27 feb. 2010

Un camino largo, pero no imposible de sortear


De los ocho equipos misioneros que comenzaron disputando el Torneo del Interior, seis siguen con vida. Y de esos seis, tres se instalarán en la segunda fase de la segunda ronda. Y al menos uno de estos tres llegará, inevitablemente, a la tercera instancia del certamen que viene a ser la quinta categoría del fútbol argentino.
A la primera fase de la segunda ronda clasificaron los dos mejores de ambas zonas, y afortunadamente los que terminaron terceros en las zonas 35 y 36 también se metieron entre los 192 mejores. Es cierto, Mado Delicia entró por la ventana, como el último de los 36 mejores terceros, pero entró, al fin y al cabo.
Según establecía el reglamento del Consejo Federal, en los cruces de playoffs, o sea, ahora, en la primera fase, se tendría en cuenta fundamentalmente la cercanía geográfica para definir los partidos. Y a decir verdad, desde el primer momento que se conoció que Mado pasó de instancia no quedaron dudas: los misioneros deberían eliminarse entre sí. Y así pasó. Los dos mejores de cada zona con los peores (dentro de los clasificados) de la otra. Y los segundos entre sí.
Pero... ¿conviene que equipos de la misma provincia se eliminen en cruces de ida y vuelta? Para los que confían en las posibilidades de todos los equipos no, indudablemente. Para los que quieren que un representante misionero llegue lo más lejos posible, seguro que sí, porque al menos durante seis fines de semana más podrá ver a un conjunto de la tierra colorada en el certamen. ¿Por qué?
En esta primera fase, Brown chocará con Vicov y El Brete con Rosamonte. Ambos ganadores se cruzarán en la segunda fase. Y el ganador de dicho cruce esperará rival en la tercera instancia. Esto en una parte del cuadro. En la otra, más abajo, Mitre se verá las caras con Rosamonte. Pero entonces, de pasar, ya medirá fuerzas con Curupayti de Corrientes o Santa Rita de Esquina. Lo bueno es que, de pasar, el Auriazul se cruzaría nuevamente con el mejor de los cuatro misioneros que vienen por la otra parte del cuadro. Y entonces habría sí o sí un misionero entre los mejores 24 del torneo. En total son seis llaves. Y cinco fases que hay que superar para, al menos, asegurarse un lugar en la promoción con un equipo del Argentino B.
Lo bueno es que la llave que integran los equipos misioneros, la 3, en el camino sólo tiene a rivales de Chaco, Formosa y Santiago del Estero, y que recién en la última instancia habría un rival de una liga más competitiva.
El camino es largo, demasiado en realidad. Pero no imposible de sortear.

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