4 may. 2009

Crucero, cerca del ascenso


Crucero, indudablemente, y los números lo indican, explotó futbolísticamente en este Cuadrangular final. Con sus 10 puntos sobre 12 posibles no sólo se transformó en el mejor de los 16 que llegaron a esta instancia, sino que además es el equipo más goleador y el que mejor diferencia de goles tiene a favor.
Tiene aceitada la columna vertebral. El punto fuerte es el medio, con Carlos Marczuk como principal referente. El capitán obereño, constante y rendidor a la hora de recuperar y distribuir, ha potenciado el nivel de Germán Gamarra en el círculo central, y esto a la vez permite que Brítez y Cabrera intercambien posiciones casi de memoria, conscientes de que el pacman del medio le otorga ciertas libertades, sobre todo cuando se juega en el Andrés Guacurarí.
Polaquito y Pey recuperaron niveles consagratorios y ahora manejan a la perfección los conceptos de marca y creación cuando las circunstancias así lo requieren.
La llegada de dos “veteranos”, como Derlis Soto y José Luis Marzo, dio los resultados esperados, porque más allá del opaco debut de ambos en Corrientes en la reanudación del Argentino, se soltaron con el correr de los partidos, demostraron condiciones técnicas y mentales diferentes y se complementaron de la mejor manera para darle otra explosión al ataque. El paraguayo, con gestos técnicos tan inesperados como productivos, siempre se las ingenia para dejar mano a mano al entrerriano, quien en cada definición demuestra por qué fue figura y goleador tantos años en Primera División.
Tampoco hace falta recordar los datos, las estadísticas y las mejores intervenciones de Gaona para entender el por qué Crucero es uno de los dos equipos menos goleado del Argentino B. El jardinense, que en su momento estuvo casi 1000 minutos con la valla invicta, se ha convertido en una pieza clave no sólo por sus atajadas, sino, y sobre todo, por su voz de mando y su manera de ordenar, lo que ha llevado a que la última línea tenga mayor seguridad.
El punto más flojo, o menos fuerte, para que se entienda mejor, está, no obstante, en la defensa. Romero y Mosevich son fundamentales a la hora de proyectarse y también tienen personalidad y carácter en la recuperación. Sin embargo, las constantes subidas a veces no tienen los relevos suficientes y Matto González y Rodríguez tienen que salir a cortar lejos y quedan fuera de escena. En este cuadrangular mostraron ciertos contratiempos en la anticipación y en ciertas ocasiones dependen exclusivamente de la llegada de Marczuk para no quedar a mano a mano. De cualquier manera, la presencia de Medrano por el Gato ajustó los desacoples y le dio otra personalidad al juego aéreo.

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