11 may. 2009

¿La tercera será la vencida?


No pasó mucho desde el último partido de un equipo misionero en el Argentino A. Pero a ese Candelaria, humilde, sacrificado, conservador pero oportunista, le llegó súbitamente su final en el 2006, cuando una serie de pésimas y desacertadas decisiones de Vidal González, su presidente, lo crucificaron a la máquina del tiempo.

Pero hoy, poco tiempo después, el fútbol misionero vuelve a tener su gran revancha de la mano de Crucero del Norte, que tras ganarle el clásico a Guaraní quedó a un paso de volver a la tercera categoría del fútbol argentino.

El Colectivero, que ganó de punta a punta la zona 8 de la fase regular, fue el único equipo que clasificó a la final con una fecha de anticipación. E invicto.

El equipo de Pedro Dechat, que por momentos jugó de manera conservadora, fue el más goleador del Argentino y el que menos partidos perdió: dos.

Aunque para muchos los números no sean indicativos concretos de verdaderos niveles de rendimientos, está claro que tampoco pueden ignorarse. Mucho menos en una instancia tan decisiva como la que está jugando.

Lo concreto es que ahora, luego de recibir a La Florida sólo para completar el fixture, Crucero apuntará todos sus cañones a la final, donde tres equipos pelean por el único lugar, aunque todo indica que el histórico Estudiantes de Río Cuarto será el rival en dicha instancia.

Crucero ya disputó 33 partidos en este interminable Argentino B. Podría lograr el ascenso jugando 35, siempre y cuando gane la serie (si el rival es Estudiantes definirá afuera, caso contraro cerrará la llave como local), aunque haber llegado a este punto también le brindará la chance, en caso de perder la final, de ascender jugando una promoción con un equipo del Argentino A (de Gimnasia de Mendoza y Alvarado de Mar del Plata saldrá el adversarrio).

Hace dos temporadas, cuando la forma de disputa era diferente, Crucero perdió en las semifinales, como local ante Racing de Olavarría y por penales, la posibilidad de jugar una final.

El año pasado las esperanzas de llegar a la final se vieron frustradas luego de caer con Central Córdoba en Santiago del Estero en la última fecha del cuadrangular (un empate lo hubiera hecho finalista).

Pero hoy, con las experiencias que significaron dichas eliminaciones, hay motivos, plantel y recursos suficientes como para dar el salto. En las dos primeras no se pudo. ¿Será la tercera la vencida?

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