2 dic. 2010

¿Mandan o no mandan los resultados?




La discusión es antigua, discutida y polémica. Pero siempre está vigente. Y siempre será motivos de controversias. Pero, ¿mandan los resultados en el fútbol? Al menos para mí, sin dudas. Y los hechos lo han reflejado en el 99 por ciento de los casos. Pero la verdadera discusión debiera reformularse de manera diferente: ¿debieran los resultados mandar?
Y ahí comienza otro sinuoso camino donde las opiniones serán no menos desiguales y heterogéneas.
En Argentina, el país que más "directores técnicos" tiene, sin temor a exagerar, referirse al tema siempre fue, es y será motivo de polémica. Algunos expondrán sus puntos de vista argumentando con números en la mano, antecedentes valederos y situaciones actuales. Otros se dejarán llevar por la emoción del momento y no tanto por la razón. No faltarán aquellos que afirmen que hay partidos "bisagras", donde un resultado va más allá que un rendimiento. Y tampoco estarán ausentes los que se muestren a favor de respetar un contrato, indistintamente de los resultados logrados.
A nivel local, aunque igualmente sucede a nivel nacional e internacional, los resultados condicionan cuando aparecen encadenados. Es decir, de manera consecutiva. También cuando aparece uno, de golpe, que provoca un dolor difícil de soportar.
Ahora… Los resultados mandan. ¿Qué mandan? ¿A quiénes mandan? O, por qué no, ¿a dónde mandan? Con esa frase infaltable en el mundillo del fútbol, y trasladada también a otros deportes, se hace referencia a que cada vez importan más los resultados que los métodos que se utilicen para llegar a ellos. Como decía Maquiavelo, “el fin justifica los medios”.
La gente, desde las tribunas; los relatores y comentaristas, desde las cabinas; los periodistas, desde las páginas de diarios y revistas y hasta los dirigentes, desde sus cómodos palcos, podrán pedir 'tiki tiki', pero en definitiva todos se rinden cuando los resultados aparecen.
Obviamente que aquellos que defienden el 'buen juego' (en otro momento se discutirá qué es y cómo se practica el buen juego), nunca estarán plenamente satisfechos cuando los resultados no vengan asociados de ese toqueteo tan vistoso pero difícil de llevar a la práctica. Sin embargo, serán los más críticos y descalificadores cuando, además de no jugar bien, tampoco se pueda ganar.
Carlos Bianchi, sin ir más lejos, es una marca imborrable en cada corazón xeneize. Jamás lo recordarán por el juego prolijo y encantador que desplegaban sus equipos, pero es innegable que consiguió mucho más que otros técnicos afines al "jogo bonito". Y mal que les pese a sus más duros detractores, el Virrey tiene, bien merecido por cierto, el respeto que se merece.
Del otro lado, no menos importante es para la gente de Huracán Ángel Cappa, el último reconocido DT que logró buenos resultados, aunque exentos de campeonatos, jugando muy bien al fútbol.
A nivel internacional, hoy todo el mundo habla del Barcelona. Y cómo no hacerlo. Da gusto verlo jugar. Ver cómo en el fútbol no hay misterios. Resulta gratificante ver cómo respetando un libreto sencillo se pueden conseguir resultados. Y varios. Y de los mejores.
Y al igual que Bianchi, que con su fútbol timorato, especulador y por momentos aburrido llegó a la gloria, lo mismo merece Guardiola, a quien ahora todos quieren imitar y reflejar. Y hay miles de ejemplos más, como el caso de Marcelo Bielsa, Gerardo Martino y José Pekerman, quienes presentan otro tipo de escuelas, o hasta José Mourinho, practicamente de un fútbol verborrágico, cuestionable, pero sumamente pragmático en materia de resultados.
En el fútbol, como en varias situaciones de la vida, nada está escrito. Se va escribiendo sobre la marcha. Pero está a la vista, siempre los resultados seguirán mandando. ¿Acaso deberían dejar de hacerlo?

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