos por el Torneo de Verano y cuatro por el Clausura), reconoce que se dio un “gusto” en La Bombonera, y también se muestra optimista de cara a lo que viene: “El primer objetivo es lograr continuidad en Primera División; después ojalá pueda llegar a ser árbitro internacional”. “Por ahora disfruto el presente y trato de vivir el semana a semana de la mejor manera”, acota.
A la hora de rememorar su actuación del último domingo, donde el Taladro se impuso 3-2, el pito señaló que “uno se da cuenta durante y después del partido cómo anduvo; lo principal es no quedarse con dudas y tomar decisiones rápidas, porque si no te desconcentrás; el fútbol de hoy es muy rápido”.
“Te soy sincero, la verdad que no me reprocho nada; quizás se me escapó el agarrón sobre Forlín en el área, pero si el jugador me preguntaba le iba a decir la verdad, que no alcancé a observar nada. En el gol de Palermo no vi carga sobre Devaca (el defendor de Banfield); es fácil cobrar infracción del atacante siempre, pero a mí al menos no me pareció infracción”, dijo sobre dos de las jugadas polémicas.
“La verdad que no sentí ninguna presión extra por tener que dirigir en La Bombonera, un escenario muy importante, la gente se mostró muy cordial desde que llegué, me sentí muy cómodo”, reconoció.
Para el juez, conocer cómo viene uno y otro ayuda a manejarse dentro de la cancha. “Por suerte se dio un partido abierto, y eso me ayudó. Banfield estaba obligado a sumar puntos para escapar del descenso y entonces no se metió atrás, y Boca siempre está obligado a ganar, más allá de que no venga bien; el juego de los dos favoreció al buen arbitraje”, destacó.
Por último, Pittana, quien también fuera jugador de Tigre de Santo Pipó y Guaraní, ponderó la actitud de Martín Palermo, a quien consideró “un gran jugador y una excelente persona”. “Le dije si me podía hacer la gauchada de pedirle al Pato (Abbondanzieri) que se cambie el buzo (de color negro, que se confundía con la camiseta oscura de Banfield), y me dijo ‘no te hagas problemas, ahora cambiamos’; le agradecí mucho el gesto”.
Mientras observan los pasos del Pelado Pittana, los demás árbitros misioneros se entusiasman con la posibilidad de seguir el ejemplo, brillar en la elite del fútbol grande y ganarse un nombre entre los referentes del referato nacional.

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