24 jun. 2010

Barron, el primer jugador amateur en un Mundial


Jugar un Mundial debe ser lo más grosso que exista para cualquier futbolista. De hecho, sólo los mejores futbolistas del planeta tienen la fortuna de estar en la máxima cita futbolística del mundo. Todos los jugadores triunfan en las grandes ligas de Europa, se lucen en competiciones internacionales y firman miles de autógrafos por semana. Esto, claro, sin contar los millones que acumulan sus cuentas bancarias a lo largo del año.
Sin embargo, hay un caso muy particular de un futbolista que no cobra un peso, no es conocido ni siquiera en su ciudad y de hecho se tiene que ganar el pan como empleado. Se trata del neozelandés Andy Barron, el único jugador de este Mundial -y de la historia mundialista- que es amateur.
Para Andy Barron, el 15 de noviembre de 2009 era un día normal de trabajo en la oficina. Sin embargo, sus compañeros notaron algo poco habitual: un equipo de televisión iba siguiendo sus pasos.
Por supuesto, esto sucedió antes de que el mediocampista neozelandés ayudara a su selección a clasificarse para su primera Copa Mundial de la FIFA en 28 años. La sorpresa de los empleados de la sucursal del Banco Westpac donde trabaja Barron en Wellington era lógica, pues no sabían que uno de sus compañeros era internacional con los Kiwis.
Sin embargo, el mediocampista, que ingresó unos minutos en el empate de su selección frente a Italia (donde cada jugador cobra por mes lo que Barron no alcanzaría a embolsillar en toda su vida), no lo toma como algo sobrenatural. "Sólo quería ser discreto. No es que no estuviera orgulloso de jugar en la selección nacional, pero tampoco me gusta ir por ahí hablando del tema y jactándome. Eso sí, la discreción se terminó cuando el equipo de televisión me acompañó al trabajo aquel día", comentó un día después con humor.
"Entiendo que parezca raro que la gente no supiera que yo jugaba en la selección nacional de fútbol, pero así son las cosas en Nueva Zelanda. Somos un país bastante tranquilo y no me molestaba en absoluto que la gente no supiera que yo era uno de los All White. Así son las cosas. No es como en Inglaterra, por ejemplo, donde los jugadores son muy famosos", declaró.
La situación de Barron ilustra perfectamente la magnitud del logro de Nueva Zelanda, que empató con la actual campeona del mundo el pasado domingo. Al igual que el resto de sus compañeros, el mediocampista no se dejó impresionar por una selección italiana plagada de superestrellas millonarias, como el Jugador Mundial de la FIFA del año 2006, Fabio Cannavaro.
El caso de Barron dejó más en evidencia que nunca que dentro de la cancha son 11 contra 11, y que nadie es más que nadie.

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