24 jun. 2009

Buen juego vs experiencia, ¿qué prevalecerá?



Después de 15 largos años, el fútbol argentino volverá a tener una final deseada, esperada, mano a mano entre los dos mejores. Porque más allá de la definición entre Boca y Estudiantes, en la navidad del 2006, tras igualar en puntos a lo largo de las 19 fechas, la última vez que dos equipos definieron mano a mano el título argentino en la última fecha de un torneo se dio en 1994, cuando Independiente venció a Huracán y se quedó con el Clausura.
Esta vez, frente a frente estarán el práctico y eficaz Vélez de un lado, y nuevamente Huracán del otro. El Globo, ese que tanto quiere la gente, que por momentos llena los ojos de fútbol a los hinchas y que siempre intenta jugar a ras del piso, tendrá una nueva oportunidad para festejar un campeonato doméstico, logro que obtuvo por primera, última y única vez en 1973, casualmente uno de los equipos que qedó en la historia por la sutileza de su juego.
Pero por otro lado, también será turno para develar la dicotomía existente y sacarse las dudas acerca de cúal de los dos es verdaderamente el sexto grande del fútbol argentino, una cuestión pendiente que se fue profundizando con el correr de los años.
Vélez, multicampeón de todo de la mano de Bianchi, proceso que luego tuvo continuidad con Piazza, Bielsa y hasta Russo, llega a este trascendental duelo con mayores obligaciones, ya que no le queda otra que ganar para volver a gritar campeón. A favor tiene varias cosas. La más importante, quizás, que jugará en su cancha y con apoyo masivo de su gente. Pero también tiene un plantel mucho más experimentado, con varios jugadores que saben lo que es salir campeón, mostró una regularidad importante fecha a fecha y tiene un técnico, curiosamente, que dio la vuelta como jugador justamente frente a Huracán en 1994: Ricardo Gareca.
No obstante, Ángel Cappa, en la vereda de enfrente, también tiene en sus manos cartas para ilusionarse. La belleza de su fútbol, el hambre de gloria de sus dirigidos y los dos resultados a favor para dar la vuelta olímpica son motivos más que suficientes para presenciar una final soñada.
Materia prima habrá en el José Amalfitani, indudablemente, con Maxi Morales, Pastore, De Federico y compañía. Y por los números de ambos, goles no debieran faltar en tamaña definición.
El Globito de Parque Patricios llega a este desenlace siendo el más contundente y goleador de los 20 equipos. Y lo más sorpresivo, sin goles de penal. Pero ese equipo que arrancó el torneo sin mayor anhelo que mantener la categoría de pronto y con varios chicos del club, se encuentra de frente co su propio destino. Semana a semana se ha ganado el cariño de la gente gracias a la exquisitez de su juego, ese que siempre pregonó y aún pregona Cappa. Habrá que ver, también, si en la final alcanza con jugar bien, más allá del significado que cada uno le otorgue a esa compleja y discutible definición.
Allá en el tiempo, en 1994, el Rojo de Brindisi, nacido, educado y criado en Parque Patricios, goleó a Huracán por 4 a 0 en Avellaneda. Se impuso el local. Prevaleció la experiencia. Aunque también el buen juego. Entonces hubo pocas equivalencias entre uno y otro.
Hoy se presenta una nueva chance. De un lado estará la trayectoria, la importancia de la localía y la experiencia en finales. Del otro la juventud, el buen juego y las ganas de consagrarse y pegar el salto de calidad. ¿Quién ganará?

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