1 oct. 2009

Crucero: lo bueno, lo malo y lo feo


Posadas.
En qué buen momento llega el partido más esperado del torneo Argentino A. Crucero del Norte y Unión de Sunchales, los dos mejores equipos no sólo de la zona 2 sino de la tercera categoría del fútbol argentino, estarán frente a frente el próximo domingo en Santa Inés. Y los dos saben que ese es “el partido” y “el rival” a vencer si pretenden sacar a relucir, o no, su chapa de candidato, la misma que semana a semana pusieron en juego con el correr de las fechas.
Indudablemente, los números le sonríen a los dos. El conjunto misionero llega en alza. Quizás más en lo anímico que en lo futbolístico. Porque el triunfazo en Rafaela frente a 9 de Julio, después de tres encuentros sin victorias, demostró que en el plantel no hay titulares ni suplentes y que nadie tiene el puesto asegurado. Un Colectivero alternativo en un 80 por ciento hizo por primera vez dos goles en un partido, ganó por segunda ocasión fuera de Misiones y logró el objetivo de rotar, sumar y llegar al cierre de la primera ronda del torneo mirando a todos desde lo más alto.

A favor y en contra
Pedro Dechat no consigue aún ese volumen de juego necesario para explotar en el arco de enfrente todo lo que se origina, y termina sufriendo –nunca ganó por más de un gol- y pidiendo la hora. Sin embargo, por lo mostrado en la cuna láctea del país, Crucero sacó a relucir la extensión de su plantel. El toque distintivo de los relevos (Héctor Franco), el buen nivel de algunos pilares (Cabrera, Brítez) y los excelente reflejos de Gaona ratifican que, más allá de algunos errores, hay jugadores capaces de marcar diferencias.
Pero en Rafaela, gracias al atrevimiento del técnico, se develó un misterio que siempre fue, y será, materia de discusión. ¿Se puede jugar sin un nueve de área? Al margen de las voces a favor o en contra, la presencia de Yegros Tejada y Escobar Fretes resultó sumamente provechosa. Sin convertir –para muchos una obligación de los delanteros-, los dos tanques ofensivos fueron de lo mejor del equipo. Exigieron, corrieron, pivotearon y casi siempre la devolvieron redonda. Así, sin alguien que clarifique el juego, Crucero se las ingenió para lastimar con la llegada de los mediocampistas.
Y aunque en la mente del DT no figure jugar con dos referencias aéreas, quedó en evidencia que, por obligación, necesidad o ganas de cambiar, en el banco pueden estar las soluciones. No se trata de sacar nombres, ni cambiar figuritas. Simplemente en pensar otras alternativas.
Por contrapartida, y aunque considere a Marczuk como carrilero por derecha, el frente de batalla que diagramó juntando a cuatro volantes centrales para aguantar el resultado, no resultó suficientemente efectivo, ya que 9 de Julio jugó al pelotazo e hizo estéril dicha idea destructiva.
Esa concepción de juego, en este sentido, también demostró que no alcanza con correr, cortar y recuperar. Si no que para que todo eso sea productivo es necesario tener a alguien que la cuide, la “amase” y le dé un destino conveniente. Y hoy por hoy, el único en condiciones de hacerlo es Brítez. Quizás Soto y Cabrera, un escalón más abajo, sean las otras variables. Así y todo, es bueno aprender sobre la marcha. Y, lógicamente, con los resultados a favor.

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