13 nov. 2009

La Umifu, un ente hecho y des(h)cho


No hay p... que nos venga bien, podrá decir más de uno. Y razón no le faltará. Pero a decir verdad, la forma de proceder de la Unión Misionera de Fútbol (Umifu) a esta altura parece más una joda para Tinelli que una cuestión que merezca seriedad.
Supuestamente; o sea, en la teoría, el Provincial, torneo madre de la Umifu, se juega para clasificar a dos (sí, dos) representantes misioneros en la escala más baja de un certamen nacional, el Torneo del Interior, o mal llamado Argentino C.
Hasta hace un mes el proceder de la entidad que nuclea a las seis ligas de la provincia no tenía motivos para acaparar críticas.
Sin embargo, hubo un pedido que terminó por desbalancear todo. Juan Carlos Rossberg, secretario de la Umifu, le solicitó al Consejo Federal otras dos plazas (invitaciones) para los equipos de la tierra colorada. Concedido.
Como corresponde, se hizo el corrimiento de posiciones y Mado Delicia, de Eldorado, tercero en el Provincial, se ganó uno de lo cupos. El otro semifinalista fue Jardín América, pero como la Liga de Puerto Rico no tiene canchas habilitadas para disputar un torneo nacional automáticamente su representante quedó fuera de competencia.
Entonces surgió la incógnita: ¿Quién se suma? Y las voces ensordecieron a los dirigentes misioneros. De buenas a primeras casi un centenar de clubes se mostraron entusiasmados. Después de varias disputas internas, la Umifu consiguió dos plazas más, récord histórico, y arribaron Atlético Oberá, Mitre y Vicov de Eldorado.
Pero claro, viendo y considerando que era cuestión de levantar la mano para ganarse un lugar, se alzaron más voces. Excepto los equipos de Puerto Rico, que por lo mencionado previamente saben que no pueden jugar un certamen nacional, prácticamente todos los que participaron del Provincial quisieron subirse al tren, que más que "Tren de la alegría" en estos casos suele ser "Tren Fantasma", por todo lo que implica financieramente su participación.
Sin embargo, y después de analizar los costos que implica su intervención, algunos desestimaron el deseo y recularon inteligentemente. Otros, como Galaxia de Iguazú, aceptaron el reto. Y otros, totalmente inimaginables, como Sol de Mayo de Colonia Liebig y Yerbatero de Apóstoles, que ni siquiera formaron parte del Provincial, no quisieron quedarse fuera del circo, y dirimirán, junto a Brown, la séptima y última plaza.
Ahora bien... conscientes de que el Provincial, como derivado de la Umifu, se creó para abaratar costos, y para que los misioneros discutan allí quién debe o no acceder al Torneo del Interior, ¿por qué esta vez hubo tantos interesados en jugarlo? ¿Es una cuestión de orgullo? ¿Pueden realmente afrontar los clubes un certamen que exige, como mínimo, una inversión de ocho mil pesos mensuales sin contar sueldos? ¿Sirve de algo el Provincial? Y la Umifu, ¿para qué se creó si después las instituciones deportivas hacen lo que quieren? ¿Para qué los clubes invirtieron (malgastaron, para el caso es lo mismo) tanto dinero en el Provincial si en definitiva no hacía falta jugarlo para clasificar? Señores dirigentes... seamos serios.

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