5 nov. 2009

El circo de la Fórmula Uno, en crisis


La crisis financiera mundial parece no apadiarse de nada ni nada. Al automovilismo, y sobre todo a la ascendente economía japonesa, también le llegó la hora de padecer sus consecuencias.
La Fórmula Uno se quedó sin las potentes escuderías japonesas con el retiro de Toyota, que, como ya hizo Honda, decidió abandonar la categoría reina del automovilismo debido a la crisis.
El primer fabricante mundial de automóviles dijo adiós así a los circuitos agobiado por unos números rojos de 3.300 millones de euros el año pasado y unas previsiones de pérdidas similares para el actual ejercicio fiscal, que termina en marzo de 2010.
Los planes del grupo nipón, que esta temporada acabó quinto en el Mundial de Constructores, eran continuar en la Fórmula Uno hasta 2012, pero la grave situación económica actual lo obligó a una salida precipitada.
"La decisión fue muy dolorosa para la compañía", dijo el presidente de Toyota, Akio Toyoda, un apasionado de los circuitos y piloto de carreras aficionado. No obstante, "no había alternativa", insistió Toyoda en una rueda de prensa tras el anuncio.
Lastimosamente, ni siquiera el circo de la F1, con seguridad el que más recauda en la historia del deporte.
Con su salida, Toyota siguió los pasos del segundo fabricante nipón, Honda Motor, que abandonó el circuito en diciembre del año pasado presionado a su vez por los malos resultados financieros y la caída de la demanda en el sector automovilístico.
Honda vendió el equipo al que fuera uno de sus responsables, Ross Brawn, padre de la escudería Brown GP que, con motores de Mercedes Benz y el piloto Jenson Button, se hizo este año con el título de la competición.
Pocos días después de la retirada de Honda, los también japoneses Suzuki y Subaru anunciaban a su vez su salida del Mundial de Rally a causa de la crisis económica global.
En julio, el circuito de Fuji comunicó además que no seguiría albergando el Gran Premio de Japón por "el deterioro económico y los pocos signos de recuperación".
Y esta misma semana, la también japonesa Bridgestone, proveedora exclusiva de neumáticos de la Fórmula Uno, hacía pública su renuncia al mundo de la alta competición del motor, después de trece años, a causa de sus elevados costes.
Ahora es Toyota el que busca un comprador europeo para el equipo, según fuentes cercanas a la compañía, que con esta retirada espera recortar sus gastos en cientos de millones de euros.
En los últimos años el gigante nipón del motor firmó algunos de los mayores presupuestos en la historia de la Fórmula Uno: sólo en 2008, invirtió en su escudería casi 300 millones de euros y en años anteriores hizo desembolsos millonarios por fichajes como el del hermanísimo Ralf Schumacher, que habría cobrado unos 13 millones de euros por temporada.
Toyota debutó en la alta competición en 2002 y, pese a sus exorbitantes presupuestos, no consiguió ningún título, aunque sí trece podios y 87 puntos durante ocho temporadas.

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